'Un buen actor tiene mucho más que cinco sentidos': Vicky Hernández

'Un buen actor tiene mucho más que cinco sentidos': Vicky Hernández

En la columna de esta semana en Una y Quince, Fernando Quiroz entrevista a la reconocida actriz.

notitle
20 de octubre 2015 , 04:40 p.m.

Se crió entre Cali y Bogotá, y empezó a actuar y a pararse frente a las cámaras a los seis años. Sus mejores recuerdos están en los pueblos del Valle del Cauca, y por ahí cerca: en Pasto y en Silvia, Cauca. Aunque si lo piensa un poco más también incluye en el listado a Bucaramanga y algunos rincones de la costa Atlántica. Es buena lectora de Coetzee, de Murakami, de Pamuk y de Sandor Marai, y en su momento leyó con emoción a Camus, a Kundera y a Saramago. También a García Márquez, por supuesto, y a Alfredo Molano. Y, como buena actriz, como actriz culta, como actriz de las de verdad, adora, admira y venera a Shakespeare. Es una de las actrices más reconocidas y más queridas de Colombia.

Empezó su carrera al lado de Gustavo Angarita, antes de llegar a la mayoría de edad, y ahora que lleva más de medio siglo actuando vuelve a encontrarse con él –otra vez; y han sido muchas veces– en la película 'Suave el aliento', que se estrena esta semana. Allí, Vicky Hernández representa a Dolores, una señora que está de vuelta de todo, que oye y comprende, pero sabe que es un poco inútil hablar porque las personas que la rodean están metidas de cabeza en sus propias vidas… Dolores está ahí por si la necesitan: “Es una persona metódica que aprendió a vivir sola su propia vida –dice Vicky–. Sabe que en el mundo real la comunicación no existe y tiene el coraje de hacer el menor ruido posible”.

¿Por qué ver 'Suave el aliento'?
Porque es una película que logra contar un cuento con sencillez, sin grandes pretensiones y sin grandes trucos. Porque es una película contemporánea, muy urbana, de la Bogotá que estamos viviendo, un poco ruda, desangelada, tierra de nadie, en donde todos quieren contar algo, pero la gente está encerrada en el caos, la indiferencia, el ruido y el miedo. Porque es una historia de la Bogotá de verdad, de la Bogotá del rebusque. Y hay que verla porque es la ópera prima de un muchacho que va a dar mucho de que hablar: Augusto César Sandino.

¿En qué género se ha sentido más cómoda: drama o comedia?
Me siento bien con una obra que me enamore: no me interesa el género, sino que esté bien escrita.

¿Qué papeles recuerda con especial emoción?
Les tengo aprecio a todos los personajes porque de todos he aprendido, y hay algunos que quisiera volver a hacer para no cometer los mismos errores. Recuerdo especialmente a Laura en 'Confesión a Laura', a Amparo de Tuta en 'Romeo y buseta', y a Raquel en 'Azúcar', que tiene retazos de toda la gente del Valle que conocía, de toda mi genealogía.

¿Quiénes han sido sus grandes maestros?
Los más grandes, Santiago García y Enrique Buenaventura. Santiago me dirigió, cuando todavía estaba en el colegio, en la primera obra del Teatro La Candelaria: 'Soldados', una adaptación de Carlos José Reyes de La casa grande, de Cepeda Samudio.

¿Qué condiciones requiere un buen actor?
Un buen actor propone, genera quehacer escénico, lee, observa, escucha… está en el mundo con los sentidos que tiene, que son más de cinco. Un buen actor sabe pensar la escena en función no solo de su parte, sino también de la progresión de su personaje en el desarrollo de la obra.

¿Qué consejo les da a los que apenas están empezando a actuar?
A los jóvenes no les apetecen los consejos. Cada quien quiere vivir su propia experiencia, labrarse su propio camino y oye poco. Y yo, en todo caso, sigo pensando en cómo es esto de actuar, y llevo más de cincuenta años de oficio.

Sus tres películas favoritas de todos los tiempos.
¿Tres? ¡No! Así, sin pensar mucho, se me ocurren muchas más: 'Sunset boulevard', 'El Padrino', 'Nos habíamos amado tanto', 'Los puentes de Madison', 'Barry Lyndon', 'Atrapados sin salida', 'Agosto', 'Zorba', el griego…

¿Qué actrices le han servido de inspiración?
He amado cosas de Meryl Streep, Glenn Close, Katharine Hepburn, Shirley MacLaine, Jeanne Moreau, Ingrid Bergman…

¿Y qué actores?
Brando, Brando, Brando… Y Robert De Niro. Y Al Pacino. Y Gene Hackman. Y Marcello Mastroianni…

Usted es una gran lectora. ¿Por dónde van sus preferencias?
Me gustan las biografías. Como la de Gabo, la de Mandela, la de Jane Fonda, la de Shirley MacLaine…

Un adjetivo para Bogotá.
Acá vivo y la quiero, pero es un adorado tormento.

¿Y un adjetivo para Cali?
Brisa cálida. Pero escrita así:
Cali-da. Los nietos españoles de un amigo decían que Cali es “puro jaleo”.

¿Qué hace los domingos por la tarde?
Entre las cinco y las seis me da un síndrome inevitable de tristeza: una nostalgia que cargo desde los doce años, como esa angustia porque no había hecho la tarea. Le tengo pánico al domingo después de las cinco de la tarde…

¿Cuál fue su último gran motivo de celebración?
Caminar. Sin duda, caminar, después de cuatro cirugías en la columna vertebral y una en el hombro.

¿Qué es lo que prefiere hacer cuando no tiene nada qué hacer?
Remendar.

FERNANDO QUIROZ
@quirozfquiroz

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.