Brasil revela su mejor secreto

Brasil revela su mejor secreto

Las dunas, playas y lagunas del Parque Lençóis Maranhenses sorprenden con espectaculares paisajes.

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28 de octubre 2015 , 04:20 p.m.

El Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses se ubica en el estado de Maranhao, unos 1.500 kilómetros al norte de Salvador de Bahía. De una belleza natural fascinante, comprende los municipios de Barreirinhas, Humberto de Campos, San Amaro y Primera Cruz, y abarca una extensión de más de 150.000 hectáreas en las que encontramos 70 kilómetros de playas.

Según el Instituto Brasilero de Turismo (Embratur), se trata de un paraje desértico en el que llueve 300 veces más que en el Sahara.

Efectivamente, se trata de una zona de desierto en la que, año tras año, siempre tras la estación húmeda, llegan las lluvias, con lo que se conforman miles de lagunas de diferente tamaño y un agua cristalina, que pintan una paleta de colores entre el azul y el verde, y tienen como límite las dunas de arena finísima.

La sede del parque se encuentra muy próxima a la localidad de Barreirinhas, de donde parten la mayoría de las excursiones, bien sea en barco o por tierra, en camionetas con tracción en las cuatro ruedas; además se puede acceder por San Amaro.

También se puede llegar en coche particular partiendo de la capital del estado, San Luis, que se encuentra a 250 kilómetros, con un recorrido de una duración aproximada de tres horas; o en autobús, que suele tardar un poco más y que lo llevará hasta las puertas de Barreirinhas.

Pero, si tiene ocasión, lo mejor es acceder a Lençóis Maranhenses en avión o avioneta, desde San Luis; el vuelo suele tardar unos 50 minutos. Lo interesante es que, desde el aire, se obtiene una vista de la zona inmejorable y espectacular.

Para los que planeen recorrer este espacio natural en vehículos todoterreno, es necesario disponer de una autorización expedida por el Instituto Chico Mendes (Icmbio), ubicado en la ciudad de Barreirinhas, por lo que es aconsejable que realicen las gestiones antes de la visita.

El parque constituye, según la Secretaría de Turismo del estado, una de las principales atracciones turísticas de extranjeros y brasileños que visitan el estado de Maranhao y uno de los mejores destinos de este.

Este lugar propone múltiples planes, como paseos a caballo y rutas de senderismo que atraviesan la zona y ofrecen grandiosas panorámicas del entorno.

Los amantes del windsurf encontrarán en la aldea de Atins, frente al río Preguiças, una interesante alternativa para practicar este deporte y sus diversas variantes.

Otra posibilidad es sumergirse en la Rota das Emoçoes (Ruta de las Emociones). El recorrido arranca desde el Parque Nacional de Jericoacoara, pasa por el delta do Parnaíba y continúa hasta los Lençóis Maranhenses, con recorridos en barco en algunos tramos.

Para el alojamiento, el sistema de inscripción de prestadores de servicios turísticos del Ministerio de Turismo (Cadastur) recomienda 35 posadas y hoteles ubicadas en la ciudad de Barreirinhas, la mejor equipada de la región en lo que respecta a alojamientos y al comercio de artesanía típico de la región, según informan.

Una geografía única

Desde la página oficial del parque también se advierte sobre lo imprescindible que resulta llevar ropa ligera, sombrero o gorro y protector solar, así como gafas de sol y repelente de mosquitos.

Se hace especial hincapié en que las protecciones solares deben ser repuestas en función de las necesidades, puesto que la exposición al astro solar es enorme, ya que en las dunas hay absoluta carencia de sombras.

Entre las zonas para visitar, las más visitadas son la lagoa Preguiça, –de la pereza–, que se recorre a pie y lleva este nombre porque es la más cercana, donde se quedan los perezosos y a la que es tradición volver al final de la jornada para contemplar la maravillosa puesta de sol que se contempla desde allí.

Otras lagunas aconsejables y que son las más contempladas por los visitantes son las de la Esmeralda, la laguna Azul y la de la Paz.

Más alejada, pero muy interesante, se encuentra la denominada lagoa do Peixe –del pez–, la cual lleva ese nombre porque es la única que, aunque llegue hasta allí en la estación seca, nunca la encontrará sin agua. Y además tiene peces de forma permanente en sus aguas.

Una zona mágica, sin duda, en la que, además, en un país en el que los focos de atracción turística suelen estar repletos de gente, como Río o Salvador de Bahía, no encontrará mucho público. Ni nacional ni extranjero, debido a su extensión y a la distancia que se encuentra de los grandes focos de población.

Un secreto que poco a poco se está revelando entre los viajeros del mundo. Un destino que no defrauda.

Si usted va...

Documentos. Los colombianos no necesitan visa para viajar a Brasil. Solo se requiere el pasaporte vigente.
Recomendación. Aunque se puede visitar durante todo el año, la etapa propicia para acercarse a esta maravilla de la naturaleza es tras finalizar la época de las lluvias, que rellenan los lagos y es óptima para los baños, en el período comprendido entre mediados de junio y agosto.

Beatriz Mapelli/Mireia Sicilia
Efe Reportajes

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