El cambio está en nosotros

El cambio está en nosotros

Gran parte de la solución está en nuestras manos, y debemos mejorar.

24 de octubre 2015 , 08:49 p.m.

Hoy elegiremos nuevo alcalde de Bogotá. Ningún candidato se detuvo a analizar que el gran problema somos sus habitantes, pues la falta de cultura ciudadana, de solidaridad y amor para la ciudad es el más terrible de los males. Es cierto que TransMilenio no es el mejor, pero si fuéramos un poco menos salvajes al usarlo y no quisiéramos destruirlo, sería mucho más amable. Es igual con la movilidad, ya que hacemos no una, ni dos, sino hasta cuatro filas para girar, y nadie nos puede decir nada, ya que el que lo hace es mucho más vivo e inteligente que el resto. Y ni hablar de solidaridad, pues todos somos solidarios para criticar; o somos valientes para gritar al policía que cumple su deber, pero nos humillamos ante el delincuente. Así mismo, solo hay que observar a nuestro lado para ver cómo se botan al piso los desechos sin mirar la caneca del frente. Si no cambiamos, quién puede gobernar esta anarquía ciudadana, aunque se llegue con las mejores intenciones. Gran parte de la solución está en nuestras manos, y debemos mejorar.

Carlos Alfonso Vargas Pérez
Bogotá

* * * *

Señor Director:

Se cumplen las elecciones más importantes de nuestro país. Está a punto de florecer el más esperanzador proceso de paz, y estas elecciones deben marcar la verdadera voluntad de paz que tenemos, la que se debe reflejar en la honesta escogencia de pulcros candidatos. En más de 65 años de guerra, dolor y sufrimiento, en la que el pueblo ha llevado siempre la peor parte, es hora de saber quiénes son los que merecen llegar al poder a través de nuestro voto. Y los que aún no tengamos tan elementales y necesarios conocimientos, no nos dejemos comprar ni envolver, es preferible hacerlo en blanco, pues es mejor tener millones de votos menos que un corrupto más en el poder. El país y la paz valen mucho más, pensemos en Colombia y en nuestros hijos y hoy acertemos a votar por los mejores.

José Uriel Pérez B.
Bogotá

Lunares de Medellín

Señor Director:

Disfruté como turista la bella Medellín, que no deja de sorprender con sus parques y bibliotecas, su movilidad integradora y una cultura de convivencia.

Pero también hay grandes lunares, que mal podemos ignorar. Cero respeto de los automóviles a peatones; pocos cruces seguros; niños y mayores arrojan basuras; el parque Lleras, que era sitio seguro y agradable, hoy es rumbeadero sucio y ruidoso en extremo. Pero algo aterrador, que demanda inmediata acción del ICBF, gobiernos Nacional y local y Policía, es la sistemática explotación para la mendicidad de mujeres indígenas y sus bebés, desnutridos, tirados en andenes, sin agua ni alimento, por toda la ciudad, en especial cerca del Metro. Ese negocio y la indiferencia de la gente causan dolor, vergüenza y rabia.

Ricardo Alarcón
Bogotá

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