Federico, el alcalde para Medellín

Federico, el alcalde para Medellín

Tiene talante, motivación y conocimiento. Representa la nueva política que pide la gente.

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13 de octubre 2015 , 05:06 p.m.

Me atrevo a decir, con total convicción e independencia –porque no pertenezco a ningún partido político– que Federico Gutiérrez Zuluaga es el alcalde que encarna lo que Medellín y su gente necesitan. Tengo la tranquilidad de saber que bajo su mandato la ciudad estará en las mejores manos para continuar adelante con su progreso y rectificar donde hemos desviado el camino construyendo obras suntuarias que no apuntan a la equidad.

Federico gobernará en cabeza propia, no como álter ego de otros, porque su campaña tiene compromiso solo con sus electores y no con un partido. Su movimiento ciudadano independiente Creemos está avalado por firmas de todos los estratos sociales y por eso podrá trabajar dándole prioridad a lo importante, porque va ligero de equipaje, aliado con la gente, “aliado solo con vos” como lo dice su eslogan. Él conoce muy bien la ciudad; tiene una escala de valores centrada en el respeto y en el sentido social y posee una formación personal y un carácter alejado de la vanidad y la prepotencia, que lleva a algunos candidatos a hacer alianzas y tomar decisiones por conveniencia propia como ha pasado en esta campaña electoral en Antioquia que ha tenido golpes bajos. Federico ha estado por encima de todo ello y por eso ha podido decir en la plaza pública: “sigo con la cabeza en alto y la conciencia tranquila y sin resentimientos”.

Con él, estoy segura, porque conozco su pensamiento y talante, la ciudad no va a entregar a EPM a la politiquería y la empresa líder de Antioquia y del país seguirá siendo pública ciento por ciento; sé que su mandato no apoyará la venta de Isagén; conozco que desde el Concejo de Medellín lideró proyectos difíciles por la seguridad, la movilidad, el transporte público masivo, la chatarrización. Sé que nunca colocará los pies sobre el escritorio para atender a un ciudadano que llega ante él con un proyecto honesto; sé que no mentirá para conseguir votos: ha dicho que no puede prometer rebaja en servicios públicos, que los aportes por valorización se pueden y deben revisar, pero nunca ha dicho que la eliminará, así eso suene muy llamativo para los electores; no ha prometido que quitará las foto- multas y le ha pedido al actual alcalde de Medellín que no comprometa recursos futuros para la segunda etapa de Parques del Río, programa no considerado por él como prioritario.

Medellín debe mirar hacia adentro para resolver serios problemas de inseguridad, ruido, falta de control en lo urbanístico, deterioro del espacio público. Cuando un ciudadano se despierta en la noche por el ruido de los establecimientos públicos y no tiene solución a sus reclamos es porque está fallando la autoridad. Cuando ocurre el colapso del edificio Space es porque muchos se están brincando las normas ante la ausencia de Estado. Federico lo sabe.

Él tiene talante, motivación y conocimiento. Representa la nueva política que pide la gente, como un medio para transformar realidades colectivas, no un fin para satisfacer deseos particulares. Y lo más importante: no es un hombre de extremos. Lo dijo bien Eugenio Prieto, excandidato a la Alcaldía, que renunció a su aspiración a la Alcaldía e invitó a votar por él porque es “prenda de garantía de que en la ciudad se trabajará por la equidad, la esperanza y la vida”.

Como mujer no puedo votar por un candidato que nos haya dado la espalda en proyectos esenciales para mi género, como pasó con la Clínica de la Mujer en la alcaldía de Alonso Salazar, que se dejó presionar ante esta iniciativa prioritaria. No puedo soportar que en Antioquia se privilegien proyectos suntuarios como el Túnel de Oriente, los Parques del Río, las obras bonitas pero sin futuro asegurado en la ciudad y en los corregimientos y pueblos.

No habrá en Federico compra de conciencias. Entre sus ancestros hay hombres y mujeres nacidos en Marinilla, cuna intelectual de Antioquia, que han sobresalido por su trabajo cívico y se han proyectado en el ámbito nacional siguiendo mandatos de amor por la patria y por la familia. Su sangre, su familia, su padre, su madre que lo acompañó siempre hasta su muerte hace unos meses, le inculcaron que hay que creer, comprometerse, liderar, servir, construir y dialogar sin fanatismos. Por todo, ello Federico es el alcalde que necesita Medellín. En él yo creo.

Sonia Gómez Gómez

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