Los Cantor: 730 días buscando justicia

Los Cantor: 730 días buscando justicia

Familia del joven fallecido en el desplome del edificio Space, sigue esperando la verdad.

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10 de octubre 2015 , 10:01 p.m.

En casa de los Cantor Molina, el olvido fue un efecto involuntario de la tragedia. A Carlos, el padre, y a Gloria Cecilia, la madre, les cuesta recordar en qué fechas ha sido postergada la audiencia preparatoria, esa que antecederá al juicio contra los ingenieros involucrados en la construcción del Space, condominio cuyo desplome provocó la muerte de su hijo menor, Juan Esteban, y de 11 personas más en Medellín.

“Cuatro veces, la audiencia se pospuso cuatro veces”, recapitula Carlos más tarde, aceptando con algo de frustración que no tiene certeza de las fechas.

Cuesta en cambio que Juan Esteban se les escape de la mente. Padre y madre recuerdan todo de él: el muchacho estudioso, el periodista que quería estar en televisión, el que saludaba de mano a todos los trabajadores de la empresa familiar, el que a los 22 años no tenía problema en abrazar a su padre y el mismo que días antes de su muerte estaba realizando un trabajo periodístico sobre los riesgos de las construcciones.

Si la ausencia también se borrara, como los números y los nombres, recuperarse de esta sería más sencillo. No obstante, Carlos tuvo que pedir ayuda psiquiátrica, e incluso cerró por seis meses su negocio de excavaciones y transporte de materiales.

“Eso no es fácil, aunque ya estamos cogiendo un poquito de ánimo”, reconoce Gloria, para quien valentía es volver a tocar las pertenencias de su hijo, sacarlas de bolsas selladas y hacer memoria con cada una: con sus gorras, con su barquito de colección y con su grabadora periodística.

La esperanza de que haya justicia para su hijo le da algo de fortaleza, incluso, a pesar de que el 9 de octubre la audiencia preparatoria se postergó otra vez, y el juicio contra los ingenieros de CDO, en el que ellos son los únicos que reclaman, parece estar lejos.

Por cuarta vez, Carlos, Gloria y su hija Ángela volvieron a casa inquietos por la lentitud del proceso, preguntándose por qué tras dos años del desplome de la torre no hay nadie que diga: “Me equivoqué, fui negligente, lo lamento”.

Ese 12 de octubre

Gloria bebía una taza de café en su balcón de la torre tres del Space cuando se percató de que en la torre seis aún alumbraba la luz de un apartamento, pese a que el día anterior había sido desalojada por el colapso de una columna.

Esa noche, la del sábado 12 de octubre del 2013, esperaba escuchar el pito del carro de Juan Esteban, que llegaría de la peluquería a buscarla. Sin embargo, la escena fue dantesca: la torre seis se vino abajo en un instante, la tierra crujió y un manto de polvo y niebla llegó hasta sus narices.

La madre de Juan Esteban Cantor ha recobrado el aliento para sacar los objetos más preciados de su hijo, dos años después del desplome del Space. Foto: Javier Agudelo/EL TIEMPO

Carlos salió descalzo y sin camisa, y ella solo recuerda que cuando estaban abajo reconocieron los gritos de Felipe, el amigo con el que estaba Juan Esteban. Minutos antes, ambos jóvenes habían dejado el vehículo en el parqueadero de visitantes de la torre 6. No había vallas que impidieran el ingreso ni nadie dando señales. Tras el desplome, Juan Esteban quedó atrapado. “¡Juancho! ¡Saquen a Juancho!”, gritaba Felipe.

Cuatro días permanecieron los Cantor frente a los escombros, durmiendo de vez en cuando en su carro y rodeados de medios de comunicación, que presenciaron cuando a la media noche del martes siguiente apareció Juan Esteban sin vida.

Lo siguiente fue el velorio, y Carlos esperaba que el silencio de CDO se acabara y hubiera al menos un presente, unas disculpas. Lo esperaba, porque trabajó con ellos 11 años transportándoles material e, incluso, excavando para construir el Space.

Tiempo después, la empresa les hizo varias solicitudes para conciliar. Incluso, cuenta Carlos, hubo presiones para que la familia incluyera la pérdida de su hijo en la compensación económica de los daños por el apartamento. “Pero Juan Esteban no era negociable. Lo que queremos es una justicia implacable. Nos dolió demasiado su muerte, y sobre todo la forma como ellos obraron”.

Luego se escuchó incluso la posibilidad de que precluyera el caso por culpabilidad exclusiva de la víctima, es decir, como si Juan Esteban hubiera sido responsable de su muerte por entrar a ese parqueadero. “Una posición muy cínica”, continúa Carlos Cantor, para quien esa sugerencia rebosó la copa y multiplicó los argumentos para adelantar un proceso penal, que comenzó el 13 de mayo del 2014 y aún no llega a la etapa de juicio.

Desde entonces, lo que se pretende demostrar es la responsabilidad compartida de Pablo Villegas, representante del grupo CDO (constructora y dueña del condominio Space); de María Cecilia Posada, directora de obra de Lérida CDO, y de Jorge Aristizábal, ingeniero calculista, por la muerte de Juan Esteban Cantor.

Aunque la imputación de cargos se hizo por homicidio culposo, lo que significa que de ser encontrados culpables no necesariamente irían a prisión, y aunque el fin del proceso es incierto por la lentitud, a los Cantor les queda la sensación de que su lucha tendrá un fin mayor: “Que el Space sea la última vergüenza de la construcción y el último edificio en caer”, aseguró el papá.

MARIANA ESCOBAR ROLDÁN
Corresponsal de EL TIEMPO
Medellín.

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