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'Micos', 'fríos encajaos' y otras torturas musculares

'Micos', 'fríos encajaos' y otras torturas musculares

Hay, en promedio, 650 músculos en el cuerpo y todos pueden doler. ¿Por qué ocurre y cómo prevenir?

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de octubre 2015 , 05:37 p. m.

Casi todas las personas han padecido mialgias alguna vez en su vida. El término puede sonar extraño, pero no el síntoma, al que la gente denomina, de las más coloquiales y genéricas formas, como ‘mico’, frío ‘encajao’, espasmo, ‘hachazo’, tortícolis y hasta desgarro.

Se trata, en realidad, de dolores musculares que ocupan un gran porcentaje de la incidencia de dolor en toda la población, y que muchas veces se subestiman.

Estas molestias, que pueden localizarse en cualquier parte del cuerpo e incluso volverse generalizadas, pueden ser signo de una lesión propia de este tejido o de una enfermedad subyacente.

Qué causa la mialgia

Las causas más comunes de estos dolores son los traumas directos, las distensiones y los esguinces; a estos se suman las sobrecargas (cuando los músculos se someten a pesos o resistencias que exceden su capacidad) o el desacondicionamiento, que ocurre cuando estos no se usan regularmente; si ese es el caso, cualquier actividad puede lesionarlos.

Vale aclarar que el estrés o la tensión pueden, por sí mismos, causar dolor muscular localizado.

Estas no son las únicas razones; a veces las personas se quejan de sentir dolor muscular en todo el cuerpo, lo cual puede deberse a enfermedades como las inflamatorias del músculo (mioscitis), la fibromialgia (relacionada también con problemas emocionales y sueño), cuando hay desequilibrio de electrolitos en el cuerpo (deshidratación, problemas renales) y algunos medicamentos.

En efecto, algunos fármacos usados para controlar la tensión arterial (inhibidores de la angiotensina) y los niveles de colesterol en la sangre (estatinas) han sido relacionados con las mialgias.

A la cocaína también se le atribuye este efecto.

Las infecciones merecen un capítulo aparte. Por las virales, que acompañan esos horribles periodos de influenza y gripas rompehuesos (que en realidad son rompemúsculos), pasa toda la gente.

En cuanto a las bacterianas, resulta que algunos de estos bichos son capaces de producir toxinas que martirizan los músculos.

Por qué duelen

Cuando las fibras se dañan, por causa de lesiones, enfermedades, infecciones, mal uso, algunos fármacos y demás, pueden romperse y liberar sustancias químicas como la histamina y las citoquinas, que activan los receptores de dolor que están cerca.

Estos envían señales que el sistema nervioso central interpreta como dolor. Para evitar que el músculo se siga lesionando, el organismo lo contrae y lo aquieta, al punto de que cualquier movimiento duele muchísimo. Cuando esto pasa, la persona tiende a inmovilizar las articulaciones que dependen de ese músculo o a quedarse quieta, para evitar la molestia. Cuando no es tan intensa, el afectado puede seguir moviéndose, pero queda expuesto a que en cualquier momento quede, literalmente, tieso por un estímulo menor.

El cuerpo tiene, en promedio, 650 músculos, y todos pueden doler. Sin embargo, hay algunas zonas del cuerpo más afectadas que otras; las siguientes son las más comunes.

El ‘frío’ lumbar

Así se conoce el dolor de la espalda baja; se calcula que el 80 por ciento de los adultos tienen en su vida al menos un episodio de lumbalgia. Es una de las principales causas de consulta médica y, según la Asociación Colombiana de Medicina Física y Rehabilitación, el segundo motivo de baja laboral en Colombia.

Es un dolor localizado que se ubica a uno o a ambos lados de la espalda, y a veces puede proyectarse por la región inguinal hacia adelante.

Se estima que entre un 80 y 90 por ciento de los casos, este dolor, al que algunas personas denominan ‘frío’, se atribuye a alteraciones de los músculos por sobrecarga funcional o postural, también por desequilibrios con respecto a los abdominales.

Mejor dicho: la gente que tiene barriga, no hace ejercicio y está pasada de kilos, sobrecarga los músculos de la espalda; como estos tienen que mantenerse contraídos, para lograr que la persona se sostenga erguida, acaban doliendo, y mucho. En este punto se producen los espasmos o contracciones sostenidas.

‘Mico’ al hombro

Aunque no es tan común como la lumbalgia, muchos experimentan el popular ‘hachazo’ o ‘mico al hombro’. Se trata de un dolor que se localiza en uno o en ambos lados del cuello y puede proyectarse hacia los brazos. En los casos agudos, es producto de una distensión muscular que puede ser causada por un movimiento brusco o violento del cuello, o también por un espasmo condicionado por malas posturas o sobrecargas.

En otras palabras, una estrellada, dormir mal acomodado, mantener la misma postura siempre o cargar maletas muy pesadas.

Músculos cansados

El cansancio, que es una queja común, es una falta de fuerza o dolor de los músculos después de un esfuerzo físico. Ocurre cuando la gente excede la actividad de una estructura no entrenada; sin embargo, cuando se presenta con pocos esfuerzos, o es permanente, puede caerse en el cansancio patológico.

Eso se llama fatiga crónica, que es un capítulo importante de la medicina, pues tras ella pueden enmascararse males crónicos, hipotiroidismo y alteraciones de las fibras musculares, entre otros.

Síndrome del escribano

Es una forma poco común de distonía focal (alteración en la contracción), que se limita a los músculos pequeños de la mano. Quienes lo padecen no solo sienten debilidad en ella, también un dolor intenso. El calambre se presenta generalmente al escribir a mano, pero también puede afectar otras actividades que requieran contraer los músculos de esta extremidad, como peinarse o comer. La enfermedad tiende a ser progresiva y empeora con el tiempo si no se trata.

Aquí y allá

El síndrome miofascial es un dolor intenso que se presenta por lo general en músculos del cuello, el hombro y la espalda; puede ser constante, pero se exacerba al presionar unas áreas sensibles y duras, conocidas como puntos gatillo, que por lo general están distantes del sitio que duele. Suele ocurrir por sobrecargas, mal uso de los músculos o cuando existen bursitis o tendinitis que terminan afectando los músculos que están pegados a ellas.

Aprenda a cuidar estas estructuras

Los músculos son estructuras que solo molestan cuando están mal. Así que prevenga.

Muévase: para mantener los músculos sanos, hay que lograr que se contraigan, y eso pasa si usted se mueve. Procure mantener activas todas las partes del cuerpo.

Estírese: mover las articulaciones de brazos, piernas y espalda hasta completar sus arcos de movimiento (es decir, moverlas todo lo que den y sostener un poco en su punto máximo). Hágalo a diario.

Fortalezca: con la actividad repetida, y aplicándole fuerza, las fibras musculares aumentan su tamaño. Con eso se mejora el tono y se promueve su resistencia; así trabajan mejor y se reduce el riesgo de lesiones.

Posturas: si usted adopta buenas posturas, mantiene los músculos equilibrados y en su sitio. No olvide que muchas retracciones y contracturas se dan por la mala adopción de posiciones al trabajar, dormir e incluso descansar.

Por último: manténgase en el peso adecuado; y si tiene dolor, consulte. No se automedique.

CARLOS F. FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO

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