Las pirámides solitarias y otros secretos de Yucatán

Las pirámides solitarias y otros secretos de Yucatán

Historia, cultura y naturaleza en este estado mexicano. Recorrido desde Mérida hasta Uxmal.

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26 de octubre 2015 , 03:22 p.m.

Chichen Itzá es la joya de la corona del estado mexicano de Yucatán. La ciudadela maya más famosa y Nueva Maravilla del Mundo. Un lugar que, sin duda, hay que ver alguna vez en la vida.

Sorprende con la imponencia de sus pirámides y con todas las leyendas que allí se cuentan, pero se ha vuelto demasiado turístico. Cada año recibe más de dos millones de visitantes, así que hay que ir preparado para moverse entre ríos de turistas.

Muchos de los que van a Yucatán lo hacen atraídos por la mundialmente famosa ciudadela maya; están en Cancún y deciden tomar una excursión de dos horas de recorrido hasta las famosas y bellas pirámides.

Lo que no todos saben es que más allá -sin ir muy lejos- hay un fascinante destino turístico que combina varias de las mejores joyas de México: naturaleza, arqueología y tradición.

Uxmal, un tranquilo santuario maya 

Pirámide

La pirámide del Adivino es la más sobresaliente de Uxmal. Fotos: José Alberto Mojica

Yucatán tiene sus secretos. Uno de ellos es Uxmal, una ciudadela maya que no tiene nada que envidiarle a Chichen Itzá. Bella y majestuosa, tiene la virtud de la tranquilidad que dan esos destinos que aún no han sido descubiertos por el turismo masivo.

Queda a 62 kilómetros de Mérida –una hora y media de recorrido-, en el suroeste del estado, en la vía que conduce hacia la ciudad de Campeche. Se puede tomar una excursión o llegar en un vehículo alquilado, o en transporte público (hay que ser muy riguroso con los horarios de salidas de los buses).

En la entrada se asoma una pirámide imponente, lisa, ovalada, altísima: la pirámide del adivino (o del hechicero, o del enano). Son 15 edificios distribuidos a lo largo de dos kilómetros y este es el más importante y sobresaliente.

Cuenta la leyenda que esta pirámide, de 35 metros de altura, fue construida en una sola noche por un enano, nacido de un huevo encontrado por una bruja. El niño, dicen, nació con la capacidad de adivinar el futuro y por eso fue llamado ‘el Adivino’.

Vale la pena acompañarse de un guía local que le contará estas historias y que le mostrará detalles, ocultos a simple vista, como el de la ‘reina de Uxmal’: una cabeza de serpiente con la boca abierta de la que sale un ser humano.

Es domingo y no más de cuarenta personas caminan por este complejo arqueológico y se toman fotos a sus anchas, sin que nadie se les atraviese. Se sientan en los jardines a contemplar el panorama, a leer un libro, a dormir. El silencio lo reina todo.

Solo se escucha el crujir de las ramas de los árboles que se mueven con el viento. Así, en medio de tanta tranquilidad, es posible percibir mejor la energía sobrecogedora de estas construcciones milenarias y la magia heredada por sus creadores.

A la pirámide del Advino no es posible subirse, pero hay muchas más en las que sí está permitido. Una de ellas es el la Gran Pirámide, de 35 metros de altura, desde donde se goza de la mejor vista: las pirámides asomándose en medio de la selva.

Pirámide 2

Los viajeros pueden ascender a varias de las pirámides de Uxmal.

Hay que visitar el Palacio del Gobernador, una plataforma de tres terrazas, y el Cuadrángulo de las Monjas, bautizado así por los conquistadores españoles que compararon los nichos o aposentos que las conforman con un convento.

Mérida, un pueblo hecho ciudad

Caminando por las calles de Mérida uno se siente en Cartagena, en Madrid o en la misma París. Es una ciudad colonial, de una colorida arquitectura conservada con esmero, con iglesias monumentales de piedra y terrazas con restaurantes, cafés y bares para para comer o refrescarse. La temperatura, durante todo el año, supera los 30 grados.

Con 777.000 habitantes, la capital de Yucatán es una ciudad que conserva la esencia y los encantos de los pueblos mexicanos.

Cuenta de ello da la plaza principal (o de la independencia) con sus sillas gemelas (como las muestran en las telenovelas), las ventas de artesanías y de golosinas locales como las marquesitas: barquillos rellenos con queso de bola y crema de cacahuate, arequipe y hasta Nutella.

Mérida

La plaza de la Independencia de Mérida, capital del estado de Yucatán.

En la plaza sobresale la catedral de San Idelfonso, construida en 1561 con piedras de las ruinas de las pirámides y templos de los mayas. Allí también quedan el Palacio de Montejo, que fue la casa del fundador Francisco de Montejo y el Palacio del Gobernador, que cuenta con una impresionante colección de murales que recrea la historia de México. La entrada a ambos lugares es gratuita.

Mérida vive una gran fiesta cultural los 365 días del año y los miles de visitantes de todo el mundo que recibe se convierten en invitados de honor. El centro histórico invita cada noche a una velada cultural inolvidable. Los lunes, por ejemplo, frente al Palacio Municipal –otra joya arquitectónica- se baila la tradicional jarana yucateca y los domingos, dos orquestas amenizan la noche a ritmo de son, salsa y cumbia.

La comida yucateca es toda una delicia. La cochinita pibil (carne de cerdo marinada con achiote, una especia de color rojizo) y el brazo de reina (hecho a base de maíz, chaya, huevo, pepita y tomate) son dos de sus platos más famosos.

En cada rincón de la ciudad se come muy bien, pero vale la pena visitar mercados locales como el del Parque Santa Ana, a menos de diez cuadras del centro. La comida es exquisita y a muy buenos precios.

Desde allí se llega al Paseo de Montejo, una amplia avenida inspirada en los bulevares franceses y sembrada con laureles frondosos, con mansiones, palacetes, casonas blancas y amplias muy al estilo parisino. En sus más cinco kilómetros se atraviesan museos, restaurantes y coquetos hoteles boutique.

El paseo termina en uno de los principales símbolos de la ciudad: el Monumento a la Patria, una obra de autoría del artista colombiano Rómulo Rozo, quien falleció el 17 de agosto de 1964, el mismo día en el que recibió la nacionalidad mexicana.

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El monumento a la Patria fue construido por el fallecido artista colombiano Rómulo Rozo.

Un dato para los viajeros que siempre quieren estar conectados: en todas las plazas de Mérida hay WiFi gratuito.

El ‘oro verde’ de Yucatán

Estando en Mérida hay que visitar las haciendas que recuerdan la época gloriosa del cultivo del henequén, fibra utilizada por los mayas para sus cultivos y construcciones –entre otros usos-, y considerada a finales del siglo 19 y comienzos del 20 como el ‘oro verde’ de Yucatán. Allí, antes de que existiera el nailon, se producía henequén y se exportada a todo el mundo.

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Antonio, un abuelo maya, les enseña a los niños la forma en la que se cultiva el henequén.

Todo este pasado cobra vida en varias haciendas convertidas hoy en museos, restaurantes y hoteles boutique. Una de ellas es la hacienda Sotuta de Peón, en el municipio de Tecoh, a 45 minutos de Mérida, hoy promocionada como ‘hacienda viva de Yucatán’.

Viva porque, pese al transcurrir del tiempo, allí se conservan los cultivos de henequén –similares a las pencas de maguey o al agave- y se extrae la fibra para la elaboración de artesanías que los turistas pueden llevarse de recuerdo.

Los visitantes conocen los extensos cultivos como se hacía en el pasado: en plataformas de madera sobre rieles, tiradas por caballos, y llegan hasta una típica casa maya. Allí, quien recibe a los turistas es Antonio, un abuelo maya de 87 años y 1,52 metros de estatura que narra leyendas sobre la bonanza que vivió Yucatán por cuenta del henequén. Él mismo es una leyenda viva, pues sus primeros años los vivió aquí.

Hace calor. Nada mejor que refrescarse en un cenote, uno de esos pozos de agua cristalina conectados con ríos subterráneos; un ecosistema único de la península de Yucatán. Se dice que hay más de 8.000 y Sotuta de Peón es dueño de uno.

El agua es fresca, cristalina, profunda; el cenote está rodeado por estalagmitas y estalactitas, formaciones milenarias que parecen de otro planeta. En todo el medio, un chorro de luz dispara al agua azul, como un milagro.

Hacienda

La imponente arquitectura es uno de los atractivos de las haciendas de Yucatán. 

Si usted va…

Para viajar a Mérida, desde Cancún, se puede llegar en avión o vía terrestre; el viaje en bus dura tres horas. Informes en: www.ado.com.mx

Para excursiones e información sobre actividades turísticas y culturales en Yucatán, consulte en:
www.yucatantravel.com

Toda la información sobre Mérida, consúltela en:
www.merida.gob.mx/turismo/

En Mérida se recomienda el hotel Casa Balam; una típica casona colonial convertida en hotel boutique, en el centro de la ciudad.
www.casadelbalam.com

*Agradecimientos a la Oficina de Turismo de Yucatán y al Consejo de Promoción Turística de México en Colombia.

José Alberto Mojica Patiño
Enviado especial de EL TIEMPO

@JoseaMojicaP

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