Las 60 horas de zozobra de 3 bogotanos perdidos en el páramo de Pesca

Las 60 horas de zozobra de 3 bogotanos perdidos en el páramo de Pesca

Los hombres estuvieron sin comer ni beber y soportando temperaturas de cero grados centígrados.

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19 de octubre 2015 , 10:52 a.m.

El miércoles pasado, tres bogotanos se dirigieron hasta el páramo del municipio boyacense de Pesca donde irían a mirar la finca Chuscal que estaba en venta. Dos de ellos eran los compradores y el tercero era el intermediario del dueño de la hacienda. De regreso al área urbana de esa población se desaparecieron, según les informó uno de sus familiares a los militares de la Primera Brigada del Ejército.

Roberto Carlos Caicedo, José Alfredo Salamanca y el mediador del negocio, Rodrigo Vásquez Corrales, fueron reportados como desaparecidos ante el Gaula Boyacá de la sede en Sogamoso. Mercedes Díaz, esposa de este último, dijo que la llamada que alertó sobre la situación fue el miércoles en la tarde.

Por la señal tan débil, la llamada se cayó y no se pudo tener mayor información del sitio en el que estaban. “La siguiente comunicación fue el jueves poco antes de las 6:00 a.m. Fue la última vez que tuvimos contacto, porque los celulares se quedaron sin batería”, dijo Mercedes.

Lo último que escuchó ella es que le decían que iban a una casa que divisaron en medio del páramo. Aunque eso la tranquilizó un poco, la angustia la invadía a ella que viajó desde Bogotá a Pesca para ayudar en la búsqueda.

El coronel Ómar René Garzón, comandante de la Primera Brigada del Ejército, dijo que la dificultad más grande en el operativo de búsqueda y rescate fueron las condiciones climáticas pues el páramo permanece nublado y la visibilidad es prácticamente nula.

“El viernes encontramos las primeras huellas que nos dieron un indicio de hacía dónde se dirigían. Las unidades que desplegamos son entrenadas en detectar huellas e interpretarlas. Por ejemplo, qué tipo de calzado usan, si van o no con algún tipo de carga y estimar un tiempo aproximado de hace cuánto pasaron por ese lugar”, explicó Garzón.

El viernes transcurrió sin noticias de los desaparecidos. Completaban 48 horas soportando temperaturas de un grado centígrado, en el día, y por debajo de cero grados, en las noches y madrugadas.

“En esta situación, uno se encomienda a todos los santos y a la Virgen”, dijo Mercedes al recordar la angustia de no tener noticias de su esposo cuando vio regresar a los soldados del páramo.

La posibilidad de emplear un helicóptero para hallar a los tres hombres era imposible por la poca visibilidad debido a la nubosidad que cubría el páramo.

El sábado los soldados retornaron al punto en el que terminaron la búsqueda el viernes. Para la tropa hallarlos era prioritario pues en ese momento ya presumían que debían padecer hipotermia, desnutrición, deshidratación y fatiga.

“En el grupo iban varios enfermeros de combate que, además de llevar los medicamentos adecuados para esta situación, tenían ruanas y frazadas para cuando encontraran a estas personas”, dijo el coronel Garzón.

Sobre el mediodía, los soldados hicieron contacto con Caicedo y Salamanca. Según estiman estaban a 18 horas de camino de la finca que pretendían comprar. A unos kilómetros del sitio donde fueron hallados estaba Vásquez quien por el agotamiento no pudo continuar.

“Sus rodillas están lesionadas porque me dijo que tenía que arrastrarse hasta una quebrada cercana para tomar agua”, contó Mercedes.

Los soldados tuvieron que cargar a los tres hombres que completaron 60 horas metidos en el páramo sin probar bocado y con vestimentas que no son las adecuadas para este tipo de clima, pues la idea era ver la finca y devolverse el mismo miércoles.

No obstante, la posibilidad de regresar ese sábado no era posible. Estaban en el oriente del departamento, cerca al municipio de Rondón y sacarlos de allí requería de un vehículo. Los soldados llegaron a la parte baja del páramo y armaron cambuches para pasar allí la noche.

En Pesca, mientras tanto, se buscaban camiones que soportaran el agreste terreno para traer de vuelta a los bogotanos.

La travesía finalizó este domingo. Llegaron al hospital de Sogamoso donde fueron estabilizados y están a la espera de que les den de alta.

“Nos hubiéramos demorado unas horas más y el desenlace hubiera sido otro. Ese era nuestro afán de hallarlos para traerlos de vuelta”, concluyó el coronel Garzón.

JUSTICIAjusticia@eltiempo.com

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