Con retenes en Jerusalén Oriental, Israel espera reducir violencia

Con retenes en Jerusalén Oriental, Israel espera reducir violencia

Palestina solicitaría a ONU una fuerza internacional para proteger a los suyos. Ya van 34 muertos.

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14 de octubre 2015 , 08:07 p.m.

Ayer de madrugada Israel comenzó a implementar nuevas medidas destinadas a reducir el choque entre judíos y palestinos en Jerusalén, una espiral de violencia que ya ha provocado la muerte de 34 palestinos, siete israelíes –la mayoría por arma blanca–, y más de mil heridos. (Lea también 'Día de furia' incrementa las tensiones israelo-palestinas)

Dentro de esa operación, comenzaron a emplazarse mojones de cemento, obstáculos móviles y puestos de control en las salidas de barrios árabes de Jerusalén Oriental, para realizar revisiones de seguridad que a juicio de los habitantes árabes significarán graves restricciones a su libertad de movimiento y traerán más disturbios.

A la medida la llaman ‘kéter noshém’, que traducido del hebreo significa aproximadamente “cierre con respiración”, como queriendo dar a entender que no es un cierre o un bloqueo absolutos.

La dificultad de aplicar esta medida es que en la práctica son numerosos los caminos de todo tipo que comunican barrios como Jabel Mukaber –del que salieron el martes los tres árabes que realizaron dos ataques– con los vecinos barrios judíos, como en este caso, Armon Hanatziv.

Sea como sea, políticos opositores al Gobierno recalcaban ayer que el significado de las medidas, es su confirmación de que contrariamente a lo que sostienen las proclamaciones oficiales “Jerusalén no está unificada” y que conviven en ella dos mundos distintos: el judío y el árabe.

A esta dificultad en el cierre del paso de posibles atacantes, se agrega el hecho de que los barrios de Jerusalén oriental no están separados físicamente del resto de la ciudad y sus habitantes árabes tienen cédula azul igual que los ciudadanos israelíes, lo que les da libertad de movimiento.

Y ayer, con ello de fondo, algunos habitantes de los barrios ahora parcialmente bloqueados comentaban que “pagan justos por pecadores”.

“Cerrar los barrios palestinos no es una solución: calentará los ánimos y empeorará la situación”, dijo a Efe, Hasan Abdo. Según Mohamed, otro vecino, el Gobierno israelí “toma decisiones rápidas y mediáticas con el único objetivo de contentar a los colonos y a la ultraderecha”. Recordó que no solo muchos residentes de Yabel Mukaber trabajan en el oeste de la ciudad, sino que, además, cerca del ochenta por ciento de la población es religiosa, por lo que “al menos cada viernes van a la ciudad vieja para rezar en Al Aqsa”.

A estos retenes se sumó el anuncio del Ejecutivo israelí de no devolver los cuerpos de los palestinos abatidos tras los ataques, suavizar las reglas de porte de armas para judíos, cerrar o imponer toques de queda en caso de fricciones y, como ya es habitual, destruir las casas de los autores palestinos de atentados. Además, Israel incautará sus bienes y revocará sus derechos de residencia permanente.

El ministro del Interior, Silvan Shalom, ya había declarado que revocarán el estatuto de residentes permanentes a 19 árabes de Jerusalén Oriental, por su involucramiento en atentados. Esto significa que sus familias perderán todos los beneficios que dicho estatuto les otorga.

De otra parte, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, en su primera alocución tras el comienzo de la oleada de violencia, dijo defender “una resistencia popular y pacífica”, apoyó continuar con su “lucha nacional” y reafirmó el “derecho” de los palestinos a defenderse. “No cederemos ante la lógica de la tiranía y (...) la ocupación ni ante la agresión que llevan a cabo el Gobierno israelí y bandas de colonos que actúan como terroristas contra nuestro pueblo, sus lugares sagrados, sus casas y ejecutan a sangre fría a nuestros hijos”.

Anoche volvía a reunirse el gabinete de seguridad con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para analizar nuevas medidas, pues es claro que no han funcionado. Ayer, un joven palestino de Hebrón intentó acuchillar a un policía en la puerta de Nablús, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, y fue baleado por la Guardia de Fronteras. Horas más tarde, un palestino de Ras el-Amud, en Jerusalén Oriental, acuchilló a una mujer en la estación central de autobuses, hiriéndola de gravedad. Fue abatido por la policía.

En el plano diplomático, la representación palestina en Naciones Unidas contempla pedir una fuerza internacional de protección en Jerusalén Oriental para ayudar a calmar la violencia, dijo ayer Riyad Mansur. El proyecto de resolución pedirá la retirada de las fuerzas de seguridad israelíes de las zonas de enfrentamiento y el despliegue de una fuerza de protección alrededor de la mezquita de Al Aqsa, en el casco antiguo de Jerusalén, donde los palestinos acusan a Israel de planificar una división de la explanada.

“Pensamos que se deben desplegar aquí observadores o una fuerza internacional para garantizar el statu quo y para proteger a los palestinos que van a rezar”, dijo Mansur a periodistas.

“La situación hace necesaria una protección para nuestro pueblo en los territorios ocupados, empezando por la Ciudad Vieja de Jerusalén y la mezquita Al Aqsa”, añadió.

JANA BERIS*
Corresponsal de EL TIEMPO
*Con AFP-Efe

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