¿La planeación por decreto?

¿La planeación por decreto?

Dar un tratamiento general a sectores con una estructura urbana particular es abrir puertas al caos.

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23 de octubre 2015 , 06:27 p.m.

Se supone que la planeación de la ciudad se hace mediante un plan de ordenamiento que, como su nombre lo indica, es para poner orden en el territorio contemplando todos los factores y eso implica un estudio cuidadoso y detallado de la ciudad.

En el caso de Bogotá, a raíz de la negativa del Concejo a la aprobación del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), el Ejecutivo decidió poner en marcha la renovación urbana mediante el Decreto 562 del 2014 y simultáneamente incorporar una gran cantidad de sectores y barrios para ser tratados siguiendo las normas que contempla el decreto.

Esto permite que mediante la unión de varios lotes donde actualmente se encuentran casas o pequeños edificios de dos, tres o cuatro pisos se proyecten torres de muchos pisos con un escalonamiento de tipo piramidal. El resultado es, por lo tanto, un aumento enorme de la densidad habitacional pero conservando las mismas dimensiones de las vías y de las redes de servicios públicos.

En conclusión, la visión volumétrica y espacial será lamentable para cualquier sector desde un punto de vista urbano y estético y el estrechamiento general va en detrimento de la asoleación y ventilación de los espacios construidos.

Sin duda, es válido el argumento de querer renovar y densificar áreas existentes dentro de la ciudad para evitar un crecimiento periférico indefinido y con mayor razón si este va invadiendo áreas de valor ecológico, humedales, zonas de reserva forestal en los cerros y la conurbación se convierte en un fenómeno que invade toda el área libre de la Sabana central. Pero un decreto aislado no puede ser solución.

Los planes de ordenamiento buscan precisamente dar una respuesta integral que contempla no solamente la densidad y la altura posible de la edificación, sino al mismo tiempo la capacidad de las vías, la disponibilidad de la infraestructura de servicios (agua, desagües, energía, etc.), la cercanía de servicios de salud y educación, la existencia de áreas verdes recreativas e inclusive la relación de cada sector con los lugares de trabajo.

Por otra parte, dar un tratamiento general a sectores tan diversos y cada uno con una estructura urbana particular es abrirles las puertas al caos, al desorden y a la especulación económica de los predios sin tener en cuenta la característica propia y los valores arquitectónicos que, sin duda, existen en la mayoría de los barrios.

Tanto en el sur como en el norte se encuentran sectores que por su tradición y su conformación y sin ser joyas del pasado merecen ser conservados. En muchos casos se justifica conceder normas de mayor altura, pero todo esto requiere de estudios detallados que no se han llevado a cabo.

Además, y como ya se ha dicho tantas veces, un plan de ordenamiento integral y a largo plazo no solo tiene en cuenta las áreas urbanas existentes de Bogotá, sino que debe extenderse a toda la región central e involucrar en un solo plan todos los municipios de la Sabana con una política de poblamiento concertada y, precisamente, buscando salvaguardar los valores ambientales o agrícolas de toda la región y la interconexión necesaria.

Pero tal vez estoy hablando antes de tiempo. Esperemos muy poquito ya a que llegue el alcalde Peñalosa, el único que puede resolver este asunto por las buenas y como debe ser, porque ya lo ha demostrado.

Jacques Mosseri

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