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Después de 12 años, izquierda pierde su bastión: la Alcaldía de Bogotá

Después de 12 años, izquierda pierde su bastión: la Alcaldía de Bogotá

El 'carrusel' de la contratación y la ineficiencia de las administraciones llevaron al voto castigo.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
25 de octubre 2015 , 05:32 p. m.

El voto castigo, al que tanto temen los políticos, hoy dio su golpe más fuerte a la izquierda en Colombia. Los resultados de elecciones regionales le han dado en el corazón a la izquierda, que perdió después de 12 años su bastión: la Alcaldía de Bogotá.

De la fuerza con que emergió esa ala política en 2003, cuando Luis Eduardo Garzón se alzó como alcalde, considerado por muchos “el segundo cargo político más importante del país”, hoy quedan apenas unos pocos vientos que no le alcanzaron para retener la alcaldía.

En estos comicios no había muchos cargos, ni en las alcaldías ni en las gobernaciones, donde la izquierda fuera competitiva, o mejor, donde pudiera dar una franca pelea. La joya de su reinado era mantener al Palacio de Liévano y en las elecciones se jugaba el todo por el todo para no dejarlo ir y perdió.

Su mayor activo político en muchos años y el que le hacía estar, a pesar de todo, en las decisiones importantes del país –no es menor que el propio presidente Santos tuviera que pedirle al Polo Demócratico asociarse a la Unidad Nacional para su segunda vuelta en la su búsqueda por la reelección presidencial- se le ha ido de las manos dejando en el ambiente la sensación de que la izquierda le hace falta otro hervor para lanzarse a la aventura de tomar eficazmente las riendas del país.

Los resultados de hoy son, a todas luces pobres, si se tienen en cuenta las votaciones de Carlos Gaviria (para la presidencia 2006-2010), de Clara López (en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2014) e incluso la del mismo Samuel Moreno (2007-2008).

Clara López, la aspirante por esa colectividad, solo logró 498.657 votos (con el 98,98 % de las mesas escrutadas), mientras que las cifras del ganador, Enrique Peñalosa (903.562) casi la doblaban.

Pero la debacle del partido tiene nombre y apellido: el ‘carrusel' de la contratación. El mayor desfalco dentro de las cuentas de la capital del país es, y parece que será, la sombra que viene acompañando al Polo Democrático desde 2010 y una página muy difícil de pasar.

El escándalo de corrupción política en el que se evidenció el tejemaneje para la adjudicación de millonarios contratos de obras públicas de Bogotá (entre ellos los de la tercera fase de TransMilenio) y la forma como se daban comisiones a senadores, funcionares de la administración e incluso al mismo alcalde Moreno y anticipos a empresarios que no hacían las obras, caló hondísimo en los ciudadanos no solo por el presunto robo de los dineros sino porque significó el retraso en la construcción de avenidas, calles y carreteras que directamente afecta a la movilidad, uno de los mayores problemas de la ciudad.

El Distrito llegó a tener un detrimiento patrimonial de poco mas de 2 billones de pesos por cuenta de un proceso que anda a medias, pues si bien los principales protagonistas del desfalco –los hermanos Nule, el empresario Emilio Tapio y el mismo Moreno, entre otros- están tras las rejas, los juicios siguen retrasados y las estrategias dilatorias en las audiencias vuelvan a movilizar a la opinión pública.

Pero el 'carrusel' de la contratación solo fue el inicio de una serie de ‘caídas’. Con una votación mucho menor, y con el voto de confianza de la gente más en el personaje que en el partido que representaba, Gustavo Petro, hasta el 2011 un prominente senador que le hablaba duro al gobierno de Álvaro Uribe y que destapó el nexo de políticos con paramilitares en todo el país, logró por tercera vez que la izquierda se hiciera con la Alcaldía.

La gran (primera) pelea de su administración fue el sistema de recolección de basuras. La modificación de la esquema del servicio de aseo, hasta ese momento en manos de privados y que Petro transfirió a una empresa pública, con participación de recicladores informales, le valió su destitución del cargo, por parte de la Procuraduría, y la inhabilidad de 15 años para ejercer política.

El proceso fue, para infortuna de Petro, accidentado y en los primeros días de implementación dejó casi tres días a Bogotá sin recolección de basuras, además de revelarse una inhabilidad de la Empresa de Acueducto y de Aguas de Bogotá, la empresa a la que le dieron el manejo de las 6500 toneladas de basuras que produce la ciudad, para prestar un servicio que nunca estuvo dentro de sus funciones.

Más allá de este tropezón, Petro pareció no entender el sentir capitalino, que cansado de la inseguridad y de la baja calidad del sistema de transporte, pedía a gritos la solución de estas dos problemáticas. Medidas impopulares como el contraflujo en la carrera 11 y un lento avance en la implementación del Sitp fueron la estocada final para que los bogotanos pensaran que el futuro de la ciudad iba de mal en peor (percepción Bogotá cómo vamos).

"Es muy curioso que Petro haya llegado a la alcaldía denunciando la corrupción de Samuel Moreno y aún así no logró superar en cuatro años ni la imagen de corrupción en las alcaldías de izquierda ni menos aún la imagen de ineptitud de la administración porque tanto como Moreno como Luis Eduardo Garzón no lograron demostrar que estaban a la altura para administrar la ciudad más importante del país", afirma a ELTIEMPO.COM Miguel Ceballos, viceministro de Justicia y decano de la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Sergio Arboleda.

Estos resultados son sin duda un voto castigo que enturbia el futuro inmediato del Polo Democrático, de la unidad de la izquierda, y claro, de sus opciones en el panorama político pues lo saca del juego de poderes.

¿Qué le queda a la izquierda?

La tarea del Polo Democrático es ardua y tendrá que volver a edificar sobre estos pobres resultados. En el discurso en el que reconocía su derrota, la misma Clara López aseguró que "este era un momento de unión y reflexión dentro del partido" y que era necesario "fortalecer la convergencia y la unidad en función de la paz de Colombia".

"El Polo Democrático tuvo 12 años para demostrar no solamente su capacidad para mostrar una nueva cara de una propuesta viable, efectiva y eficiente en la adminitración de Bogotá desde la izquierda y no lo logró. Ahora en el contexto del posconflicto la izquierda democrática tendrá un gran reto: superar esta etapa negra en su historia y demostrar que aún puede reconstruirse sobre sus cenizas", afirma Ceballos

CINDY MORALES
Subeditora ELTIEMPO.COM
cinmor@eltiempo.com
@CinMorAleja

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