En Soledad (Atlántico) se vio 'trasteo' de abuelas en los puestos

En Soledad (Atlántico) se vio 'trasteo' de abuelas en los puestos

En el municipio hubo jóvenes uniformados como guías de ancianos para votar

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25 de octubre 2015 , 11:05 p.m.

La multiplicación de las abuelas ocurrió este domingo en Soledad (Atlántico), municipio metropolitano contiguo a Barranquilla, por efecto de las elecciones locales.

Al menos así se evidenció en la zona uno de votación, puesto 03, ubicado en el colegio Eufemia Benedetti, a un costado de la plaza principal, justo al frente del emblemático teatro Olimpia y desde donde se ve, a unos 150 metros de distancia, la casa donde pernoctó el libertador Simón Bolívar antes de partir a Santa Marta a morir el 17 de diciembre de 1830.

Jóvenes con camisetas rosadas y gorras del mismo color ‘caían’ sobre cualquier mujer de la tercera edad que, tras permanecer por más de una hora en largas y lentas filas, ingresaban a los empujones al edificio de dos pisos, pintado de azul, con 17 mesas disponibles.

“Esta es mi abuela”, dijo con cinco mujeres de la tercera edad, en menos de 20 minutos, un joven que lucía ese color para justificar su llevada desde el ingreso hasta el lugar del sistema biométrico y posteriormente conducirlas hasta las correspondientes mesas, sin que autoridad alguna impidiera hacerlo.

Soy un veedor electoral, ¿y qué?”, dijo en tono desafiante el joven, que se identificó como abogado de nombre Johnny Bautista, cuando descubrió la presencia de un reportero gráfico de EL TIEMPO. Posteriormente preguntó con altanería si el comunicador podía estar allí.

Un ciudadano de camiseta blanca gritaba que la presencia de los jóvenes rosados era ilegal, como también las flechas rosadas sobre la pared que indicaban el camino a las mesas, y exigió la intervención de las autoridades civiles, sin que nadie le prestara atención.

Minutos después, uno de los cuatro agentes de la Policía que estaba en el lugar a esa hora, sobre las 10 a. m., le pidió la cédula para su identificación y, luego de varias negativas, al final accedió. No obstante, el joven siguió en sus andanzas.

Según seguidores de Rodolfo Ucrós, candidato del Partido Conservador para la alcaldía de Soledad, esos jóvenes de rosado representaban a Joao Herrera, candidato a la alcaldía por Cambio Radical. Los seguidores de Ucrós permanecían fuera del colegio, con camiseta azul y el impreso de la palabra ‘respeto’.

“Son ingenuos los muchachos de Ucrós porque debían entrar. Fallaron en poner esa palabra en las camisetas”, aseguró una mujer de camiseta blanca, del partido de otro candidato, que no identificó.

Consultado sobre el particular por este diario, en las afueras del colegio Eufemia Benedetti, Ucrós no quiso pronunciarse. Sin embargo, buscó a un teniente de la Policía y solicitó agilizar el ingreso de los ciudadanos. A los pocos minutos, para facilitar el ingreso de las personas de la tercera edad, fue levantado el sistema biométrico en la institución educativa.

En la plaza principal de Soledad, donde en el extremo opuesto había otro lugar de votación –en el Instituto Educativo Inobasol–, imperó el color rosado con el número 100 entre peatones, vehículos particulares, y la invasión de mototaxis que creaban un caos impresionante.

Una joven mujer lanzó piedras sobre un vehículo particular blanco –de placa de Barranquilla– al que solo se le veía atrás el número 618, con seis personas. La dama lo alcanzó tras unos 20 metros y la gente rodeó el vehículo. “Me pisaste, por estar pendiente a qué carajo de política. ¡Ladrón!”, le dijo la mujer, mientras un hombre golpeó de un puñetazo el rostro del conductor.

El subcomando de Herrera, a pocos metros de la plaza y a una casa de por medio de la Notaría Primera, donde hasta hace poco el candidato era el jefe, se identificaba con dos caballos de color rojo. Son tres locales en la planta baja de una casa de dos pisos. A la entrada de cada local había unos tiernos osos de peluche. Uno más grande, el cuarto, pendía de un hilo desde el segundo piso.

Soledad, el octavo municipio más poblado del país y el primero no capital de departamento, con casi 600.000 habitantes, es considerado el pueblo con mayor riesgo de fraude electoral en Colombia. Este domingo, en 745 mesas, 261.829 ciudadanos podían ejercer su derecho al voto.

Un hombre con camiseta naranja exclamaba a todo pulmón por la plaza principal: “Aquí, el arreglo es por todo lado, y nada se ve. Los políticos del país deben venir hasta acá y aprender el manual para saber cómo hacer la trampa”.

Varios ciudadanos, desde la fila del Instituto Educativo Inobasol, lo abuchearon. El hombre siguió hablando: “¡Ah!, y estos de aquí son tan buenos para la maldad que no se dejan coger con plata, como ocurre en otros lugares”.

El abucheo creció. Entonces, el hombre, antes de retirarse del lugar, gritó aún más fuerte: “¡Por eso estamos como estamos!

EL TIEMPO
Soledad (Atlántico).

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