Los curas que hicieron de una cancha de fútbol su templo

Los curas que hicieron de una cancha de fútbol su templo

Este viernes concluyó en Bogotá la Copa de la Fe, que congregó a sacerdotes de 24 diócesis del país.

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09 de octubre 2015 , 04:45 p.m.

A Julio César Ramírez siempre le gustó jugar fútbol; de hecho, en su juventud era quien organizaba los partidos con sus compañeros. Vestido con su uniforme amarillo, este chocoano recuerda a tantos jugadores de este departamento que han pasado por la Selección Colombia y otros equipos extranjeros.

Aunque le gusta defender, su juego se aleja del estilo de su coterráneo, el volante de primera línea Carlos Sánchez, conocido por salvar a Colombia de los pelotazos de sus adversarios. Julio César se tropieza, corre lento y el balón le pasa entre las piernas. Aún así es el capitán de su equipo.

Pero también es sacerdote. La Diócesis de Istmina Tadó (Chocó), a la que pertenece, participó en un torneo donde todos tienen el mismo apodo: padre. La Copa de la Fe, que hasta este viernes se celebró en las instalaciones de Compensar, en Bogotá, es un torneo de fútbol exclusivo para sacerdotes que busca "brindar a los presbíteros un espacio de esparcimiento, fortalecer la vida fraterna y competir con respeto y juego limpio".

Copa de la Fe: torneo de fútbol para sacerdotes

Los sacerdotes de Nuquí, río San Juan, río Baudó, la Catedral de Istmina, el seminario de Chocó y el obispo conforman el equipo de la diócesis de Istmina Tadó.

El equipo de Istmina Tadó, que debió viajar durante 17 horas en bus hasta Bogotá, vinieron a disputar tres partidos en este campeonato, del que tomaron parte 24 diócesis del resto del país. El equipo solo pudo traer a 10 miembros, porque los recursos limitados, las peripecias del entorno selvático en que desempeñan su labor y la dificultad para reunir la diócesis en pleno impidieron un despliegue deportivo mayor.

Este jueves se enfrentaron con la diócesis de Ocaña (Norte de Santander), que no solamente trajo su barra, sino un director técnico y uniformes recién hechos.

El equipo de Chocó juega con las camisetas de hace un año, cuando participaron en la anterior Copa de la Fe celebrada en Cali. Los padres que entraron nuevos al equipo este año, juegan con los uniformes que sobraron de aquella vez, a los que le añaden el apellido de cada uno en la parte de la espalda rayándolos con un lapicero.

Copa de la Fe: torneo de fútbol para sacerdotes

El padre Freddy Palacios no podía jugar sin llevar su apellido en la camiseta, aunque se lo escribieran con lapicero.

Julio César es el capitán del equipo, pero el verdadero jefe, el obispo Julio Hernando García, es el medio campista. Es un hombre mayor y menudo que juega con el número diez y se declara "hincha orgulloso del Deportivo Cali". A pesar de que monseñor García no tiene los mismos reflejos que, según él, tenía antes, confía en que el origen afrodescendiente de su equipo sea una ventaja ante los otros párrocos.

Pero no han tenido suerte en sus filas. Ya acumulan una derrota de 6 a 1 y los partidos que ganaron en la copa pasada fueron por tiros penales y por w.o. "Pero perdiendo también se gana", dice el arquero, el padre Enrique Perea, quien cita al extécnico de la Selección Colombia Francisco Maturana.

Copa de la Fe: torneo de fútbol para sacerdotes

Los sacerdotes de Chocó cambiaron sus austeras sandalias por guayos para jugar los partidos de la Copa de la Fe.

Por las distancias y los territorios, los sacerdotes de Istmina Tadó sólo juegan fútbol cuando se encuentran, cada seis meses, en retiros espirituales. Mientras que el equipo contrincante, los sacerdotes de Ocaña, llevan entrenando dos meses para la copa.

"Se necesita estrategia y si no hay entrenamiento es difícil", reconoce el sacerdote capitán. "Pero lo importante es participar, decir que la diócesis de Istmina Tadó hace parte de la Iglesia, que hace la evangelización en este espacio, que es para todos los que participan y para quienes nos ven".

Suena el silbato del árbitro a las dos de la tarde y el padre Julio César cambia sus austeras sandalias por guayos. Monseñor se echa un aerosol para que las várices de sus piernas no le causen mucho dolor durante el juego. El padre Enrique se pone sus guantes y trota lentamente hacia el arco.

Copa de la Fe: torneo de fútbol para sacerdotes

Monseñor Julio Hernando García se preparó antes de entrar a la cancha.

Es una grata experiencia jugar en las canchas sintéticas de la sede de Compensar. Los encuentros de fútbol que tienen con sus seminaristas y los niños que acuden a sus parroquias casi siempre son en las noches, si los deja la lluvia, con iluminación deficiente; o a veces al medio día, cuando el sol pega muy duro.

Pero Monseñor asegura que solo vinieron a participar y que les sirve para "oxigenarse". Después de una oración conjunta comienza el partido, en el que terminan por ganar "en experiencia, integración y convivencia", pues su sangre chocoana, de talento innato para el fútbol, esta vez no logró imponerse.

La final del torneo coronó a un nuevo campeón: el Vicariato Apostólico de Guapi (Cauca), que venció 3-2 a la Arquidiócesis de Popayán.

Laura Bayer Yepes/ Escuela EL TIEMPO

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