Dos buenos debates / Voy y vuelvo

Dos buenos debates / Voy y vuelvo

Solo eligiendo buenos mandatarios es posible construir los centros urbanos que la gente se merece.

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10 de octubre 2015 , 06:37 p.m.

Esta semana tuvieron lugar dos eventos que permiten ser optimistas frente al futuro de nuestras ciudades. El primero, fue un foro sobre el desafío que les espera a los centros urbanos del país frente al posconflicto, un escenario que bien podría darse el próximo año si los acuerdos de paz entre Gobierno y guerrilla se concretan.

En un escenario atiborrado de gente, varios alcaldes contaron sus experiencias a la hora de gobernar. Algunos mostraron mejores resultados que otros, pero en general, lo más destacado fue conocer de primera mano el esfuerzo que hicieron para sacar a sus comarcas adelante.

Zulia Mena, mandataria del Quibdó, que había perdido las elecciones por 173 votos de forma extraña, consiguió, hace ya cuatro años, alzarse con el triunfo gracias a una coalición ciudadana y a un pueblo que se cansó de los malos gobiernos.

Y pese a que durante su gestión se dedicó a sanear las arcas municipales y a invertir en obras que le están cambiando la cara a la capital chocoana, para ella lo más valioso es haber generado espacios de confianza para que la gente entendiera que su ciudad era capaz de dejar de ser paria ante el país y el mundo. “Las obras no lo son todo”, dijo, y los aplausos no se hicieron esperar.

A Fredy Socarrás, alcalde de Valledupar, aún le sobran amenazas porque decidió también ponerle orden a la manera como se manejaban los recursos de la capital vallenata. Tan pronto llegó a la administración, se fue para Barranquilla para copiar el modelo de recaudo que se aplica de tiempo atrás en la capital del Atlántico. De esta forma, Valledupar pasó de generar 52.000 millones de pesos en ingresos a más de 150.000 millones. En materia de vivienda, y gracias a una alianza con el Gobierno Nacional, Socarrás logró construir, en cuatro años, el mismo número de viviendas que se habían construido en diez.

Y así fueron pasando las experiencias de otros alcaldes, como el de Manizales, Jorge Eduardo Rojas, que ha convertido a su ciudad en un emporio de la innovación y el emprendimiento, gracias a la continuidad que distintas administraciones les dieron a las iniciativas. O el de Montería, Carlos Eduardo Correa, que transformó su municipio en ícono de las apuestas urbanas que saben aprovechar el río y creó una escuela para la convivencia.

Era emocionante escuchar cada experiencia y confirmar que cuando las ciudades eligen buenos mandatarios, alejados de los chanchullos, la politiquería, la polarización y con apuestas de urbanismo a largo plazo, es posible volver a creer en nuestros entornos urbanos. Sobre todo cuando nos aprestamos para construir las ciudades que seguramente servirán de escenarios para cuando cese el accionar de los fusiles.

El otro hecho de la semana fue el debate promovido por la Cámara de Comercio de Bogotá y Congreso Visible con candidatos al Concejo. Confieso que me parecía un evento pesado, pero una vez escuché a los candidatos que participaron, confié plenamente en que si al menos la mitad de ellos llega al cabildo, algo de cambio veremos en esa corporación.

Entre las propuestas más novedosas que escuché, me llamó la atención la de Silverio Gómez (‘la U’) de crear convenios entre universidades y empresa privada para generar empleo a los egresados; la idea de Andrés Vásquez (Cambio Radical) de que los bachilleres de la Policía puedan hacer otras tareas de corte más cívico y dejarles la captura de delincuentes a los agentes profesionales; la apuesta decidida de Fernando Rojas (ASI) para que el tema de la movilidad sea clave en el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial.

Felipe Rangel (Partido Conservador) sugiere zonas seguras alrededor de universidades y colegios, para que los estudiantes no sean amedrentados por los delincuentes, y Horacio Serpa (Liberal) quiere impulsar el anillo de la innovación.

No estuve de acuerdo con el no rotundo de Celio Nieves (Polo) a los colegios por concesión y dejar que el sindicato voraz de Fecode siga haciendo de las suyas, ni con Hollman Morris (Progresistas) y su idea de crear una Secretaría para el Posconflicto. Pero sin duda, esta muestra de ese mar de 500 candidatos en campaña, anima a apostar por un Concejo diferente.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
erncor@eltiempo.com
@ernestocortes28

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