Linda, la perrita callejera adoptada que viaja por el mundo

Linda, la perrita callejera adoptada que viaja por el mundo

La española Yamila Fakhouri la recogió en Colombia y la convirtió en su compañera de travesías.

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19 de octubre 2015 , 11:37 a.m.

Cuando Yamila Fakhouri se encontró con la que hoy es su mascota o, como ella le dice, su hija, era un esperpento. “Un carro le había fracturado la cadera y las patas traseras, dos meses atrás, el mismo tiempo que llevaba sin comer”, cuenta esta abogada española radicada en Colombia desde el 2013.

Había salido de paseo a los Llanos Orientales con unos amigos. De regreso a Bogotá, en un restaurante de carretera, se tropezó con una perrita criolla –o callejera– que parecía un cadáver. Se conmovió tanto que, sin saber nada de perros, decidió llevársela. Era tan fea que por eso decidió llamarla Linda.

El diagnóstico de los veterinarios era demoledor: no había nada qué hacer por la perrita; lo mejor era sacrificarla. Pero ella, a punta de cariño y estimulación física, la sacó adelante y hoy, aunque con secuelas en su cuerpo –camina chueco–, es un animal saludable y, sobre todo, feliz: tiene una ‘madre’ que la ama y la cuida y le permite disfrutar un privilegio del que gozan muy pocos humanos: viajar por el mundo. Juntas han recorrido toda Colombia y hasta hicieron parte del Camino de Santiago de Compostela, entre el sur de Francia y el norte de España.

Yamila, una viajera consumada, aprendió a viajar con su ‘hija’ de cuatro patas. Y aquí da unos consejos para aquellos que, tal vez, no se han decidido a viajar con sus mascotas porque creen que es muy dispendioso. Y bueno, aunque puede serlo, con estas recomendaciones será más llevadero.

Yamila, una viajera consumada, aprendió a viajar con su 'hija' de cuatro patas. Foto: Archivo Particular

¿Qué tan difícil es viajar con mascotas?
En realidad, y pese a lo que pueda parecer, las complicaciones no son tantas. Antes de salir, sobre todo si van a tierra caliente, hay que aplicar una pipeta (medicamento) antipulgas y antigarrapatas con el fin de proteger al animal de enfermedades. Conviene echar un vistazo de cuando en cuando para asegurarse de que no haya ‘enemigos’ escondidos entre el pelaje. 

¿Por qué viajar con un perro?
Una vez que decidí que Linda era e iba a seguir siendo parte de mi familia, estaba claro que viajaría conmigo. Para viajar con un perro tienes que asumir que te desplazas con una compañía inusual que, además de suponer un engorro y una incomodidad en ocasiones, da muchas satisfacciones y aporta una especial épica al viaje, lo que compensa con creces el primer aspecto. A fuerza de acompañarme, Linda se convirtió en una aventurera como yo.

¿Todos los perros son admitidos en los aviones?
Algunas aerolíneas no admiten perros con hocico plano para evitar problemas respiratorios durante el vuelo, o establecen condiciones especiales de transporte para razas peligrosas.

8 kilos es el peso máximo de una mascota permitido por algunas aerolíneas para viajar en cabina. Las más pesadas deben viajar en bodega.

¿Y cuando el perro va como transporte de carga?
En la despedida en el aeropuerto, el perro siente la ansiedad de sus acompañantes, por lo que lo mejor es mostrarse tranquilo. Y, por supuesto, nada de “pobrecito” mirándolo con cara de pesar, aunque llore; así solo ratificas que le espera algo horrible. Evita ponerle cobijas, juguetes o ropa tuya dentro porque, aunque pueda ayudarlos a sentirse como en casa, las aerolíneas no lo permiten para evitar accidentes. El día en cuestión es recomendable llevarlo a correr para que esté lo más relajado y cansado posible.

¿Qué tan costoso es su transporte en avión?
El costo varía si el animal viaja en cabina, en una bolsa de viaje bajo el asiento –perros pequeños y gatos– o en bodega con el equipaje. A modo de ejemplo, Avianca cobra 40.000 pesos para destinos nacionales y 100 dólares para Europa si la mascota viaja en cabina. En bodega el precio se incrementa: 95.000 pesos por trayecto en destinos nacionales, y entre 125 y 200 dólares para Europa, si hay conexiones.

¿Hay que organizar un equipaje especial?
La mascota solo necesita su champú y una toalla, pues si se seca con el aire pueden salirle hongos; y un impermeable. Intentar meter un perro empapado en un bus o un hostal es una tarea titánica. Conviene llevar una peinilla para quitarle los pegotes de barro sin necesidad de baño. Es recomendable ponerle un collar o pañoleta llamativa y su plaquita con el nombre y un teléfono de contacto para señalizar que el animal no está solo.

Jugando con nieve en Segovia (España).

¿Cómo es el manejo de las vacunas?
Tener actualizadas las vacunas es vital, primero por la salud del animal, y segundo, para poder salir del país. El carné de vacunación se muestra a las autoridades y es lo primero que pide el veterinario para expedir el certificado para salir y entrar al país. El Instituto Agropecuario Colombiano limita su vigencia a 72 horas. Es decir, entre la visita al veterinario y la fecha del vuelo no pueden transcurrir más de tres días. Y debe constar que el animal no presenta enfermedades ni heridas frescas.

¿Es necesario desparasitarlos?
En cuanto a las desparasitaciones internas y externas es conveniente que conste la última –del mes anterior al viaje– en el carné. Debe anotarse el nombre y el número de lote del producto y la fecha de aplicación. Si fue el veterinario quien suministró el producto, debe añadir sello y firma. Si no fue así, se fijará en los datos que hayas anotado en el carné para redactar su certificado.

¿Cómo es el tema de los guacales?
Deben cumplir normas de seguridad básicas, particularmente si van en la bodega del avión. Deben ser rígidos, de manera que no se aplasten si se les pone peso encima, y deben tener un cierre que impida la apertura fácil –por ejemplo, con un golpe– para evitar encontrar al viajero de cuatro patas corriendo por la pista. El perro debe poder pararse y girar en su interior. Algunas compañías exigen que tengan piso impermeable. El peso corresponde al animal junto con el guacal.

¿Qué tipo de vacunas son necesarias?
Las obligatorias son la pentavalente –una única dosis que protege contra moquillo, parvovirosis, hepatitis canina, parainfluenza y leptospirosis–, y la vacuna de la rabia. Ambas se renuevan anualmente y el veterinario pega el sticker que contiene la caja del medicamento en el carné, junto con su firma, la fecha y el sello. En el caso de la rabia, sobre todo si la mascota es una de las afortunadas y pasó la prueba del test FAVN (que certifica que desarrolló anticuerpos contra esa enfermedad), es clave ser cuidadoso con las fechas.

Travesía por el río Magdalena.

¿Qué tan conveniente es darles un tranquilizante?
Algunas aerolíneas lo prohíben, por lo que conviene informarse. En un trayecto corto no resulta problemático ya que cuando pase el efecto de la droga el pasajero ya estará en tierra. Sin embargo, que el animal despierte a las ocho horas en mitad del vuelo, en un lugar frío y oscuro, sin saber cómo llegó hasta allí ni dónde están ‘sus papás’, resulta, en mi opinión, contraproducente. El mejor tranquilizante es habituarlo al guacal, en lo posible con meses o semanas de anticipación.

Las historias de Linda
Yamila y Linda cuentan los relatos de sus viajes en un blog llamado ‘El mundo a 4 patas’. Actualmente, Yamila escribe un libro en el que compartirá su historia con Linda y todos sus viajes y aventuras. Se llamará ‘La vida es Linda’. http://elmundoa4patas.com

REDACCIÓN VIAJAR

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