Capitalismo o comunismo, igual persiste la desigualdad

Capitalismo o comunismo, igual persiste la desigualdad

¿Es el sistema económico el causante de que prevalezca en el hombre el egoísmo sobre el altruismo?

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26 de octubre 2015 , 06:03 p.m.

A propósito de las discusiones que se presentaron con el triunfo de la derecha sobre la izquierda por la Alcaldía de Bogotá, concretamente con la elección de Enrique Peñalosa, recordé un viaje a Cuba. Además de encontrarme con una ciudad de construcción derruida y con paupérrima situación económica, de buena parte de su población, me sorprendió ver las marcadas diferencias sociales.

Me pregunto: ¿dónde quedaron los ideales sobre la igualdad e inclusión que predominaron por más de 50 años de revolución? ¿Cómo es posible que en tan pocos años de transición del sistema y con pequeños ajustes legislativos, desaparezca una de las características esenciales del comunismo implementado en la isla?

Hoy se observa que la clase pudiente está conformada por deportistas y artistas exitosos, ciudadanos que reciben remesas familiares, personas que trabajan en turismo y funcionarios públicos que tienen contacto alguno con el mundo exterior. Estos cubanos tienen la posibilidad de satisfacer las necesidades básicas y acceder a ciertos lujos no comunes en el país. Por otro lado, están aquellos que reciben un salario de 14 dólares al mes en promedio y, que en conjunto con la cuota de racionamiento que reciben del Estado, apenas cubren su alimentación y gastos mínimos para subsistir.

Después del triunfo de la revolución en 1959, el Estado abolió las clases sociales por decreto, promoviendo una filosofía de bienestar social a partir de una estructura política y económica que garantizara las mismas oportunidades, derechos y deberes para todos los ciudadanos. La propiedad privada, el consumismo, la prosperidad personal y la práctica que premia el mayor esfuerzo y la iniciativa individual fueron prohibidos por ser características propias de un diabólico sistema capitalista. Mientras existió la Unión Soviética, Cuba recibió continuo apoyo económico que le permitió mantener sus ideales marxistas por varias décadas. Sin embargo, con la caída del muro de Berlín, el país de los Castro inició una complicada travesía que evidenció la debilidad del sistema y lo llevó a una profunda crisis económica.

Con la llegada al poder de Raúl Castro se legislaron cambios importantes, tales como la admisión de la propiedad privada y la salida de los cubanos de su país, los cuales podrían indicar el inicio de la transición hacia una economía de mercado.

Diversos escritos concluyen que el surgimiento de las clases sociales en la isla durante las últimas décadas responde a esta liberalización de las políticas, conclusión que no discuto, pero encuentro razones adicionales a partir de la teoría económica clásica para explicar este comportamiento social.

Según Adam Smith, padre de la economía, un individuo es egoísta solo cuando toma decisiones con el fin de lograr su bienestar individual. “Pero el hombre reclama en la mayor parte de sus circunstancias la ayuda de sus semejantes y en vano puede esperarlas sólo de su benevolencia. La conseguirá con mayor seguridad interesando en su favor el egoísmo de los demás y haciéndoles ver que es ventajoso para ellos hacer lo que les pide (…) No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero la que nos procura el alimento, sino la consideración de su propio interés. No invocamos sus sentimientos humanitarios sino su egoísmo; ni les hablamos de nuestras necesidades, sino de sus ventajas”. (Libro I, cap. II, 17). Por otro lado afirma: “Ninguno se propone, por lo general, promover el interés público, ni sabe hasta qué punto lo promueve (…) pero en este como en otros muchos casos, es conducido por una mano invisible a promover un fin que no entraba en sus intenciones (Libro IV, cap. II, 402).

Sin embargo, el mismo Smith, en otra de sus obras, coincide con otros economistas contemporáneos como Senn y Becker, al reconocer que la explicación sobre la conducta racional basada en el egoísmo es incompleta, puesto que el comportamiento del hombre es guiado, además, por un conjunto de valores resultado de los sentimientos y normas sociales que pueden ser enmarcados dentro del concepto mismo del altruismo. Aunque estos son más fuertes y evidentes en instituciones como la familia, también se presentan en la institución del mercado.

A pesar de que el régimen en Cuba abolió las clases sociales, solo logró encubrir la desigualdad que tiende a persistir en todo tipo de sistema debido a la naturaleza propia del ser humano.

Hasta ahora se comienzan a evidenciar señales de liberalización y las diferencias sociales emergen a la luz. De esta manera, me pregunto: ¿sí podrá existir un sistema en el que prevalezca el concepto de hombre racional que se interesa por la suerte de los demás sobre el concepto del hombre egoísta? ¿Es tan solo el sistema económico el que conlleva a la desigualdad social o es el causante principal del comportamiento del hombre en el que prevalece el egoísmo sobre el altruismo?

ANA MARÍA OLAYA
Directora programa de Economía y Finanzas
Universidad de La Sabana

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