Lukashenko 'V', último dictador de Europa, cumple 21 años en el poder

Lukashenko 'V', último dictador de Europa, cumple 21 años en el poder

El Presidente de Bielorrusia, criticado por su autoritarismo, fue reelegido para un quinto mandato.

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24 de octubre 2015 , 09:44 p. m.

Alexander Grigoryevich Lukashenko, presidente de Bielorrusia desde 1994, ganó su quinta elección a comienzos de este mes con el 83 por ciento de los votos.

Los comicios, como suele ser habitual en Bielorrusia, fueron denunciados por entes como la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (Osce), que los consideró una pantomima lejos de los estándares democráticos.

El poder decide el resultado y la oposición está amordazada cuando no en prisión. Pero la Osce reconoce que Lukashenko cuenta con el apoyo de la mayoría de la población.

Lukashenko nació en Vitebsk en 1954 de madre soltera, estudió historia y agricultura y en su juventud fue guardia de fronteras del Ejército soviético, desde donde pasó en 1982 a dirigir una granja colectiva y en 1985 una fábrica de materiales de construcción de granjas.

Lukashenko tiene dos hijos de su esposa Galina y un hijo de 11 años, Kolya, de su novia Irina. Kolya, su preferido, fue señalado para heredar la presidencia cuando falte el padre. Hace unas semanas lo llevó a Nueva York a las Naciones Unidas y se fotografió con el matrimonio del presidente de EE. UU., Barack Obama. El niño carga una pistola de oro y se hace saludar por los generales del Ejército.

Andrew Wilson, autor del libro Bielorrusia, la última dictadura europea, explicó a EL TIEMPO que el protagonismo de Kolya “implica la posibilidad de una eventual sucesión dinástica, pero no a corto plazo porque Kolya es muy joven”, aunque cree que Lukashenko “podría apostar por Kolya” pues su primer matrimonio fracasó.

Sus principales aliados son presidentes como el ruso Vladimir Putin y el venezolano Nicolás Maduro. En el pasado lo fueron el iraní Mahmud Ahmadineyad, el iraquí Sadam Husein y el libio Muamar Gadafi.

Su carrera comenzó en 1990 cuando fue elegido para el Consejo Supremo de Bielorrusia. Entonces fundó el efímero Comunistas para la Democracia, que defendía que la Unión Soviética debía democratizarse para seguir unida. En 1991 fue el único diputado que votó contra la independencia de Bielorrusia. En 1993 fue nombrado director de un comité anticorrupción cuyas denuncias –muchas quedaron en nada– acabaron las carreras políticas de varios dirigentes.

En 1994 ganó en segunda vuelta con el 80 por ciento de los votos con una campaña electoral basada en el eslogan “vencer a la mafia”. Prometía la unión con Rusia, la reintroducción de la economía planificada y la renacionalización de la banca. Los acuerdos firmados con Moscú nunca se cumplieron.

Tenía 40 años y, a pesar de cierta retórica populista, respetaba los principios democráticos.

Introdujo algunas reformas –dobló el salario mínimo, aplicó controles de precios– y estabilizó la economía a corto plazo, pero la crisis rusa de 1998 la hizo descarrilar y la inflación llegó en 1999 al 295 por ciento. Mientras, Lukashenko fue aprobando medidas autoritarias.

Pecados

Bielorrusia se convirtió en un paria en Europa, sujeta a sanciones –el presidente no puede viajar a ningún país de los 28 de la UE– y depende de Rusia para sus exportaciones y los suministros de gas y petróleo.

La oposición vive silenciada o presa, aunque recientemente empezó a liberar a varios disidentes, y sigue en vigor la pena de muerte. En 1996 organizó un referendo que aumentó su mandato de cuatro a siete años y que le dio poderes casi absolutos. Tras el referendo, envió la policía al Parlamento y detuvo a 89 de 110 diputados a los que acusó de “desleales”.

Lukashenko critica el modelo democrático occidental mientras prohíbe a la oposición hacer campaña electoral y cierra diarios. En 1995, durante una de sus rarísimas entrevistas a medios extranjeros, dijo al diario alemán Handelsblatt que Hitler había tenido cosas malas, pero que había construido una Alemania fuerte y unida.

En 1998, tras acusarlos de una conspiración para hundir la economía ya debilitada, expulsó a los embajadores de EE. UU., Reino Unido, Francia, Alemania, Grecia, Italia y Japón. En el 2001 arreciaron las críticas desde Occidente tras la desaparición de decenas de personas durante los años anteriores. Se acusó a una unidad especial de los servicios secretos de haber creado escuadrones de la muerte.

Francisco de Borja Lasheras, analista del European Council on Foreign Relations y especialista en política exterior y de seguridad europea, explicó a este diario que aunque desde Europa hay una política de menos mano dura y “se discutió internamente la posibilidad de levantar algunas sanciones”, no hay consenso entre los europeos: “Unos Estados miembros son partidarios de mejorar un poco las relaciones, pero otros Estados lo ven mal, ha habido guiños pero no hay consenso interno”.

En 2001, 2006 y 2010 Lukashenko volvió a ganar las presidenciales con porcentajes que rondaron el 80 por ciento y con una campaña electoral que se puede resumir con un “yo o el caos” unida a un duro discurso contra Occidente.

En 2007 hizo declaraciones antisemitas y apoyó el plan nuclear iraní. Además, al exministro de Exteriores alemán Guido Westerwelle, homosexual declarado, le aconsejó llevar “una vida normal”.

La crisis bélica en Ucrania ha puesto a Bielorrusia en un papel de mediador. En Minsk se reúnen las partes y Lukashenko no ha reconocido la anexión rusa de Crimea.

De Borja Lasheras considera que Minsk “no ve con buenos ojos el expansionismo ruso y ha habido tensión, pero sigue habiendo una alianza”.

Para el analista, Lukashenko sigue un doble juego: “A la vez que Lukashenko ve con recelos la política del Kremlin, tampoco le gusta el experimento ucraniano porque ya hubo algún conato de protesta en Minsk”. Aunque, según este especialista, “no parece un miedo importante porque el contexto bielorruso es diferente, en Ucrania el poder está más fragmentado”.

Los momentos claves del mandatario

1994

Después de ser elegido como presidente del Comité Anticorrupción del parlamento de Bielorrusia, Lukashenko ganó el 10 de julio de 1994 la segunda vuelta de las elecciones presidenciales a Vyacheslav Kebich.

1996

Durante su primer periodo como presidente, convoca un referendo en el que, tras una abrumadora victoria, se otorga amplios poderes y cambia los símbolos nacionales.

2001

Gana su segundo mandato, con un 77,7 por ciento de la votación.

2006

Es elegido por tercera vez, con un 82,6 por ciento de los sufragios. En el 2008, reprime violentamente manifestaciones pro democracia en Minsk y otras ciudades.

2010

Lukashenko vuelve a ganar las elecciones, con un 80 por ciento de los votos. La jornada electoral estuvo marcada por una violenta represión a los opositores. Occidente aseguró que su victoria era una farsa.

2015

Lukashenko obtuvo un 83,49 por ciento de los votos y fue reelegido. La candidata opositora Tatiana Korokevich fue la segunda, con un 4,42 por ciento.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO
Bruselas.

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