Ataque a Bengasi, la página que a Hillary Clinton le urge pasar

Ataque a Bengasi, la página que a Hillary Clinton le urge pasar

El atentado en Libia es una nube negra en la campaña de la aspirante a la presidencia de EE. UU.

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22 de octubre 2015 , 08:09 p.m.

La exsecretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton asumió ayer ante el Congreso su responsabilidad en el ataque al consulado estadounidense en Bengasi (Libia) en el 2012, pero alertó que no existe el riesgo cero para los diplomáticos en el exterior.

El ataque contra el consulado de Bengasi es, aún hoy, una espesa nube negra sobre la campaña de Clinton, y aunque es considerada la favorita para alzarse con la candidatura del Partido Demócrata, precisa con urgencia pasar la página y disipar cualquier sospecha.

“Yo asumo mi responsabilidad por lo que ocurrió en Bengasi”, dijo Clinton en referencia al ataque que provocó la muerte del embajador estadounidense en Libia, Chris Stevens, otro diplomático y dos agentes de la CIA que ofrecían protección al consulado.

La frase resonó como una campana en la audiencia ante el comité especial de la Cámara de Representantes del Congreso que investiga lo ocurrido en Bengasi.

Ese comité, controlado por legisladores del opositor Partido Republicano, se encuentra bajo una espectacular polémica después de que dos legisladores de ese partido sugirieron que el objetivo de las interminables investigaciones era afectar la candidatura presidencial de Clinton.

El presidente del comité, el republicano Trey Gowdy, criticó las declaraciones de sus correligionarios, pero el daño a la reputación del cuerpo investigador ya estaba hecho.

En su testimonio, sin embargo, Clinton alertó a los legisladores que la presencia diplomática en lugares considerados “peligrosos” incluye necesariamente la posibilidad de sufrir asedios o hasta ataques letales como el de Bengasi.

“Nuestros diplomáticos deben continuar representándonos en los sitios peligrosos”, dijo Clinton, quien añadió que Stevens “entendía que no podemos impedir todos los ataques terroristas (...) y que debemos, inevitablemente, aceptar un nivel de riesgo”.

De acuerdo con la también ex primera dama, Stevens “entendió que a veces nuestros diplomáticos deben trabajar donde nuestros soldados no pueden. Donde no hay otras botas sobre el terreno y donde la seguridad está lejos de ser garantizada”.

Ayer, Gowdy aseguró enfáticamente, en la apertura de los trabajos, que las investigaciones tienen como objetivo único “conocer la verdad” de lo que ocurrió, en referencia a la polémica sobre la actuación del grupo investigador.

En una estocada leve pero no menos evidente, Clinton saludó la intención del comité de llevar adelante una investigación objetiva y pidió que se dejen de lado “agendas partidarias”. “Vine (a esta audiencia) para honrar la memoria” de las cuatro víctimas de los ataques, dijo Clinton, sugiriendo que no se prestaría a una disputa política apenas para afectar su candidatura.

“Nuestra nación tiene una larga historia de cooperación bipartidista sobre política exterior y seguridad interior”, señaló. “No estamos siempre de acuerdo; al contrario, pero sabemos unirnos cuando es necesario”, añadió.

En ese escenario, legisladores demócratas alegan que el comité busca extender el caso solamente para dañar la campaña de la exsecretaria de Estado, y por ello amenazan con abandonar sus plazas en la comisión.

El Congreso estadounidense ya condujo siete investigaciones sobre lo ocurrido en el consulado de Bengasi. El más completo de los informes elaborados hasta ahora no halló responsabilidad directa del Departamento de Estado en los ataques, pero apuntó “fallas sistémicas” en la política de seguridad.

Polémica por ‘e-mails’

El ataque se produjo el 11 de septiembre del 2012, cuando un grupo de islamistas atacó el complejo diplomático estadounidense en Bengasi, en el norte de Libia, donde mataron al embajador Stevens y al analista Sean Smith.

Algunas horas más tarde, hombres armados atacaron otro conjunto de instalaciones estadounidenses, situadas a dos kilómetros del consulado de Bengasi, donde provocaron la muerte de dos contratistas de la CIA.

En total, los ataques dejaron un saldo de 10 personas heridas. La interminable saga de las investigaciones sobre el ataque en Bengasi conoció el año pasado un nuevo impulso al revelarse que Clinton, cuando era secretaria de Estado, utilizó un servidor privado de correo electrónico y no el sistema montado por la Cancillería.

Al usar un servidor privado de correos electrónicos, esos documentos quedaron fuera del control legislativo y judicial, a diferencia de si hubiese usando el sistema de correo del Departamento de Estado.

Clinton entregó miles de páginas de correos electrónicos al comité, pero alegó que los computadores que eran usados como servidores fueron borrados, lo cual dio un nuevo impulso a las investigaciones.

‘Se hizo lo mejor posible’ en Bengasi

Hillary Clinton aseguró ayer que no tiene ninguna duda de que el Gobierno estadounidense “hizo lo mejor que pudo” ante el ataque contra su consulado en Bengasi (Libia) el 11 de septiembre del 2012.

Durante su comparecencia ante el comité afirmó que, tomando en cuenta la información que tenían en ese momento, la reacción del Gobierno fue la mejor posible. “No tengo ninguna duda de que lo hicimos lo mejor posible, teniendo en cuenta la información que teníamos entonces”.

AFP

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