¿Cuánto se disparó la venta de lechona y tamal en elecciones?

¿Cuánto se disparó la venta de lechona y tamal en elecciones?

La época electoral para los vendedores es como un diciembre adelantado. Así les va.

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22 de octubre 2015 , 06:31 p.m.

Algunos candidatos le apuestan al día de las elecciones como el momento clave para conseguir votos y por eso el tamal y la lechona se ponen de moda en la zona andina, mientras en la Costa Atlántica la venta de butifarra se dispara.

Es tanto el auge de estos platos en días de elecciones, que los vendedores afirman que les piden cuatro veces más comida que en una semana normal.

A pesar de la situación que se presenta en cada jornada electoral en el país, los reconocidos restaurantes, lechonerías y tamalerías no son los que más contratos de almuerzos reciben, sino personas particulares cuyos platos son famosos en los barrios de las ciudades.

En Ibagué (Tolima), el tamal no falta en una tradicional celebración, como las elecciones regionales, que para muchos ciudadanos se convierte en la ocasión para recibir un almuerzo de domingo gratis y en familia.

Los tamales de la señora Marina Cruz son famosos no solo entre su numerosa familia para los que puede llegar a preparar hasta 100 tamales en época decembrina, y ni hablar de los vecinos que le hacen encargos. Tan famosos se han hecho que un candidato del Tolima contrató a Marina para que le preparara 500 platos este domingo 25 de octubre.

El contrato que recibió la señora Marina este fin de semana es solo uno de los tantos que se presentan en los barrios de la capital tolimense y los demás municipios del país en una jornada electoral y de campaña política.

El encargo de los 500 platos pidió ser dividido en 250 platos de lechona y tamales, y el resto en sancocho, para repartirlos en los diferentes puestos de votación de la ciudad.

Para esta actividad, Marina subcontrató a cuatro empleados que le colaboren, a quienes les pagará 40.000 pesos el día. “Yo hice el contrato con todo, ingredientes, trabajo y pago a los ayudantes para preparar y repartir los almuerzos”, cuenta la señora, quien aún no sabe cómo será la mecánica para repartir los almuerzos, si antes o después del voto.

La cantidad de platos que en promedio contrata un candidato en el Tolima coincide con el mismo número de plantos que se cocinan en Santander, donde también se ofrece lechona y capón, que es una carne fría de pollo rellena con huevo y algunas legumbres, acompañado de puré de papa.

Estos platos los prepara la señora Fabiana, a quien su oferta de banquetes la ha hecho conocida en Bucaramanga. Para estas elecciones regionales, la mujer ya ha recibido varios contratos para los candidatos en campaña, que han sido de 100, 300 y hasta 500 platos, en un día de campaña de algún candidato.

“Lo que más nos han pedido es capón con puré de papa y alguna ensaladita, también arroz mixto porque rinde bastante. También, nos pidieron cerca de 300 sándwiches, pero nosotros además ofrecemos pechuga y hamburguesas, todo depende del gusto y el presupuesto del cliente”, afirma doña Fabiana.

Por otro lado, las butifarras de María Gonzales de Barceló son reconocidas en Soledad (Atlántico), a donde llegan clientes desde Barranquilla para saborearlas.

Según María, entre sus clientes hay artistas vallenatos, grupos musicales y por supuesto políticos, quienes en ocasiones realizan sus reuniones en una de las carpas que ella les habilita. En una reunión de campaña un político puede solicitar hasta 300 butifarras y ella se las calienta y entrega ahí mismo”.

María prepara en promedio 15.000 butifarras a la semana, pero en un domingo de elecciones vende esa misma cantidad en un solo día.

“Esta disparada la venta de butifarras y aquí conocen que las mías son las auténticas butifarras soledeñas. Para el domingo ya tengo preparadas 10.000 butifarras, algunos me las piden con platos desechables, y van acompañadas de bollo. Además de ricas son económicas, pues cada butifarra la vendo a 350 pesos”, cuenta la señora María.

Pero hay a quienes no les ha ido tan bien haciendo negocios con políticos, como a la señora Alba Nelcy Velásquez, quien tiene una lechonería en el sur de Bogotá y sus clientes solían pagarle 60 por ciento por adelantado y el 40 el día de las elecciones.

Alba Nelcy afirma que cuando el candidato se ‘quemaba´ no le pagaba lo que debían. La última vez que le pasó fue en elecciones del Senado y Cámara de Representantes del 2014, de las que aún conserva su lista de deudores, y por eso este año no quiso saber nada de políticos.

“Los políticos quieren comprar los más baratos para darle a la gente. Además, son tramposos y quieren todo fiado, la última vez, un candidato me quedó debiendo 18 millones de pesos, porque los eventos eran por toda Bogotá, por 28 millones de pesos, y de eso solo me pagó 10 millones. Él había hecho tres campañas antes y cuando quedó pagaba, pero como se 'quemó' la última vez no pagó, yo ya tengo experiencias con los políticos si no pasan, hicieron campañas a costillas de uno”, sostiene Velásquez.

VANESSA PEREA

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