Llamado de Hamás a intifada aviva violencia entre Israel y Palestina

Llamado de Hamás a intifada aviva violencia entre Israel y Palestina

La nueva ola de disturbios ya completa diez días y las tensiones no dejan de subir.

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09 de octubre 2015 , 07:40 p.m.

Los ataques y disturbios en Israel y Palestina llegaron el viernes a la Franja de Gaza, en una jornada en la que siete palestinos murieron y tres israelíes resultaron heridos, y en la que el movimiento islamista Hamás llamó a una nueva intifada (nombre que recibe el levantamiento popular de los palestinos de Cisjordania y de la Franja de Gaza contra Israel. En la historia han existido dos intifadas, la de 1987 a 1991, y la del 2000 al 2005).

Se trata de las primeras revueltas en la Franja desde que se inició la ola de violencia, después de que el jefe de Hamás en el territorio, Ismail Haniye, llamase a convertir la tensión en una nueva intifada popular palestina con el fin de “liberar Jerusalén”.

“Confirmo que Gaza apoya la batalla por Jerusalén y por (la mezquita de) Al Aqsa y apoya la bendita rebelión a pesar del dolor, el bloqueo y las conspiraciones”, dijo el dirigente islamista en un discurso durante el rezo musulmán del viernes en la principal mezquita de Gaza.

Tras las oraciones del mediodía, cientos de palestinos se manifestaron en varios puntos cercanos a la valla fronteriza con Israel en el norte, este y sur de la Franja, tirando piedras y cocteles molotov, lo que originó violentos choques en los que murieron seis palestinos y alrededor de 80 resultaron heridos por disparos del Ejército israelí, según fuentes médicas palestinas.

También se dieron disturbios en Cisjordania, sobre todo alrededor de Hebrón, en el sur, en Naplusa y Qalquilia, en el norte, y en Ramala y Al Bire, al norte de Jerusalén, informó a Efe Abed Manasra, portavoz de la Media Luna Roja en Cisjordania.

Las revueltas, en las que participaron una gran cantidad de mujeres, causaron cerca de 140 heridos con munición real y balas de goma, mientras otro centenar tuvo que ser atendido por intoxicación con gases lacrimógenos, explicó a Efe el portavoz del Ministerio de Sanidad palestino en Ramala, Mohamad Awawda.

“Somos la mitad de la sociedad, también tenemos derecho a defender nuestro país”, dice una estudiante en medio de escaramuzas con los militares en un puesto de control a la salida de Ramala.

“Tenemos 18 años, somos mayores de edad, ya no tenemos miedo”, asegura envalentonada. Pero no da su nombre ni quiere que la fotografíen.

En paralelo a los disturbios, se registraron tres apuñalamientos de palestinos a israelíes y un ataque de un judío de ultraderecha contra cuatro árabes. Este último tuvo lugar el viernes en la localidad de Dimona, en el sur de Israel, cuando un menor israelí atacó a cuatro residentes árabes, dos de ellos con ciudadanía israelí y los otros dos palestinos, al considerar que “todos los árabes son terroristas”, según afirmó a la Policía cuando confesó su crimen.

El siguiente ataque fue en Jerusalén, cerca de una parada del tranvía, donde un joven palestino agredió con arma blanca a un israelí, hiriéndolo levemente antes de ser detenido. Poco después, un palestino fue abatido en el asentamiento judío de Kiryat Arbá, en la localidad palestina de Hebrón, cuando trató de apuñalar a un policía.

En la ciudad israelí de Afula, una mujer árabe israelí de Nazaret sacó un cuchillo y trató de apuñalar a un guardia privado de la estación de autobuses, antes de ser neutralizada por disparos de la Policía. Los llamamientos a la violencia por parte de varias de las facciones palestinas hacen temer que no va a amainar próximamente.

La oleada se inició hace diez días con el asesinato de dos colonos israelíes en el norte de Cisjordania a manos, según Israel, de una célula terrorista de Hamás, que fue seguido dos días más tarde por el asesinato en Jerusalén Este de otros dos israelíes, uno de ellos soldado, que fueron apuñalados.

El Ejército israelí anunció que en las primeras horas de este sábado un cohete fue lanzado desde la Franja de Gaza e impactó “en un área abierta” en la región de Eshkol, en el sur del país, pero no se reportaron víctimas.

La tensión se había iniciado hace más de tres semanas, con revueltas en torno a la Explanada de las Mezquitas, en la ciudad vieja de Jerusalén, por las cada vez más comunes y abundantes visitas de judíos nacionalistas que pretenden rezar en el lugar, lo que los palestinos consideran una provocación y un intento del Gobierno israelí de cambiar el statu quo imperante.

Efe y AFP

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