Joe Biden despeja el camino de la candidatura presidencial a Hillary

Joe Biden despeja el camino de la candidatura presidencial a Hillary

El Vicepresidente de EE. UU. no se presentará a la carrera presidencial por los demócratas.

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21 de octubre 2015 , 08:26 p.m.

Terminaron meses de especulación para los estadounidenses. Custodiado de un lado por su esposa Jill Biden y por el otro por el presidente Barack Obama, el vicepresidente de EE. UU., Joe Biden, anunció este miércoles que no presentará credenciales para una nominación demócrata de cara a las presidenciales del 2016, luego de argumentar razones políticas y personales que, en efecto, a quien primero benefician es a la favorita Hillary Clinton.

Tal anuncio no solo pone fin a meses de espera ante la posibilidad de un nuevo intento presidencial –pues Biden ya fue precandidato en 1988 y en el 2008–, sino que los otros dos más fuertes precandidatos demócratas (Hillary Clinton y Bernie Sanders) pueden ahora ahuyentar ese fantasma que los perseguía y comenzar una puja directa por los votos sobrantes. No hay nadie más.

Claro está que con Biden fuera de una campaña en la que nunca ingresó formalmente, Clinton queda ahora con el camino libre para conquistar la nominación por su partido para las elecciones, al menos en lo que respecta a los sondeos.

Al mismo tiempo, sin Biden en campaña quitándole votos a Clinton en el centro del espectro político del partido, el ‘socialista demócrata’ Sanders podría ver cómo se reducen paulatinamente sus posibilidades reales de constituirse en una amenaza para la exsecretaria de Estado.

Cuando las encuestas consideraban a Biden posible precandidato, este le arrebataba un pedazo de la torta de votos a la ex primera dama. Pero la semana pasada, al diversos institutos mantener el nombre de Biden en sus sondeos, los resultados mostraban que el ‘vice’ arrancaría su campaña con un nivel de apoyo del 20 por ciento. Es decir, detrás de Clinton e incluso de Sanders, con 52 y 27 por ciento, respectivamente.

Desde los jardines de la Casa Blanca, Biden dejó claro con varios argumentos que aunque no se desgastará en una contienda electoral hablará tan claro como se pueda. “Pretenderé hablar claramente y con firmeza para influenciar hasta donde sea posible para que sigamos como partido y dónde precisamos ir como nación”.

“No me quedaré callado”, alertó Biden, quien era visto como una alternativa de los demócratas ante la eventual fragilidad de la campaña de Clinton, en especial por cierta inconformidad por su constante tentativa de ‘despegarse’ de la figura del presidente Obama.

Los demócratas “no solo deben defender y proteger este legado, sino montarse sobre él”, añadió en una velada mención a las críticas de Clinton a varios proyectos e ideas del presidente Obama como el reciente Acuerdo Trans Pacífico (TPP), del que ella en un momento fue entusiasta defensora, pero después cambió de pensamiento.

“Nuestra nación cometerá un trágico error si nos alejamos o intentamos deshacer el legado de Obama. El pueblo estadounidense ha trabajado demasiado duro, y hemos llegado demasiado lejos para hacer eso”, señaló Biden.

Otro punto débil de Clinton es el escándalo por el uso de su correo personal para asuntos del Departamento de Estado. Pero el primer debate demócrata, televisado el pasado 13 de octubre por CNN, disparó el liderazgo de Clinton en los diferentes sondeos y de inmediato se levantaron voces para que Biden abandonara la idea de lanzarse a la campaña y se dedicara a unificar al partido.

Esas palabras desnudaron de inmediato otro argumento. Es lógico que al enfrentarse Biden a Hillary, y en su afán de diferenciarse uno del otro, iba a salir afectada la continuidad de la política de Obama y así podrían llegar a favorecer de manera indirecta al Partido Republicano. “No creo que debamos mirar a los republicanos como enemigos. Son la oposición, no el enemigo, y por el bien del país tenemos que trabajar juntos”, expuso el exsenador de Delaware.

Razones personales también tuvieron peso. Tomar una decisión respecto a las próximas elecciones le ha costado al menos dos años, y en ese proceso ha sido crucial el pedido de ‘seguir adelante’ de su hijo Beau en su lecho de enfermo. En mayo falleció, víctima de un tumor cerebral. Aun así, y casi cinco meses después, Biden, de 72 años, declaró que tanto él como su familia todavía están de luto y no se sienten preparados para hacer una campaña tan agotadora, complicando una decisión en la que, finalmente, ha pesado más la falta de tiempo para “orquestar una carrera exitosa” en un país donde las campañas duran años.

Redacción Internacional

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