Editorial: Terrorismo y conjeturas en Turquía

Editorial: Terrorismo y conjeturas en Turquía

Indicios responsabilizan al Estado Islámico de un hecho que tensa el ambiente previo a elecciones.

11 de octubre 2015 , 08:19 p.m.

“No había Policía” fue el reclamo que más se escuchó de los sobrevivientes horas después del brutal atentado que el pasado sábado cobró la vida de 97 personas en Ankara (Turquía).

Este acto terrorista, el peor en la historia del país, tuvo como blanco una manifestación que distintos sectores de izquierda y otras agremiaciones de corte progresista llevaban a cabo para pedir mayor apertura del Gobierno, cuyo péndulo cada vez oscila más hacia el autoritarismo, así como un cese de las hostilidades entre el Gobierno y la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

La ausencia de Fuerza Pública en un tipo de evento que por lo general es objeto de despliegues considerables de efectivos ha generado suspicacia, sobre todo entre sectores opositores al presidente Recep Tayyip Erdogan, quienes, instantes después, en plena efervescencia y tensión posteriores a las explosiones –que fueron dos, con TNT y bolas de acero–, llegaron a sugerir que este podría haber estado involucrado por acción u omisión.

Y aunque también se mencionó a grupos de extrema izquierda, así como al ya referido PKK, los indicios más sólidos apuntarían al Estado Islámico como responsable de un hecho que hace mucho más tenso el ambiente previo a las elecciones del próximo primero de noviembre. Estos comicios se adelantaron luego de que las distintas fuerzas políticas fracasaran en el propósito de construir consensos para formar gobierno, tras las votaciones de junio. La dirigencia islamista del AKP, en el poder, libra un pulso contra aquellos sectores, sobre todo de clase media urbana, que se oponen a su tendencia a recortar las libertades individuales y que han optado por aliarse con los nacionalistas kurdos, opositores por excelencia del oficialismo.

Ante tal estado de cosas, es de esperarse que el Gobierno traduzca en hechos las palabras de rechazo a la sangrienta acción y las promesas para dar con los responsables. Un deber que lo refuerza el hecho de que el ISIS sea también enemigo declarado del Kurdistán. Dicho de otra manera, debe dejar claro que no ha caído en la tentación de guiarse por el oscuro principio que aconseja hacerse “amigo de los enemigos de mis enemigos”.

EDITORIAL
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