Sala de partos

Sala de partos

Hoy Colombia es uno de los rivales directos que tiene Uruguay para la clasificación.

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11 de octubre 2015 , 08:31 p.m.

Se viene el partido de la eliminatoria en el que Uruguay juega contra Colombia de local; y no es uno más, pese a que en esta ocasión el cotejo no es parte de la antepenúltima fecha, como ocurría en las rondas previas a los últimos cuatro mundiales, lo que le daba un tono dramático especial, al menos para la ‘Celeste’ que, por lo general, llegó a dicha instancia precisando un triunfo para, como mucho, aspirar a seguir teniendo la opción de ir al repechaje y no quedar casi eliminada por anticipado.

Es que, en este caso quizá sea válido trasladar al ámbito del fútbol esa frase referida a las matemáticas que establece que “el orden de los factores no altera el producto”, aunque acá ya no es tan fácilmente comprobable: cualquiera sea la grilla de la eliminatoria, hoy Colombia es uno de los rivales directos que tiene Uruguay para la clasificación, sea directa o mediante un repechaje; aún más, incluso, que en la pasada edición, cuando la selección que dirige José Pékerman estaba más arriba, despegada.

Sin embargo, la presión que existe en torno a este partido no pasa solo por ese plano de las especulaciones, del que es una postal gráfica el dicho popular que ya es parte de la idiosincrasia futbolera de los uruguayos y recuerda que, aún cuando Uruguay tiene muy comprometida la posibilidad de ir al Mundial, “matemáticamente tenemos chance”.

Son los antecedentes –y, sobre todo, los tres más inmediatos, que incluyen los dos en los que Uruguay fue dirigido por Tabárez– los que recuerdan que los partidos contra Colombia en las eliminatorias en el Centenario han sido verdaderos partos.

El 3 de octubre del 2005, cuando el técnico era Jorge Fossati, Uruguay ganó 3-2, en forma agónica, de atrás, en una noche donde Zalayeta metió tres goles y el del triunfo lo hizo a los 85, después que en dos minutos, a los 79 y 81, Elkin Soto y Juan Pablo Ángel levantaran un 2-0 en contra y le congelaran la sangre a la gente en el Centenario.

El 9 de septiembre del 2009, Uruguay ganó 3-1, de nuevo con el corazón en la boca, con dos tantos de Scotti y Eguren en los 13 finales; y el 10 de septiembre del 2013, venció 2-0, con dos goles que Cavani y Stuani hicieron, también de los 77 en adelante.

La reiteración no es casual, tiene un motivo de orden futbolístico: los colombianos son muy dúctiles en el manejo de la pelota y, por lo general, se defienden y hacen correr el tiempo con el recurso de monopolizarla; y el local sufre, se pone nervioso, y se desgasta.

Por eso los partidos de local de Uruguay contra Colombia son una sala de partos, desde el muy lejano domingo gris del 30 de junio de 1957, cuando un penal agónico que el ‘Cotorra’ Míguez le metió al ‘Caimán’ Sánchez marcó el 1-0 con el que Uruguay evitó el desastre que, por el 5-0 en contra de Puerto Sajonia frente a Paraguay, se produjo quince días más tarde.

JORGE SAVIA
‘El País’ de Uruguay

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