¿Por qué no se llenó el Metropolitano?

¿Por qué no se llenó el Metropolitano?

Una de las razones que dan es que en Barranquilla se vendieron pocas boletas físicas.

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08 de octubre 2015 , 04:29 p.m.

¿Por qué no se llenó el estadio Metropolitano Roberto Meléndez por el partido de apertura de las eliminatorias entre Colombia-Perú? ¿Acaso el rival carecía de interés? ¿Afectó el desempeño colombiano en Copa América? ¿O qué...?

 Este jueves, a las 8:30 a. m., este reportero de EL TIEMPO llegó hasta el sitio de más ambiente de reventa de boletas en cada partido de la tricolor, el estadio Elías Chegwin, en plena calle 72 entre carreras 46 y 47. No obstante, ¡los precios que ofrecían los revendedores eran los mismos precios oficiales (60.000, 180.000 y 320.000)!

 ─¿A ese precio, no son originales? ─preguntamos, pues a comienzo de semana la de 320.000 estaba en 1,2 millones.

 ─Sí, son originales, compadre ─respondió uno de los revendedores─. Solo que hay muchas boletas en la calle.

 ─¿Y por qué? ─preguntamos otra vez.

 ─Compa, estas boletas son las que se pusieron a la venta en otras ciudades ─dice el hombre─. Como no se pudieron vender, a última hora se las trajeron para acá.

El nuevo sistema de ventas de boletas, que rige desde esta eliminatoria a cargo del nuevo operador, la empresa Ticket Shop, dejó a Barranquilla con un número bajo de boletas físicas que se vendieron en un solo día. Primero anunciaron 7.000, luego 5.000 y después 4.000. Nunca, realmente, hubo una cifra precisa.

Ciudades como Bucaramanga, Bogotá y Medellín se quedaron con numerosos boletos físicos, en manos de acaparadores, los mismos, que según el revendedor, el jueves se ofrecían por las calles de Barranquilla al mismo precio oficial para no perder el dinero.

"Eso pasa como castigo, por llevarse el grueso de la boletería de Barranquilla y dejarnos migajas. De afuera no viene tanta gente para vender esas boletas. El público es el de Barranquilla", dijo Misale, un hombre que rondaba el Elías Chegwin.

 Otro revendedor estaba tan angustiado por vender las boletas de occidental en los mismos 320.000 pesos, que no quería dejar escapar a un potencial comprador.

 ─No se vaya para otro lado. Yo se la vendo. Llámeme y acordamos el negocio por un buen precio ─dijo, extendiendo una tarjeta con su nombre de una compraventa de libros del centro de Barranquilla.

ESTEWIL QUESADA FERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO
Barranquilla

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