La segunda vuelta argentina

La segunda vuelta argentina

Los argentinos se pronuncian en las urnas contra el desgastado mandato del kirchnerismo.

29 de octubre 2015 , 08:24 p.m.

La sorpresa no fue el triunfo de Daniel Scioli, vaticinado casi por todas las encuestadoras en las presidenciales del pasado domingo en Argentina. La sorpresa fue que lo hiciera con un margen de ventaja tan exiguo –apenas el 2,5 por ciento de los votos–, lo que se interpreta como una derrota del candidato de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ante el conservador Mauricio Macri, que ahora funge como favorito frente a la segunda vuelta del próximo 22 de noviembre.

Desde el principio, las cosas no le salieron bien a la presidenta Cristina. Scioli, un peronista de raíz, pero no de origen kirchnerista, fue el ‘candidato posible, pero no el deseado’, como señalaron varios analistas, lo que llevó a enormes desencuentros en las filas de ese movimiento por considerar al excampeón de motonáutica demasiado cercano al centro del espectro político. Para completar, sufrió un durísimo golpe: perdió la gobernación de la provincia de Buenos Aires, uno de sus principales fortines.

A eso se le sumó el desgaste del kirchnerismo por sus 12 años en el poder, con una economía que está estancada, amenaza de recesión y una inflación por encima del 20 por ciento, cifras que desdibujan algunos de los principales logros de la era K y que dejan en entredicho la política de subsidios, ayudas y jubilaciones de la que se benefician unos 17,5 millones de argentinos.

Si se suman los votos de Macri a los de Sergio Massa, que quedó de tercero en la carrera, se ajusta más del 55 por ciento, lo que hace pensar que los electores desean un timonazo en la conducción de ese país que muestra resultados muy por debajo de su verdadero potencial. Por eso la figura de Massa terminó siendo tan importante de cara a un liderazgo futuro. Aunque no ha endosado sus votos, que llegaron al 21 por ciento, le hizo un discreto guiño a Macri al pedir un “cambio”.

Ante este panorama, ya no se considera una traición entre los peronistas, y tampoco entre los kirchneristas, votar por Macri, lo que plantea un escenario de ajustes y reacomodaciones políticas en las que la planeada sucesión de Cristina K queda en duda. Macri pica en punta, pero a Scioli le quedan algunos días para revertir la sensación de la derrota. Al peronismo no le gusta perder, no importa cuál sea su cara.

editorial@eltiempo.com

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