Conozca a los 'Manes del dron', seguidos por más de 6.400 personas

Conozca a los 'Manes del dron', seguidos por más de 6.400 personas

Vea las fotos que han registrado el cucuteño Juan Pablo Bayona y el bogotano Michael Zuluaga.

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13 de octubre 2015 , 10:51 p.m.

Cuando llega el momento de manejar su dron, la producción audiovisual y el comercio exterior ─sus profesiones─ pasan a un segundo plano. Juan Pablo Bayona, un cucuteño de 31 años, y Michael Zuluaga, un bogotano de 24 años pero criado en la capital de Norte de Santander, comparten la pasión por la fotografía; y fue precisamente esa emoción la que los unió para emprender un proyecto innovador: registrar lugares de Cúcuta con una aeronave no tripulada.

Juan Pablo es fotógrafo y realizador audiovisual en ‘La Opinión’, el periódico más leído en Cúcuta. Como ocio, juega fútbol. En cambio, Michael no labora en una oficina; sus días trascurren en la frontera de Colombia y Venezuela. Sin embargo, también goza de la pelota: le gusta el waterpolo.

Juan Pablo Bayona y Michael Zuluaga.

La amistad de los dos jóvenes -quienes ya son padres- comenzó hace seis años, cuando la vida los cruzó en el mismo conjunto residencial. El primero que tuvo un dron en sus manos fue el bogotano. “Michael hablaba mucho sobre drones hasta que se compró uno y yo realmente no le presté mucha atención. Luego me contó que lo habían contratado para tomar fotos en una fiesta”, recordó Juan Pablo, quien también se animó a adquirir una aeronave.

Que ambos tuvieran drones y compartieran metas y gustos les permitió emprender el mismo proyecto: tomar fotografías de Cúcuta. Luego de obtener buenas imágenes, decidieron lanzar sus fotos a la opinión pública, y en el pasado mes de abril crearon una página en Facebook llamada ‘Los Manes del Drone’. En cuestión de días, comenzaron a tener fuerza en la red social al llamar la atención de muchos cucuteños y de usuarios de otras ciudades colombianas. También algunos seguidores internacionales mostraron interés en las fotografías.

Vista de la ciudad de Cúcuta.

Maniobrando las pruebas de la vida

“Al principio corrimos con la mala suerte de que se nos extravió el dron de Juan Pablo porque no le activamos el GPS. Se lo llevó el viento mientras volábamos el aparato para sacar una fotografía de un puente”, contó Michael. El bogotano también recuerda cómo perdió su propio dron: fue robado en una hidroeléctrica de Puerto Ordaz, una localidad ubicada en el estado de Bolívar, en el sur de Venezuela.

Surgió otro desafío cuando amigos cercanos intentaron competirles con un proyecto similar. “Un compañero del trabajo montó competencia con otra persona. No le prestamos mucha importancia, sabíamos lo que significaba nuestro trabajo para los demás”, relató, por su parte, Juan Pablo.

También han vivido situaciones cómicas. "En algunas ocasiones, en el momento en que mandábamos a volar el dron, la gente se asustaba porque creía que era algún ovni y nos llegaban personas preocupadas con la Policía", narraron con mucha gracia.

Su intención de seguir adelante los llevó a invertir más de dos millones y medio de pesos en la compra de una aeronave, la tercera.

A pesar de que algunas personas les aseguraron que su idea resultaba muy costosa y no generaría ingresos, nunca dejaron de creer en su propuesta. Superaron los desafíos y decidieron seguir aprovechando sus momentos libres en algún rincón de la ciudad, donde encendían el aparato y lo ponían a volar.

Vista general de la ciudad de Cúcuta

Sentido de pertenencia en el aire

Aunque otras personas consideran que Juan Pablo y Michael solo tienen un pasatiempo, los jóvenes aseguran que confían en su proyecto y lo toman muy en serio. “Siempre le hemos tenido fe a la idea”, aclaró Juan Pablo.

En solo una semana, ‘Los Manes del Drone’ consiguieron 500 seguidores, y aunque mantuvieron interrumpido su plan por cuatro meses, reiniciaron su labor motivados por las sugerencias y las felicitaciones de su público. “Nos han enviado muchos mensajes agradeciéndonos las fotos; gente de la ciudad y cucuteños que viven en otros países, también”, anotó el fotógrafo. “Las calificaciones de la página son buenas. Actualmente tenemos más de 6.450 usuarios que están pendientes de nuestras publicaciones”, precisó.

Juan Pablo confiesa que ni él ni su amigo jamás pensaron que este proyecto, que nació con la intención de hacer solo unas cuantas tomas, generara sentido de pertenencia e impactara tanto a sus coterráneos y a las personas de otras ciudades. “Hemos notado que a la gente le gusta esto. Comparten, comentan y dan recomendaciones sobre cuáles fotos podemos tomar. Nos gusta interactuar con las personas y eso produce avances positivos. Además, mucha gente se ha querido sumar a la iniciativa”.

“Realmente se sienten muchos nervios porque de pronto se roben el dron y emoción porque, antes de poner a funcionar las hélices, sabemos que vamos a hacer una foto para la ciudad y jugamos con todo: la exposición, la luz y el contraste”, detalló, por su lado, Michael. “La idea es pensar cómo mejorar cada vez más la fotografía. No es volar por volar”, concluyó.

JOHAN MANUEL CASTILLO PINTO
ELTIEMPO.COM

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