Así está el panorama de la carrera hacia la Casa Blanca

Así está el panorama de la carrera hacia la Casa Blanca

Con el debate entre precandidatos demócratas, los electores ya vieron a los 19 que están en carrera.

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17 de octubre 2015 , 06:40 p.m.

De aquí a las elecciones presidenciales en Estados Unidos (8 de noviembre del 2016) todavía queda mucha tela de donde cortar. Pero esta semana, tras el primer debate entre los opcionados demócratas a la nominación de su partido, fueron varias cosas las que comenzaron a aclararse.

Lo primero es que salvo una candidatura sorpresa del actual vicepresidente, Joe Biden, quedó listo el ramillete de donde saldrá el próximo ocupante de la Casa Blanca.

Se trata de 19 aspirantes, 14 de ellos republicanos y 5 demócratas, que se medirán en las urnas a partir del primero de febrero con la esperanza de obtener la venia de su partido durante las elecciones primarias y, luego, del país en las generales. Lo segundo, y de eso hay pocas dudas, es que el proceso de los demócratas será menos traumático que el de sus rivales.

Esa, al menos, es la conclusión que emergía tras el intercambio entre los candidatos demócratas en Las Vegas, donde no solo se confirmó el liderato de la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, sino la profunda diferencia que existe entre ambas carreras a la presidencia.

“Es probable que el debate fuese aburrido. Pero se destacó por la seriedad con la que se debatieron los temas. A diferencia de los dos intercambios anteriores entre republicanos, acá no hubo ni ataques personales, ni burlas por el aspecto físico. Lo que el público vio fue personas todas presidenciables y por eso es un gran triunfo para los demócratas”, afirma John Hudak, experto en gobierno del Instituto Brookings.

“El debate (republicano)–sostiene Hudak– reforzó un estereotipo que ya existe. El de un partido que está en caos y cuya campaña presidencial está encabezada por un candidato (el magnate Donald Trump) que produce risa y que se impone frente a los otros, no por sus ideas, sino por la fuerza de su personalidad y la atención de los medios”.

Hillary, la cabeza de los demócratas en esta contienda, brilló por todo lo contrario. Para Larry Sabato, profesor de la Universidad de Virginia, Clinton entró como favorita al debate y salió “casi coronada”.

En particular, porque pudo despejar los temores que existían sobre su candidatura y porque se impuso sin problemas frente a sus rivales. Aunque el senador Bernie Sanders le está pisando los talones en Iowa y New Hampshire –los dos estados que primero realizan primarias y que pueden marcar tendencia–, su perfil de extrema izquierda es atractivo solo para un sector del partido, y eso no cambió durante el encuentro de este martes. A nivel nacional, Clinton todavía le saca más de 20 puntos en las encuestas y esa diferencia probablemente crecerá con el paso de los días.

El único obstáculo serio a su nominación sería una candidatura de Biden que, sin haberse lanzado, registra un 17 por ciento de apoyo en los sondeos.

Para Sabato, sin embargo, fue tan bueno el desempeño de Clinton y tan probable un repunte de su popularidad que posiblemente “cerró la puerta” para una eventual candidatura del Vicepresidente.

Y así como es de claro el panorama para los demócratas, este se ve oscuro para los republicanos. Esta semana fueron publicados nuevos sondeos realizados en Nevada y Carolina del Sur, los dos estados que tendrán sus primarias una semana después de Iowa y New Hampshire.

Y en ambos Trump aparece como líder, pese a que no supera el 25 por ciento de la intención de votos. Un número muy semejante al que obtiene a nivel nacional (23 por ciento, según Real Clear Politics). Pero eso también quiere decir que existe más de un 75 por ciento del partido que preferiría a otra persona. Y allí es donde vienen los problemas, pues ese voto está repartido actualmente entre los otros 13 aspirantes.

Es decir que mientras no se retiren algunos, Trump seguirá comandando la tabla e imponiendo su agenda y estilo. Algo que, de acuerdo con la mayoría de expertos, le está haciendo daño al partido y eclipsa a otros rivales de peso como Jeb Bush, Chris Christie, Carley Fiorina y Marco Rubio, que se han tenido que rebajar a su nivel para sobrevivir.

Ese camino se despejará rápido a comienzos del año entrante. Especialmente después del ‘Supermartes’ de marzo, cuando van a las urnas de un tacazo 13 estados y suelen retirarse la mayoría de aspirantes. Pero, según Hudak, el peligro para los republicanos es que si no cambian el tono llegarán a las generales tan desprestigiados que les será difícil reinventarse y competir con una candidata tan sólida como parece Hillary.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington.

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