Fugas de agua por tubería vieja se están comiendo vías de Villavo

Fugas de agua por tubería vieja se están comiendo vías de Villavo

Aparte de ser un peligro para la gente también golpean finanzas de la EAAV.

14 de octubre 2015 , 07:24 p.m.

En los últimos meses han aparecido en varias zonas de la ciudad –entre ellas la calle 37B con carrera 39, carrera 34 entre calles 33B y 34, carrera 12 con calle 31 F– unos huecos sorpresivos y bastante profundos, al punto de que en algunos casos han superado medio metro.
Incluso hace menos de tres meses, en el barrio El Recreo, un hueco de este tipo por poco se ‘come’ la mitad de un taxi.

Aunque algunos ciudadanos asocian que el hueco tiene que ver con falta de reparcheo, el origen del orificio es diferente.

Se debe a que al menos 200 kilómetros de tubería de acueducto y alcantarillado son de un material que ya cumplió su vida útil y, según el diagnóstico de la Empresa de Acueducto y alcantarillado de Villavicencio (EAAV), tienen constantes fugas, algunas casi imposibles de identificar solo hasta que las aguas abren los huecos producto de la socavación.

“Con el sistema de acueducto no tenemos como detectar las fugas subterráneas porque la presión del agua es constante todo el tiempo y se tendría que suspender el servicio para hacer el monitoreo, por eso es importante la renovación de la tubería, como hicimos en parte del centro y San Isidro. Donde instalamos tubería no se volvieron a abrir huecos”, explicó Héctor Andrés Castro, gerente de la EAAV.

A esto se suma que es casi imposible identificar las fugas subterráneas porque generalmente la fuga no tiene la fuerza suficiente para salir a la superficie.

Buena parte del centro, Barzal y La Esperanza son considerados puntos críticos y que requieren ser priorizados por el nuevo gobierno.
Según cifras de la EAAV en los últimos tres años se han construido y renovado 24.626 metros de redes de acueducto.

Además, anualmente la empresa debe destinar 1.500 millones de pesos para comprar los materiales necesarios para reparar los huecos y las tuberías, tarea que realiza a diario un grupo especial de 60 obreros.

A estos trabajos también hay que sumar la incomodidad para residentes o comerciantes, ya que los trabos toman tiempo y requiere afectar la movilidad de la zona intervenida.

Para el gerente de la EAAV, esta problemática también se suma al índice de agua no contabilizada de la ciudad, para el cual se tomaron medidas.

Precisamente, destacó que en cuanto al desperdicio de agua domiciliario se han logrado avances significativos en buena parte por la instalación de 40.000 micromedidores, por lo que si la gente consume más agua del promedio debe pagar por el derroche.

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