Se busca empleada

Se busca empleada

Terminado el contrato, se compromete a no escribir libros con las aberraciones de sus exexplotadores

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09 de octubre 2015 , 06:04 p.m.

Es tan complicado encontrar empleada del servicio doméstico, un empleo en vías de extinción, que veo a las compañías de cazatalentos en plan de explotar este filón laboral con textos como el siguiente:

Firma cazatalentos busca empleada del servicio para uno de sus atribulados clientes. La aspirante debe ser honrada como la mujer del César, o sea, serlo y parecerlo, tener sazón de cocinera destituida del Maxim’s, de París, y estado físico de atleta del decatlón.

Importante garantizar que el apartamento permanecerá limpio como cuarto de hospital de ricos. Imprescindible presentar certificado de que es enemiga personal de lo ajeno. Fundamental que no conozca el pecado solemne y creativo de la pereza.

A la firma del contrato, prometerá que no se irá con el primer pariente o vecino que la sonsaque ofreciéndole mejor salario. Lealtad ante todo. Debe aclarar que no aspira a quedarse con el señor de la casa, que es enemiga personal de las telebobelas en horas laborales, y que solo hablará dos horas por uno de sus celulares durante la jornada.

No importa que en ausencia de los dueños de casa ponga la emisora en el AM de sus afectos. En presencia de los tiranos que le pagan la quincena, les permitirá sintonizar la radio en la FM de sus nostalgias. Nada de exigir flores exóticas para su cuarto ni tapete cebra en todo el predio para descansar caminando. Está bien que haga valer sus derechos... sin olvidar sus deberes. Deberá dejar constancia de cuáles son sus debilidades gastronómicas y precisar qué comidas le caen mal a su delicado buche.

Ayuda que no cobre tan caro que se quede con los ingresos de los patrones, que no se acercan a los obscenos salarios de altos exfuncionarios y parlamentarios en servicio activo. No importa si pertenece al sindicato de empleadas domésticas, pero puede callar ese detalle para que sus jefes puedan dormir tranquilos. En coqueta reciprocidad, sus patrones se comprometen a no esconderle el periódico cuando traiga información que habla de sus reivindicaciones.
Como los ascensoristas de Nueva York, debe acreditar que es apta para ver, oír y callar. Terminado el contrato, se compromete a no escribir best sellers con las aberraciones de sus exexplotadores.


Óscar Domínguez Giraldo

www.oscardominguezgiraldo.com

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