La deforestación arrasa con La Macarena

La deforestación arrasa con La Macarena

La tala indiscriminada de bosques está acabando con una obra maestra de la naturaleza.

19 de octubre 2015 , 07:30 p.m.

La ganadería, los cultivos agrícolas y los de coca, asociados a otros factores, se consumieron 343.275 hectáreas de bosques del Área de Manejo Especial de La Macarena (AMEM).

El atroz crimen contra una de las obras maestras de la naturaleza ocurrió entre los años 2002 y 2012 y equivale a 171.637 campos de fútbol, teniendo en cuenta que el rectángulo para la práctica de este deporte tiene un área aproximada de media hectárea.

La cifra fue revelada por investigadores que adelantaron el estudio, producto del convenio de asociación tripartita REDD 022, realizado por Parques Nacionales Naturales de Colombia, Patrimonio Natural Fondo para la Biodiversidad y Áreas Protegidas, y la Corporación Ambiental Cormacarena.

Viviana Zamora, coordinadora del estudio, explicó que los resultados señalan que las causas directas de la deforestación son la ganadería bovina y la praderización, los cultivos agrícolas de pequeña escala y los cultivos de coca.

De esos factores el que mayor incidencia ha tenido en los once años que comprende el estudio es la ganadería y la mayor acción se evidenció, según el registro del año 2002, cuando se consumieron 127.642 hectáreas de bosques.

El segundo factor, para el mismo año, es la del pequeño ganadero, con 58.238 hectáreas, le sigue el productor agropecuario, con 45.0288 hectáreas y en último lugar los cultivos de coca, con 15.805 hectáreas.

El estudio señala que hay otros actores que han incidido en la deforestación como la red hídrica, la construcción de vías, la proximidad a centros poblados y a mercados, y la estructura de la tenencia de la tierra.

Los investigadores hacen una preocupante proyección de lo que puede ocurrir en La Macarena, en los siguientes diez años –de 2012 al 2022–: cada año se van a seguir talando entre 45.624 y 35.706 hectáreas de bosques.

El Área de Manejo Especial de La Macarena (AMEM) tiene 3,8 millones de hectáreas y es punto biogeográfico estratégico, de conexión actual entre los ecosistemas andinos, orinocenses y amazónicos, donde desde 1933, la VII Conferencia Internacional de Montevideo recomendó un tratamiento especial como reserva biológica de la humanidad.

Abren vías

La construcción de vías y el comercio indiscriminado de madera no tienen ningún control por parte de las autoridades encargadas de la conservación de los recursos naturales, aseguró Luis Carlos Hernández, comerciante y defensor ambiental en La Macarena.

Dijo que se están construyendo varias vías que están cortando la conexión entre los parques y los canales de comunicación de los animales, entre ellos los jaguares, que transitan entre La Macarena y la Amazonia. Denunció que en la Julia, en Uribe, están cazando jaguares porque están comiéndose las reses y los caballos.

Hernández dijo que la tala de bosque la hacen los campesinos porque no tienen otra forma de sobrevivir y lo hacen para arrendarles a los ganaderos sus pastos, además de sacar madera por San José del Guaviare.

Tierras

Los análisis que arroja el estudio muestran unas tendencias preocupantes de coberturas boscosas y, como consecuencia de ello, pérdidas de conectividades, aseguró Juan Carlos Clavijo, director del Parque Nacional Tinigua.

Y si bien, la ganadería, la producción agropecuaria y los cultivos ilícitos son los principales factores de deforestación, estos no se pueden ver de manera aislada, porque hay factores que tienen que ver con distintas dinámicas del territorio, señaló Clavijo.

El análisis muestra, que hay un determinador común de la necesidad de tierra para la expansión de sus proyectos o para procesos de control territorial. Estos tienen relación con cultivos como la palma de aceite y la presencia de la guerrilla de las Farc, que tiene dos grandes bloques en la zona.

Los resultados del estudio muestran que los municipios más afectados por la deforestación son La Macarena (Meta) y San Vicente del Caguán (Caquetá).

Articular agendas

Para controlar la deforestación se están adelantando iniciativas con las distintas instituciones, porque está información debe ser utilizada para la toma de decisiones de agendas concertadas y de procesos de gestión coordinados, afirmó Juan Carlos Clavijo.

Estos procesos van a permitir hacer unas alianzas público-privadas sociales, con el apoyo de la cooperación internacional, para hacer unas apuestas comunes en el territorio que contribuyan a frenar la deforestación, a prevenir las proyecciones que son alarmantes, y también a generar unos modelos de desarrollo sostenible que permitan tener unos equilibrios sociales y ambientales.

La planeación debe ir de la mano de la inversión para que no se produzca un ejercicio de configuración desequilibrado, y apuntarle a desarrollar una apuesta en común de desarrollo de proyectos de mediano y largo plazo, concluyó Clavijo.


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