Músicos autorizados en TransMilenio: ¿le suena esta idea?

Músicos autorizados en TransMilenio: ¿le suena esta idea?

En los metros de Nueva York y Medellín, las estaciones se transforman en escenarios. ¿Cuándo Bogotá?

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20 de octubre 2015 , 10:18 p.m.

Ella agradece las donaciones juntando las manos en posición de oración. Para cantar, eleva sus brazos y mueve delicadamente sus dedos. Un improvisado público la observa: un hombre le sigue el ritmo con la cabeza, mientras otros se dedican a registrar ese momento con sus celulares. Pocas personas caminan frente a ella; otros transeúntes no la miran, aunque sus miradas a un punto fijo delatan que la escuchan con atención. Antes de cumplirse un minuto de su interpretación musical, a la melodía la interrumpen los aplausos y hasta los gritos de apoyo. Mientras tanto, entre desconocidos se sonríen, satisfechos con la inesperada presentación que hace una mujer negra que viste 'leggins' y camisa sin mangas. Ella es Silvia Jhony, la Beyoncé del Metro de Nueva York que ofrece conciertos sin micrófono y sin banda sonora.

Como ella, otros músicos presentan audiciones con el ánimo de que la Autoridad Metropolitana del Transporte los autorice para tocar en las terminales subterráneas de La Gran Manzana. Entre las estaciones de Times Square y el Estadio Yankee puede escucharse desde ópera, hasta blues.

La experiencia cultural en el subsuelo neoyorquino no es tan ajena a Colombia: el Metro de Medellín ofrece conciertos desde que empezó a operar, en 1995; así lo revela Jairo Gutiérrez, profesional de gestión social de ese sistema de transporte. “Quisimos que diferentes expresiones artísticas tuvieran eco en nuestro sistema. Todo se ha coordinado a través del programa ‘Arte Metro’ ”, explica.

Aclara que los conciertos se realizan en las estaciones cuyas condiciones operativas y locativas lo permitan. “Buscamos que el sonido no entorpezca la operación comercial. Hay que conciliar los tiempos de los usuarios -quienes siempre van de prisa- con escenarios locativos adecuados y puestas en escena que sean coherentes con la apuesta de cultura ciudadana”. Precisa que los músicos que cantan en las estaciones resultan favorecidos al dirigirse a un gran público: hoy el Metro moviliza a más de 810.000 usuarios.

Al mes, el Metro de la capital antioqueña ofrece entre cuatro y cinco conciertos, y puede invitar, desde la agrupación de hip hop 'Crew Peligrosos', hasta el conjunto vocal y musical 'Grupo Suramérica'. En ese sentido, Gutiérrez aclara que solo se lleva muestras pequeñas a las estaciones, es decir, tres miembros por agrupación; y se hace en horas de la tarde, cuando las personas están de regreso a sus hogares. “Es una apuesta cultural para el espíritu, no busca congregar multitudes. Queremos que nuestros usuarios sientan que les acompañamos tras un posible día estresante. Les decimos: ‘Escuche este tema, de pronto le permite respirar un poco’. La gente no se queda en todo el concierto, solo escucha uno o dos temas”, afirma.

¿Se imagina que los bogotanos y quienes viven en la capital puedan armonizar su rutina de viaje con experiencias de este tipo? ¿Considera que Transmilenio aún no está preparado y estos conciertos dificultarían la operación? ¿Usted escucharía un grupo musical tras bajarse del articulado?

La idea la comentan Sara Melguizo Gavilanes, presidenta de la Unión del Sector de la Música, y Sergio París, gerente de TransMilenio.

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Sara Melguizo Gavilanes, presidenta de la Unión del Sector de la Música

Es importante encontrar espacios adicionales para la circulación de la oferta musical. En ese sentido, es una oportunidad muy grande pensar en los sistemas de transporte, porque allí hay público para toda esta música. Por esa razón, pensar en activar un sistema como TransMilenio es un acierto gigante porque no solo es la posibilidad de llegarle a todo ese público, sino la posibilidad de generar cultura ciudadana.

La experiencia que vemos en el Metro de Medellín deja testimonios muy lindos. En el afán del día a día, quienes salen aburridos de su trabajo, les alegra encontrar un concierto y conocer a qué suena su ciudad, su país. Ante todo ese caos que tiene cualquier sistema de transporte, la música es una herramienta de movilización en pro de la cultura de las ciudades.

En cuanto a los músicos seleccionados, hay que hacer una etapa de visibilización de lo propio, lo local, lo nacional. Debe darse una convocatoria y una escogencia de artistas; no hay que abrir ese espacio para que todo el mundo esté allí, hay que darle un nivel profesional. También se debe preguntar cuál es el tipo de música que puede funcionar más en determinado momento porque la gente está más estresada a ciertas horas.

Así como debe solicitársele al músico calidad en la producción, no debe fomentarse el tema de la mendicidad y el sombrero, porque se daría un mensaje errado y más en una sociedad en la que está arraigada la gratuidad en el consumo de la música. Qué bueno que empiecen programas con oferta artística en TransMilenio, pero ojalá se realicen con contratación. Es una posibilidad perfecta para empezar a generar una vinculación con la empresa privada. En Medellín, entre las estrategias se ha pensado en un tiquete que aporte a la financiación de estas propuestas.

Finalmente, hay que tener claro que la experiencia del Metro de Nueva York es distinta. No podemos avanzar a la luz de otras ciudades que no tienen nuestra historia, tenemos que crearnos dentro de nuestra propia historia.

 

Sergio París, gerente de TransMilenio.

Estamos convencidos -por otros momentos en los que hemos facilitado el TransMilenio para manifestaciones culturales- que funciona darle espacio a la música. Con el Teatro Julio Mario Santo Domingo se han colocado distintas manifestaciones culturales en estaciones y han sido un éxito.

Lo que no gusta a la mayoría de los usuarios no es la manifestación cultural, sino que no se hace de manera ordenada y apropiada. Por ejemplo, los usuarios rechazan a quienes cantan al interior de los buses, esas manifestaciones no son aceptadas porque perturban el orden que demanda la ciudad en un sistema de transporte.

Hay que encontrar un sano equilibrio entre la cultura y el transporte masivo, que permita el encuentro con el usuario. La cultura y el sistema de transporte producen sinergia siempre y cuando sea en el momento oportuno. Esa sinergia representa un cambio de cultura por cultura, no por dinero, como sucede hoy en día. Es decir, la cultura debe ofrecerse por parte de la ciudad, es decir, a través de un ciclo gratuito. La idea de la contratación me ha dado vueltas en la cabeza. Con el Instituto Distrital de las Artes (Idartes) estamos mirando la manera de facilitar esos momentos, que no son transacciones comerciales. Estoy abierto a la posibilidad de contrataciones, pero a través de la entidad que se encargue de promover el arte, porque TransMilenio no sabe de eso, solo conoce la necesidad de que se haga esa sinergia. Hay que consolidar ese proceso con ideas y ejemplos como los presentados aquí.

Así como algunos concursos de televisión ponen en contacto el talento con la comunidad, creo que deberíamos buscar estrategias que permitan hacer lo mismo desde el sistema de transporte masivo, que, como menciono, requiere el soporte de una entidad que conozca el tema de los artistas, músicos, poetas…

Considero, además, que debe darse un espacio para que artistas se den a conocer, pero a las horas adecuadas. Si se hace algo a las 5 a. m, 6 a. m., todo el mundo tiene afán de llegar a su trabajo; entonces lo ideal sería realizar estos conciertos en horas de la tarde.

Algunas manifestaciones musicales han estado autorizadas, las que hemos realizado con el Teatro Julio Mario Santo Domingo, pero no obedecen a un proceso de generar esa cultura. Es decir, esos conciertos no son permanentes. TransMilenio estaría dispuesto a realizar un plan piloto -en el que participaran la Secretaría de Cultura e Idartes- para elegir músicos que toquen en las plazoletas de portales y en espacios libres de estaciones intermedias, tal como sucede en varios sistemas de transporte masivo en el mundo.

Igualmente, trabajamos en el primer festival de artistas musicales del sistema, que lo realizaríamos dos veces al año. Todo esto lo haremos con la aprobación de nuestros usuarios, quienes nos contarían su opinión a través de las redes sociales.

Debo recordar que TransMilenio tiene una emisora que está potencialmente abierta a todo el que quiera utilizarla con su música, con su arte, para que se den a conocer en el sistema, en el que diariamente se hacen 2'350.000 viajes.

 

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Nuestros lectores votaron. ¿Qué lectura se da a los resultados del anterior 'Y qué tal si...'?

En nuestro anterior ‘Y qué tal si…’, preguntamos a nuestros usuarios si estaban de acuerdo con que se implementaran 'libros asientos' en las calles de Colombia. Lea aquí más sobre esta idea.

Hasta este 21 de octubre, recibimos 423 votos, de los cuales 379 votaron por el sí, pues consideran que se incentivaría la lectura en la población colombiana; 33 usuarios votaron por el no, ya que no creen que cambien los hábitos de lectura en los ciudadanos, y 11 manifestaron que no saben si es conveniente emprender esta iniciativa en el país.

Sobre los resultados habló Sandra Morales, gerente del Plan Nacional de Lectura y Escritura del Ministerio de Educación.

"En Colombia, aún estamos lejos de contar con un buen índice de lectura. Es natural que los ciudadanos quieran contar con más iniciativas que promuevan e inviten a los colombianos, y especialmente a nuestros niños y jóvenes, a la lectura. Así lo demuestra la votación de este #Yquétalsi.

"Por ejemplo, en la reciente Feria del Libro de Bogotá, en el stand del Ministerio de Educación, tuvimos tres sillas tapizadas con fragmentos de 'Cien años de soledad”, y la gente manifestó agrado por el espacio y se sintió complacida con la iniciativa. Aprovecharon para tomarse fotos, además de hablar de Gabo, Macondo y la pregunta obligada: ¿Ya lo leyeron?

"Colegios, hogares, espacios públicos, centros culturales, etc., son muchos los escenarios donde tenemos que pensar permanentemente en estrategias que contribuyan a acercar la lectura a todos los ciudadanos y que la vean como una práctica natural y placentera. Si una silla inspirada en un buen libro, con un texto que adquiere un significado para quien lo lee, se atraviesa en el camino y provoca interés del transeúnte, ¡bienvenida la silla! Sin embargo, es importante que la silla sea parte de una iniciativa que vaya más allá de lo meramente estético e involucre otras apuestas que contribuyan a la formación de lectores críticos".

Si quiere compartir una idea exitosa que podría aplicarse en Colombia, escriba a pilcam@eltiempo.com.

Vea aquí todas las ideas exitosas promovidas en nuestra sección 'Y qué tal si' y los resultados de los sondeos realizados.

MARÍA DEL PILAR CAMARGO CRUZ
Redacción EL TIEMPO
En Twitter, @PilarCCruz

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