Cinco falencias de Millonarios, en su empate con Envigado

Cinco falencias de Millonarios, en su empate con Envigado

El equipo volvió a presentar las habituales fallas. Discreto partido.

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27 de octubre 2015 , 11:50 p.m.

1. ¿Tener la pelota para qué? De nada le sirve a Millonarios tener un amplio dominio del balón si no logra crear peligro. El partido se le fue así, teniendo la pelota, pero sin crear opciones de gol. Fueron contadas las veces en que busco sociedades o hizo algún cambio de frente. En cambio, cuando Envigado tenía el balón, desequilibró y se acercó. A Millos le falta, en ese sentido, sorpresa.

2. Grietas defensivas. No solo la zaga pierde en los duelos mano a mano y se vio lentísima cuando Envigado la atacó en velocidad. El problema parte desde arriba, con un equipo que no presiona para recuperar el balón, que por el contrario, cuando lo pierde, queda desarmado, partido. Lo contragolpean con mucha facilidad, sobre todo si es en velocidad, como lo hizo Envigado. En la mitad, pese a que estaban hombres como Fabián Vargas y Elkin Blanco, no hubo filtro. Esa zona se vio vulnerada por los pases rápidos de los rivales.

3. Y sin gol… Lo peor para Millos no es solo que defiende y regresa mal, sino que no tuvo gol. Inició con un solo delantero, Agudelo, quien se vio muy solo y perdido. No le llegó el balón. No hubo presencia ofensiva. No mete miedo en ataque. Su mejor opción fue un remate de media distancia de Machado.

4. Predecible. Millos careció de ideas. En la primera parte intentó hacerle daño a Envigado con la sociedad Insúa-Vásquez. Pero pese a que son dos jugadores de manejo de balón, el equipo no tuvo ideas. No hubo profundidad. Tanto que ambos fueron reemplazados posteriormente. Como no hay sorpresa, Millos fue un equipo predecible para el rival.

5. Sin reacción. Esta vez no funcionaron los cambios. El DT Israel decidió enviar a la cancha a Romero para que acompañara a Agudelo, pero pasó desapercibido, como era de esperarse, porque el problema estaba en la generación de juego. Ingresó Máyer Candelo, quien no fue solución. Robayo fue una tercera alternativa para buscar el empuje desde atrás que le había hecho falta. En el banco no hubo solución.

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