Meluk le cuenta... (Unos atorados)

Meluk le cuenta... (Unos atorados)

Tienen que ver con el 'nacionalismo' y el chauvinismo silvestre, pero en contextos deportivos.

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18 de octubre 2015 , 09:59 p.m.

Robo una frase de Ricardo Silva en una de sus recientes columnas en las páginas editoriales de este diario. “El nacionalismo es el narcisismo de un pueblo, el complejo de inferioridad de un país”. Exacto. Preciso. Y me la robo porque tengo unos atorados que tienen que ver con ese ‘nacionalismo’ y ese chauvinismo silvestre y básico, pero en contextos deportivos.

Salgo del primero. Ahora resulta que hay que botar ya (¡pero ya!) a Pékerman de la Selección por la derrota 3-0 contra Uruguay y la discreta Copa América de hace unos meses. Varios aseguran que es un burro y que de fútbol no sabe nada (¡faltaba más!). Lo califican de vago y deslizan que usa la Selección para promocionar jugadores y transferirlos con su empresario, Pascual Lezcano.

Hay varios desgarrados gritos que piden despedirlo porque es un entrenador extranjero y, en un revanchismo narcisista, exigen un técnico nacional porque, dicen, si fuera colombiano ya lo habrían echado... Ojo: ¡no echaron a Pinto ni a ‘Bolillo’ por las copas América de Venezuela y Argentina, en las que nos fue mucho peor!

¿Que si Pékerman ha metido la pata? ¡Claro que sí! Y en temas viejos como la falta de volantes de ‘marca-marca’, en insistir en poner a jugadores de creación en tareas de recuperación y en el llamado de varios que andan mal.

Eso sí: debe ganar como mínimo los tres puntos en Barranquilla contra Argentina, para contar los seis que se necesitan en este 2015 de arranque eliminatorio. Y, por supuesto, si el DT no le encuentra la comba al palo, pues tendrá que irse, pero todavía tiene ahorros en su cuenta de credibilidad.

Otro atorado: Después del Mundial de Brasil, uno de los más importantes entrenadores colombianos del momento me llamó para pedir mi apoyo y respaldo para reemplazar a Pékerman.

–¿Profe: sabe por qué NO quiero un técnico colombiano en la Selección? Porque un extranjero NO me estaría llamando, ni llamaría a ningún periodista–, le contesté.

Si llega el momento de la salida de Pékerman (puede ser más pronto que tarde, eso no se sabe), me pondré en la fila de los que pediremos uno foráneo.

Tengo más atorados. Siguen desgarrándose las ropas porque no jugó Cuéllar contra Uruguay. ¿Acaso estamos hablando de Modric? Cuéllar ahí va, y quizás, también más pronto que tarde, será titular de la Selección, pero jugó con Junior en el 0-4 de Nacional y... ¿Hay que llamar a Machado, a Jefferson Duque, a Cahais, a Vladimir, a...? Cabeza fría.

Y oigo, veo y leo que el problema de la Selección es “la ausencia de un líder como Yepes”. Lo repiten los mismos que oí, vi y leí recomendándole asilos de ancianos desde la primera vuelta de la pasada eliminatoria. Igual pasó con Abel el ‘Primer pase’ Aguilar: ahora es el más extrañado de todos –¡más que James!–, cuando lo menos que le dijeron fue tronco.

Más atorados. Cúcuta ya está en la B y el otro que bajará está entre Uniautónoma, Jaguares y Cortuluá... ¿Para eso se aumentó la Liga a 20 equipos? Más partidos. Más malos partidos... En Barranquilla el público volvió a portarse mal. Esta vez trató de empatar a botellazos el 0-4 de Nacional a su Junior. ¿Ahora sí habrá sanción?

Y tengo este otro atorado ciclístico sobre el final del Team Colombia: con ‘dolor de patria’, con ese nacionalismo narcisista de un pueblo con complejo de inferioridad, resulta que el equipo de Coldeportes no ganó nada en cuatros años porque el DT italiano Claudio Corti trataba duro a unos sufridos ‘superpedalistas’.

Si hubo desgreño o malos manejos, que se llegue hasta las últimas consecuencias. Es inocultable que el equipo no ganó nada y que se esperaban victorias en un par de carreras en Europa y más triunfos de etapa, pero nadie con un dedo de frente pedía un top 10 en la Vuelta a España o el Giro de Italia. Lo fácil es recurrir a un testimonió anónimo y no confrontar. Por eso me quedo con lo que dijeron ayer en EL TIEMPO los ciclistas Valencia y Duarte: hubo cosas malas y buenas.

Cada quien habla del baile según le fue. Pero asumir el rol de damnificados y despotricar cuando el equipo ya se acabó es al menos oportunista. Si estaban pasando hambre, si eran martirizados por un infame abusivo, si sabían que no iban a ganar nada por el pésimo trabajo del DT o las malas condiciones laborales y no por sus propias limitaciones, ¿por qué no lo denunciaron antes...?

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de EL TIEMPO
@MelukLeCuenta

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