Lo que deberá resolver Federico Gutiérrez, nuevo alcalde de Medellín

Lo que deberá resolver Federico Gutiérrez, nuevo alcalde de Medellín

Expertos consideran que los mayores retos de Gutiérrez están en seguridad y movilidad.

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22 de octubre 2015 , 10:01 p.m.

Federico Gutiérrez, el nuevo alcalde de Medellín, tendrá más desafíos en seguridad y movilidad que en educación, salud y economía, así lo concluyó EL TIEMPO luego de dialogar con columnistas y expertos de la capital antioqueña.

Estos son los retos que deberá asumir Gutiérrez, según Carlos Alberto Giraldo, periodista y columnista en ‘El Colombiano’ –más conocido como ‘Capeto’–; Pascual Gaviria, periodista y editor de ‘Universo Centro’; Carlos Cadena, doctor en movilidad sostenible; y Sergio Tobón, coordinador del Centro Pensamiento Social.

Seguridad

Carlos Alberto Giraldo, columnista de ‘El Colombiano’, considera que Gutiérrez deberá “acabar las relaciones estrechas entre el crimen organizado y algunos sectores del poder, ‘empresarios’ a la sombra que mantienen el dominio y financian esas estructuras delincuenciales”. En su opinión, dichas estructuras “controlan algunos negocios, como el expendio de alimentos de la canasta familiar en barrios populares”. Afirma que aún “se mantiene cierto nivel de extorsión en áreas como la construcción” y también persiste la piratería de música y libros.

Al respecto, Pascual Gaviria, periodista y editor de ‘Universo Centro’, cuenta que en el primer semestre, el gerente de la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) reveló que no podían vender aguardiente en la comuna de Castilla y barrios del occidente de la ciudad, “lo cual implica que se dejen de ganar 100.000 millones de pesos al año. Lo que no vende la FLA, lo venden ellos (delincuentes), así que no solamente falsifican gaseosas, sino su propio aguardiente y su propio ron”. A su vez, insiste en que otra meta es superar las ‘vacunas’ y el control territorial. Ese tema, dice, “en algunos barrios que son manejados por combos pillos, se ha vuelto un asunto cotidiano y casi aceptado por la gente”.

Giraldo sugiere que debe hacerse “una depuración de la Policía y en la Fiscalía”. “Hay mucho riesgo de corrupción, más que a nivel institucional, de algunos integrantes de la Fuerza Pública en la ciudad. Ha habido investigaciones y capturas de numerosos agentes que se han vinculado a bandas grandes de la ciudad”, explica. Añade que Gutiérrez debe ser líder y “apersonarse de la ejecución de las políticas de seguridad”.

Otro reto en seguridad, anota Gaviria, es “aclarar las cifras de los desaparecidos”. “Medellín ha tenido una reducción importante de homicidios este año, es posible que termine con el más bajo índice de homicidios por cada 100.000 habitantes en los últimos 30 años; pero es un reto del nuevo alcalde revisar las cifras de los desaparecidos, para que tengamos números ciertos y que esos índices no sean una especie de maquillaje permanente”.

Reitera que hay graves problemas de seguridad en el occidente de la ciudad y menciona comunas como Castilla y San Cristóbal. También recomienda prestar atención al centro de la ciudad, la comuna 10, donde –según un estudio de la Universidad de los Andes, citado por el columnista- se presentan cinco delitos: homicidios, hurtos de vehículos y a personas, microtráfico y lesiones personales.

Finalmente, Giraldo agrega que otro desafío será “enfatizar en la atención de los jóvenes entre los 12 y los 15 años, edades críticas en las que se retiran de los colegios y, en búsqueda de afecto y reconocimiento –como lo concluyó una investigación de la Universidad de Antioquia-, terminan vinculados a los combos”.

Movilidad

Carlos Cadena, doctor en movilidad sostenible, asegura que los niveles de motorización en la capital antioqueña avanzan a ritmo exponencial, pero, aclara, “todavía no tenemos tantos carros como lo imaginamos”. En ese sentido, advierte que, en Medellín, todavía muy pocas personas se movilizan en carro privado.

Por esa razón, “la próxima administración tendrá que diseñar una estrategia para enfrentar unos niveles de motorización mucho más altos, estar más a favor del transporte colectivo o no motorizado –con alternativas cómodas, seguras y económicas- y disminuir los estímulos a la dependencia del carro privado –implementar mayores precios para parqueaderos, por ejemplo-”.

“No puede ser que se siga gastando mayor dinero en vías solo para carros cuando hoy somos muchos más los que nos movilizamos en transporte colectivo o no motorizado”, agrega.

A propósito de los niveles de motorización, Giraldo afirma que Medellín necesita una política pública clara con el tema de las motocicletas. “La accidentalidad con las motos y de estas con vehículos y peatones, es casi epidémica. Hay pocos controles en la expedición de la licencia de conducción a motociclistas –no cumplen las normas mínimas de capacitación para conducir- y en la entrega de motos por parte de los vendedores”.

Para Cadena, también debe consolidarse el Sistema Integrado de Transporte del Valle de Aburrá (SITVA) e “integrarlo con los buses ordinarios y parqueaderos en donde hay altos niveles de motorización”. Explica que lo ideal es que “muchas personas dejen sus carros y continúen en el transporte colectivo”. Apunta, además, que otra meta es “que todos los buses de la ciudad utilicen la misma tarjeta y haya absoluta integración tarifaria”.

“Debe completarse el sistema de intercambios viales de ‘deprimidos’ y en zonas estratégicas como la avenida Las Vegas y la calle 10, que atraviesa a El Poblado”, añade, por su lado, Giraldo.

Gaviria, en cambio, subraya que “Metroplús sigue siendo una empresa que deja pérdidas mes a mes”. “Siento que tiene todavía bastante por mejorar”, dice.

Una revolución peatonal y ciclista es otro de los retos que tendrá el próximo alcalde de Medellín, según el doctor en movilidad. “Aunque en Medellín, aproximadamente, el 29 por ciento de los viajes diarios se hacen a pie y el 1 por ciento nos movemos en bicicleta, allí se encuentra el secreto de mantener niveles de sostenibilidad en el transporte de una ciudad”, comenta.

Finalmente, concluye que el otro gran desafío será pensar en dos corredores: el corredor de la 80 y Parques del Río.

“El corredor de la 80, en el occidente de la ciudad, debe ser transformado para el transporte colectivo. Hablan de monorriel, de otro tranvía o de buses tipo TransMilenio –que es la alternativa que más me gusta-, pero adicionalmente debe incluir condiciones para la caminata y la bicicleta. El otro proyecto es Parques del Río, que tiene una extensión de más de 34 kilómetros a lo largo del Río Medellín. La Alcaldía ya hizo el diseño, la licitación y el concurso internacional, y construyó el tramo 1A, pero dejará el tramo 1B. Son 400 metros al lado occidental del río y 400 al lado oriental”, argumenta.

Para Gaviria, Parques del Río “es un problema de movilidad heredado”. “La primera parte de esa obra se acabará en marzo. La segunda demorará 22 meses, es decir, medio periodo del próximo alcalde. Es un problema de movilidad heredado porque se cierra una buena parte de la autopista que da movilidad de norte a sur, así que quien quede va a tener que hacer maromas”.

Frente a la otra obra mencionada por Cadena, el columnista asegura que costará más que el tranvía inaugurado recientemente. “El tranvía de La 80 vale una plata larga, un poco más de lo que valió el de Ayacucho: 700.000 millones de pesos”.

En ese tema, Giraldo coincide con Cadena al señalar que es urgente desarrollar la obra en la carrera 80. “El occidente de la ciudad está colapsado. Creo que la mejor modalidad es monorriel, porque el de Ayacucho, que empezó a funcionar, está mostrando bondades pero también debilidades, ya que ocupa la vía principal de descongestión de la movilidad en el oriente de la ciudad”.

El periodista opina también que la capital antioqueña “necesita un secretario de Tránsito que más que político sea técnico y conozca los temas de movilidad con mucha propiedad”. En ese sentido, recuerda que el otro problema en este campo es el insuficiente número de guardas de tránsito.

Salud

Sergio Tobón, coordinador del Centro Pensamiento Social, considera que Medellín tiene tres grandes retos en salud. El primero es “continuar el proceso de mejoramiento en la calidad de la atención a los pacientes, no solamente en los servicios de urgencias, sino en general”.

Tobón asegura que “gran parte de la calificación de la ciudadanía dice que la atención es deficiente y eso se refleja en el hecho de que las urgencias están colapsadas y a la gente no se le atiende”. Cree que Gutiérrez deberá preocuparse por ofrecer a los paisas un servicio de salud eficaz, rápido y eficiente.

“A nivel nacional, otra meta es la prevención y la promoción. En la última encuesta de percepción ciudadana ‘Medellín, cómo vamos’, las personas decían que requerían ser educados en cómo funciona el sistema para evitar consultar en urgencias por algo que no lo amerita”, agrega.

El experto también recomienda a Gutiérrez “aprovechar las infraestructuras recientes”. Se refiere a los centros hospitalarios de las comunas de San Cristóbal y Robledo. Considera que estos establecimientos deben ser “bien aprovechados en términos de un modelo pertinente de atención”, para que así permitan mejorar los resultados en salud.

Por su parte, Giraldo asegura que el desafío en salud es lograr que haya mejor cobertura, es decir, se amplíe el número de personas sisbenizadas. Aunque aplaude que ha aumentado el número de unidades de salud y ha mejorado la capacidad médica en salud pública, pide “más oportunidades en la atención”.

“Los temas de salud están más o menos bien, tranquilos... Este es un asunto más nacional”, opina Gaviria.

Educación

“Medellín está bien en cobertura, lo que tiene que atacar es la calidad: mejorar la capacitación de maestros y los planes de estudio –tanto en la educación básica primaria como en la secundaria-”, sugiere Giraldo.

En su opinión, ante la demanda futura de la ciudad –turismo y tecnología-, Medellín debe “empezar a formar bachilleres técnicos, más que académicos”. “Hay demanda de personal calificado y la ciudad, que pasó de ser una ciudad industrial a una de servicios, no lo tiene. Por ejemplo, debe preparar meseros bilingües”.

Considera que también hace falta “un programa de becas para los niveles de educación básica primaria y secundaria, y para poder acceder a la universidad”.

Por su lado, Gaviria critica que Medellín aún “no muestra los avances que uno esperaría después de las inversiones en educación”. “Cuando se miran los avances de Medellín en los escalafones nacionales, uno se da cuenta que no hay un gran avance en los indicadores, con respecto a otras ciudades. No hay cobertura definitiva. Hay que lograr que esos indicadores de calidad se vean en las Pruebas Saber”.

Economía

“Medellín necesita generar mano de obra calificada para las necesidades de la ciudad en temas de turismo y servicios (…) Se necesita más generosidad del empresario antioqueño en la disposición de crear más empleo formal y generar alianzas público privadas que abran la posibilidad de capacitar a muchachos de estratos uno y dos”, opina Giraldo frente a los desafíos de la capital antioqueña en el plano económico.

Aunque Gaviria advierte que considera “muy difícil para un alcalde generar políticas públicas en el tema de la economía” -que está conectado a la realidad colombiana y a la internacional-, considera que la ciudad sí requiere más hechos para considerarse una urbe tecnológica e innovadora.

“Todavía estamos en la etapa en la que la tecnología y la innovación son un letrero que acompaña a la ciudad, pero faltan hechos para ese calificativo. ‘Ruta N’ es la plataforma que agrupa empresas de innovación y es el resultado de una alianza público privada que no sabemos todavía qué genera. Por momentos, algunas empresas sí funcionan, pero a veces parece mucha venta de humo”, opina el editor de ‘Universo Centro’.

Posconflicto

Frente al posconflicto, Giraldo, quien tiene amplia experiencia en cubrir temas de conflicto urbano y armado en Medellín y en el país, afirma que Medellín “necesita que el alcalde que llegue sea capaz de desarrollar una política incluyente y de aceptación social”.

En su opinión, Gutiérrez deberá ser “el gran líder y validador en la absorción de todos esos desmovilizados que muy seguramente van a llegar a la ciudad, que es atractiva por las oportunidades de empleo y su calidad de vida”.

El periodista recuerda que en el proceso de desmovilización de las autodefensas, llegaron a Medellín entre 4.000 y 4.200 personas. En ese sentido, vaticina que la administración de Gutiérrez deberá desarrollar “programas de reinserción muy vigorosos”. Con Giraldo coincide Gaviria, quien también afirma que la ciudad debe prepararse para la llegada de desmovilizados.

Finalmente, Giraldo añade que la empresa privada también debe comprometerse con esta temática. “Va a tener que asumir la iniciativa para incorporar esos desmovilizados en sus estructuras empresariales o sino muchos van a terminar otra vez reclutados por el crimen organizado”.

MARÍA DEL PILAR CAMARGO CRUZ
Redacción EL TIEMPO
pilcam@eltiempo.com
En Twitter, @PilarCCruz

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