Omnipotente presencia de la imagen

Omnipotente presencia de la imagen

La necesidad de ver o representarse el mundo de lo visible es quizá más antigua que la de entender.

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13 de octubre 2015 , 07:40 p.m.

Son las preguntas conductoras de un coloquio y de un hermoso libro alrededor de ‘Imagen y culto’. El ser humano nunca se ha liberado del poder de las imágenes, pero las ha experimentado de manera muy distinta en todas las épocas y culturas. Desde la imagen primitiva de la magia y el animismo primitivos, hasta los llamados íconos de la era de la imagen y los cuadros pictóricos de la moderna era artística, la experiencia de los estados estéticos ha sido muy variada.

La necesidad de ver o representarse el mundo de lo visible es quizá más antigua que la necesidad de entender. En el principio era la imagen y no el verbo. Así no haya contradicción entre estas dos facetas del alma humana, la primera manera de representarse el mundo y de dominarlo fue imaginaria o mimética, como dirían sus pensadores. Pero esta necesidad de hacer visible lo invisible y de rendirle culto ocurren de diferente modo entre antiguos y modernos.

Mientras que la memoria primitiva se educó en las religiones y los mitos a través del culto de la imagen, la llamada modernidad se rindió ante el arte despojado de funciones cultuales y liberó la nueva imagen a partir de su concepción interior o fantasía. En tanto las imágenes antiguas estaban subordinadas a un culto del cual derivaban no solo sus motivos sino su misma inspiración, el arte de los modernos tenía su propia idea o su invención propia como la única medida para su enjuiciamiento.

El artista, como el poeta, disponía de sus asuntos con total libertad. “Cada pintor se pinta a sí mismo. En la medida que es pintor, pinta según su propio concepto”, confesaba Savonarola.

Pero, ¿por qué se perpetuó tanto el culto de las imágenes religiosas y se impuso con rigor a las mentes de sus fieles? Mediante el poder de sus íconos, hechos a imagen y semejanza de un dios visible en una cruz. La gesta cristiana consiste en haberse abierto camino entre el politeísmo griego y el monoteísmo judaico. Politeístas griegos y adoradores de Yavhé amaban la palabra escrita, o las escrituras, sagradas o no, mientras que los cristianos se permitieron hacer imágenes de su Dios encarnado y de sus mediadores, sean estos de una Virgen, o muchas vírgenes y santos. Con la aceptación de las imágenes, el cristianismo no solo afianzó su poder universal a través de las imágenes de culto, sino que hizo de su culto su principal arma para legitimarse y darse identidad como unidad de creencia.

La guerra de las imágenes ocupó buena parte de las guerras medievales y los iconoclastas se opusieron a la idolatría larvada en el uso y abuso de las imágenes. Pero este triunfo de los adoradores de imágenes sacras durante siglos del medioevo terminaría su primado con los nuevos iconoclastas de la modernidad. Lutero y Calvino denunciarían la idolatría de esos íconos para relegarlos a meros auxiliares de la palabra o la Escritura sagrada. Gracias a este rudo golpe, el ícono ha sido desplazado y, merced a su crisis, reina el arte. El sujeto se hace con el dominio de la imagen y el mundo mismo se vuelve imagen. Faltaba poco para que el mundo mismo se volviera fábula.

Coloquio

El 9 y el 10 de noviembre se realizará en el auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional el coloquio internacional de teología política e imagen, convocado por los departamentos de Filosofía de la Nacional y la Universidad de los Andes. Su propósito es una discusión desde la filosofía y la teología políticas sobre el impacto de la imagen en la cultura moderna. Invitados a nivel internacional: Martin Treml, Sarah Beckjord, Arpe Caspary, M. Schulz, José Luis Villacañas y Thomas Gil, disertarán desde el símbolo y la democracia hasta el barroco americano, pasando por el monoteísmo y la disciplina de la imagen y teocracia e imagen. Los invitados nacionales, encabezados por Rodolfo Arango y Lisímaco Parra, organizadores del evento, lo harán sobre decisiones y deliberacionismo hasta el cesarismo democrático en el populismo latinoamericano.

Las deliberaciones serán entre 8 am y 6 pm.

CIRO ROLDÁN JARAMILLO

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