Trudeau, en busca de su propia imagen en Canadá

Trudeau, en busca de su propia imagen en Canadá

Hijo de expremier canadiense, electo primer ministro, devolvió poder a Partido Liberal tras 10 años.

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20 de octubre 2015 , 07:53 p.m.

Justin Trudeau, electo el pasado lunes primer ministro de Canadá, inicia ahora quizás la parte más difícil de su vida política: separar su imagen de la de su padre, el ex primer ministro Pierre Trudeau, fallecido en el 2000.

Justin, de 43 años y maestro de escuela, llegó a la política en 2007. Un año más tarde fue elegido para la Cámara de los Comunes y reelegido en el 2011. Los liberales lo convirtieron en su líder, con la esperanza de que su juventud y apellido revitalizaran el partido a tiempo para retar a los conservadores en 2015.

Y así fue. El ahora nuevo primer ministro canadiense se convertirá en las próximas semanas en el primer hijo de un ex primer ministro que ocupa el mismo lugar de su progenitor al frente del Gobierno canadiense.

Como líder de los liberales, Pierre Elliot Trudeau (su padre) gobernó de 1968 a 1979 y de 1980 a 1984. Durante su mandato se distinguió como un apasionado político, extravagante a veces, deslenguado en muchas ocasiones y que nunca dejó a nadie, ni partidarios ni oponentes, indiferente.

Pero sobre todo fue un político clave para entender la Canadá moderna. Pierre Trudeau es quien realmente creó el concepto de Canadá como país bilingüe y multicultural, abierto a la emigración no solo de procedencia europea, sino de todos los rincones del mundo.

Plantó cara a Estados Unidos con sus políticas de acercamiento hacia China y Cuba, hasta el punto de mantener una relación de verdadera amistad con Fidel Castro, quien en el año 2000 acudió a Montreal a su funeral a consolar a Justin Trudeau y su madre, Margaret. En Canadá se ganó profundas enemistades que todavía perduran.

Tras la contundente derrota del Partido Conservador en las elecciones del pasado lunes, destacados dirigentes conservadores reconocían que una de las principales razones por las que el líder conservador, Stephen Harper, se presentó a la reelección fue solo por el placer de derrotar a un Trudeau. Y falló a pesar de los ataques personales que lanzó contra el joven candidato, en muchos casos considerados infantiles por los analistas políticos.

Por ejemplo, durante la campaña electoral, cada vez que Harper se refirió al líder liberal lo hizo solo por su nombre, no su apellido.

Harper rechazó el concepto de “sociedad justa” creado por Trudeau, sus políticas económicas y sociales y su visión de Canadá como unidad.

El derrotado líder conservador incluso se rebajó a criticar a Pierre Trudeau porque no se había alistado en el Ejército durante la Segunda Guerra Mundial.

En Quebec, la provincia natal de los Trudeau, el fallecido dirigente también despertó profundas antipatías, especialmente cuando en 1970 decidió sacar al Ejército a las calles de ese territorio para contener la “crisis de octubre” cuando separatistas francófonos recurrieron a acciones armadas.

Durante una entrevista en medio de la crisis, a Trudeau se le preguntó hasta qué punto estaba dispuesto a ir para defender el orden, a lo que el entonces primer ministro dijo: “Simplemente mírame”.

Por eso, Justin Trudeau no puede evitar la sombra de su padre. Los líderes liberales lo eligieron como su última esperanza para reconstruir el histórico partido tras la catastrófica derrota del 2011, cuando el Partido Liberal quedó reducido a solo 34 diputados en el Parlamento. En su autobiografía, aparecida en octubre del 2014, el joven político canadiense revela el consejo que le dio su padre en una conversación con su esposa, Sophie. “Le recordé a Sophie que mi padre me dijo una vez que nunca debería sentirme obligado a ser un político: ‘Nuestra familia –dijo Pierre Trudeau– ha hecho más que suficiente’ ”, relata Trudeau.

Quizás Trudeau, padre de tres hijos, nunca sintió la obligación de entrar en el mundo de la política, es maestro de escuela y durante años ejerció como tal, pero el Partido Liberal, que muchos consideran el “partido natural” de Canadá, sí lo cree.

En un país en el que hasta ahora se comparaba a los Trudeau con los Kennedy de Estados Unidos, la histórica victoria de Justin ha labrado en piedra la imagen de su familia como la dinastía política de Canadá.

EFE

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