Ciudadanos denuncian riesgo por pipetas de gas en norte de Bogotá

Ciudadanos denuncian riesgo por pipetas de gas en norte de Bogotá

Cerca del portal de la calle 170 hay 13 puestos ambulantes que usan este mecanismo. Temen explosión.

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16 de octubre 2015 , 04:07 p.m.

El gas propano de pipeta es el combustible que permite la cocción de las comidas que ofrecen muchos vendedores ambulantes en Bogotá.

Uno de los sitios con más presencia de este tipo de comercio es la Autopista Norte, entre calles 170 y 178, donde a diario estacionan buses intermunicipales a dejar y recoger pasajeros: potenciales clientes para esos negocios informales.

En total, 139 vendedores ambulantes se ubican en estas cuadras. De ellos, 13 cocinan productos (arepas, empanadas, pasteles de pollo o chicharrones) que requieren mantener estufas encendidas y usar pipetas.

Esto representa un riesgo que preocupa a algunos ciudadanos, que enviaron la denuncia a este diario, porque temen que se pueda presentar una explosión.

EL TIEMPO consultó sobre este asunto al ingeniero Javier Sotelo, certificado en prevención de incendios por la Asociación Nacional de Protección contra el Fuego, de Estados Unidos.

Según él, “el gas propano bien utilizado es seguro. La pregunta es si las conexiones, cilindros y los quemadores de esas estufas lo son, y si los usan bien”.

En caso de una fuga muy grande, el gas se acumularía cerca al suelo –porque es más pesado que el aire– y, al contacto con una fuente de calor, como una estufa o el motor de un carro, podría explotar.

En caso de que un cilindro sea de mala calidad, la primera responsable es la empresa distribuidora, según la norma de la Comisión Reguladora de Energía y Gas (Creg), que rige desde 2008 para estos productos.

Esto ha mejorado la calidad de las pipetas y las condiciones de seguridad para quienes las usan en sus trabajos. No obstante, hay otros riesgos que deben tenerse en cuenta, agrega Sotelo. Un accidente de tránsito que involucrara a uno de estos cilindros –los que usan los vendedores son de 20 libras–, sí podría causar una explosión letal.

Por otro lado, las condiciones de almacenamiento y transporte de las pipetas deben cumplir requisitos muy estrictos de seguridad que, en el caso de los vendedores ambulantes, poco se respetan.

Una de estas condiciones es la prohibición de guardar cilindros en viviendas. La única excepción que se permite es mantener uno en las casas que no tienen servicio de gas natural domiciliario y necesitan usar gas propano como combustible para cocinar.

Varios vendedores ambulantes de la Autopista, sin embargo, reconocen que de noche guardan sus carros, con todo y cilindro, en garajes o locales alquilados de viviendas, cerca de su sitio de labor. Algunos de ellos los meten en sus casas o en las de familiares que viven cerca.

La Alcaldía Local de Usaquén está coordinando con Bomberos y Policía para verificar la situación del costado oriental. En cambio, en el costado occidental, que le compete a Suba, los vendedores trabajan en carpas del Instituto para la Economía Social (Ipes) y tienen permiso para trabajar en el lugar, sin control frente a los cuidados que deben tener con las pipetas.

BOGOTÁ

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