La calle 169B, una vía que quedó a medias

La calle 169B, una vía que quedó a medias

Esta avenida es de doble carril, pero en un tramo pasa a ser de uno.

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08 de octubre 2015 , 04:09 p.m.

El 3 de septiembre de este año el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) entregó a la ciudad la calle 169B, entre la avenida Boyacá y la avenida Las Villas o carrera 58. Una obra que consistió en la adecuación de dos calzadas de doble carril, la implementación de redes húmedas y secas y la construcción de 4.000 metros cuadrados de andenes. Sin embargo, en conversación con EL TIEMPO, algunos vecinos de los barrios de influencia de esta obra dijeron que se rehúsan a recibir esta vía por varias inconsistencias.

Según Antonio Saravia, integrante de la comisión de movilidad de la localidad de Suba, la próxima semana radicarán en el IDU una carta en la que manifestarán esta inconformidad. “Este proyecto tiene varios aspectos inconclusos que deben quedar resueltos antes de su entrega a la comunidad: poca iluminación de algunos puntos, falta de señalización y la reducción de la calzada frente al gimnasio Hard Body; que exigimos se solucione dentro del proyecto antes de la entrega de la obra”, reza la comunicación consolidada por varios líderes ciudadanos.

Sobre este último aspecto –el paso de dos carriles a uno en el tramo comprendido entre las carreras 67 y 68, en la calzada sur– el director del IDU manifestó lo siguiente: “En este caso, nos referimos a la construcción de la calzada sur de la calle 169B en una longitud aproximada de 90 metros al llegar a la carrera 67. En este punto los privados debían aportar con espacio público; sin embargo, no fue construido. Y es precisamente allí en donde la ampliación de la calle 169B con carrera 67 se reduce de dos a un carril”.

Sobre esto, Óscar Gómez, gerente de esta compañía, salió al paso afirmando que desde que le fue notificado, a mediados del 2014, que debía hacer la entrega de las cargas urbanísticas que el IDU señala que no entregó y que corresponden al tramo de la vía que está inconclusa, estuvo en completa disposición de realizarlas. “Lo que pasa es que el IDU busca culpables para justificar sus retrasos”, manifestó Gómez. “Esta obra debía ser entregada a principios del 2015 y tenía un costo de 20.935’306.687 pesos según el Sistema Electrónico de Contratación Pública, pero fue entregada en septiembre y con un costo final de $36.700 millones”, dijo Alberto Gaona, presidente del comité de movilidad de Suba.

Una obra a medias

El IDU manifestó a través de Carolina Barbanti, su directora técnica de construcciones, que el gimnasio condicionó la entrega de sus cargas en la calle 169B a que les vendieran un predio en la calle 147 con carrera 7.ª (localidad de Usaquén) lugar donde tienen otra sede, y que además no contaban con una licencia de construcción, requisito indispensable para poder hacer la parte de la vía que les corresponde.

“Lo primero que nos dijeron es que ellos tenían un gimnasio en la 147 y que había un predio nuestro en el que estaban interesados. Señalaron que si hacíamos negocio, ahí sí construían lo que les correspondía en la 169B. Y una cosa no tiene nada que ver con la otra”, explicó Barbanti. Aunque Gómez dijo que sí están interesados en el predio de la 147, agregó que ante la negativa de su venta no se detuvieron en buscar opciones para hacer sus cargas urbanísticas, sin embargo, tenían una dificultad, no contaban con una licencia urbanística en el gimnasio de la 169B ya que esta fue revocada en 2006.

“Yo hice el trámite a principio de 2015 para la licencia y así construir lo que me correspondía, pero hubo un problema con unas coordenadas y me la rechazaron. Pero no es negligencia. La licencia ya está lista en un 99 por ciento”, señaló Gómez. Además dijo que con el visto bueno del IDU buscó llegar a un acuerdo con Mario Huertas Cotes (MHC), el contratista encargado de la obra, para que con toda la maquinaria montada allí se facilitara la construcción que le correspondía a Hard Body y la vía se entregara completa.

El contratista Mario Huertas señaló que no contrató con el gimnasio porque podría incurrir en una falla jurídca. "El predio donde se encuentra ubicado el gimnasio en cuestión, de manera proactiva, MHC presentó y sometió a evaluación del IDU diferentes opciones de actuación para que este (IDU), como dueño de la obra, y con la colaboración del contratista, determinara caminos a seguir. Finalmente no se concretó ninguna actuación por las posibles afectaciones jurídicas que acarreaba la entrega de las áreas de cesión por parte del propietario del predio en que se encuentra ubicado el gimnasio a la entidad competente, que para el caso concreto es el DADEP", explicó Mario Huertas.

Al no llegar a ningún acuerdo entre las tres partes involucradas, el IDU no esperó a que la licencia del gimnasio saliera (ya que esto hubiera generado costos adicionales) y entregaron la obras sin terminar, generando el cuello de botella. Antonio Saravia recordó que la intervención a la calle 169B se realizó gracias a un derecho de petición interpuesto por la comunidad que exigía que se arreglaran las redes y el paso vehicular de la calle 170. “Ahora debe venir la fase dos. La 169B se hizo para que mientras se interviene la 170, se mitigue el impacto en movilidad”, señaló Saravia. Hard Body señaló que cumplirán su obligación –como siempre estuvieron dispuestos–, y que en las próximas semanas empezarán los trabajos. Esto significa que la obra que se había entregado deberá reiniciar labores.

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