La conductora del primer tranvía para toda la ciudad

La conductora del primer tranvía para toda la ciudad

Para Yudy Montes, su mayor premio no fue conducir con Santos, sino cumplir el deseo de su abuela.

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21 de octubre 2015 , 07:56 a.m.

Aunque Yudy Montes en realidad manejaba trenes, Rosa Emilia Valencia, su abuela de 93 años, siempre alardeó con que su nieta conducía el tranvía.

Tal vez por el Alzhéimer, tal vez por la nostalgia, entre lo poco que la mujer nunca olvidó estaba el quehacer de su nieta, que relacionaba irremediablemente con el de los motoristas del viejo tranvía, ese que vio extinguirse en 1951.

Para Yudy, su oficio tenía más sentido si su abuela lo recordaba. Por eso, a comienzos del 2014, cuando fue más frecuente que se le escapara de la mente la identidad de su nieta y las tantas veces en que la esperó después del colegio, Yudy se prometió que Rosa Emilia debía verla conduciendo.

La estudiante de ingeniería industrial les contó la historia a sus jefes del Metro de Medellín, y consiguió permiso para que por un día le permitieran llevar a su abuela en la cabina del tren.

Si bien Rosa Emilia estaba algo frágil y dependía de una silla de ruedas, ambas atravesaron el valle de sur a norte, con la dicha de estar viviendo minutos memorables, y con cantos y poemas entre Itagüí y Niquía.

Yudy Montes con su abuela hace un año, cuando pudo subirla al metro para que la viera conduciendo. Foto: archivo particular


Y es que a Rosa Emilia le gustaba la poesía. Tenía poemas de su autoría e incluso, apagada por el Alzhéimer, recitaba de memoria unos versos que Yudy todavía pronuncia de memoria: “Golondrinas cuando vais al cementerio, en medio del tejado coloca tu aposento. Verás ahí a mi madre en medio del misterio, sin nadie que adivine su eterno pensamiento”.

Rosa Emilia también pintaba. Pintaba las montañas y calles de su natal Sonsón y el rostro de sus familiares, excepto el de Yudy, con cuyos trazos nunca quedó satisfecha, tal vez porque era su favorita o porque tenía toda su fe de maestra de jardín puesta en el éxito profesional de ella.

Un año después de la muerte de Rosa Emilia, como si ella misma lo hubiera vaticinado, el tranvía volvió a correr por las calles de Medellín y su nieta es una de las 60 conductoras.

Ayer, durante la apertura del sistema para toda la ciudad, en operación instructiva, la joven de 22 años tripuló el vehículo que inauguró el histórico momento con personajes de la talla de Juan Manuel Santos.

Aunque ayer la llamaron “afortunada”, su mayor premio no fue conducir con el mismísimo presidente a bordo. El premio fue haber hecho realidad el deseo que Rosa Emilia repitió hasta la muerte.

Yudy Montes, conductora del tranvía, y el presidente Juan Manuel Santos. Foto: Efe

MARIANA ESCOBAR ROLDÁN
MEDELLÍN

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