La pelea de Mel Gibson y otras leyendas del Santa Clara de Cartagena

La pelea de Mel Gibson y otras leyendas del Santa Clara de Cartagena

El hotel celebra 20 años de apertura y evoca el patrimonio que lo convirtió en sitio de referencia.

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07 de octubre 2015 , 04:24 p.m.

Con los mejores vinos del mundo y exposiciones de los artistas colombianos Enrique Grau, Fernando Botero, Ana Mercedes Hoyos, Olga de Amaral y el escultor paisa Hugo Zapata –además de un concierto con la intérprete canadiense de jazz Chantal Chamberland–, el Hotel Sofitel Legend Santa Clara de Cartagena celebra durante el mes de octubre sus 20 años de apertura.

Y hay mucho que celebrar, pues no es solo uno de los mejores hoteles de Colombia. En el 2012 fue elevado a la categoría de Legend. La cadena Sofitel cuenta con 120 hoteles exclusivos en todo el mundo, pero solo cinco alcanzaron la selecta categoría de ‘leyenda’ gracias al valor histórico y arquitectónico del recinto.

Su restaurante 1621 fue declarado en el pasado mes de septiembre como el mejor de la ciudad por el portal TripAdvisor. Además, la suite Fernando Botero –que tiene una obra original y objetos personajes del maestro– fue incluida este año entre las 100 más bellas suites del mundo por la revista Elite Traveler.

El hotel comenzó operaciones en 1995 en la joya arquitectónica más valiosa del barrio San Diego, en el centro histórico: un edificio en la esquina de la calle del Torno, donde se construyó el claustro de las Hermanas Clarisas en 1621.

La inauguración del hotel estaba programada para mediados de 1996, pero tuvo que adelantar su apertura debido a que Cartagena fue sede de la cumbre de los Países no Alineados a finales de 1995. El encuentro reunió a líderes mundiales como Violeta Chamorro, Yasser Arafat y Fidel Castro, pero entonces la ciudad no contaba con potencial hotelero; por ello, el Santa Clara tuvo que recibir a todas las comitivas y así se convirtió en la cara progresista y moderna del puerto.

Leyendas y celebridades

Richard Launay, gerente del hotel, un francés pausado y culto, relata con pasión la historia que más le gusta del lugar, esa que lo elevó a categoría de leyenda. “Sierva María de todos los Ángeles fue una marquesita que había sido recluida en el convento de las Clarisas hace más de 200 años porque su padre pensó que estaba poseída por el demonio. Pero en cautiverio la pequeña se enamoró perdidamente del padre Cayetano Delaura”.

Esta historia fue relatada magistralmente por nuestro nobel, Gabriel García Márquez, en su obra 'Del Amor y otros demonios'.

Y así, el hotel está lleno de historias insólitas propias del realismo mágico: como aquella inolvidable tarde del 6 de enero del año 2000, cuando el roquero Mick Jagger, descalzo y con su pantalón vaquero alzado hasta las rodillas, se apareció en el 'lobby' del hotel con cinco amigos.

La suite Botero es una de las más bellas del mundo.

La superestrella se registró y subió a su habitación, pero a los pocos minutos bajó con su séquito de roqueros y salió. Como cualquier viajero ocupó una mesa en la popular plaza de San Diego, ubicada frente al emblemático hotel.

Otras estrellas no han sido tan amables. “Mel Gibson salía del spa y el fotógrafo Manuel Pedraza le quiso hacer un retrato, pero el actor se puso furioso y lo persiguió por todo el hotel hasta que tuve que intervenir y pedirle que se calmara, pero Gibson insistía en que quería golpear al paparazzi”, recuerda Carmen Otero de Millán, gerente de mercadeo, quien tuvo que defender al fotógrafo.

Otro día, la princesa de Jordania le entregó su chequera y tarjetas de crédito a un mayordomo del hotel para que la acompañara a ir de compras por toda Cartagena. El ejercicio era envidiable y digno de una multimillonaria caprichosa: la princesa solo ordenaba y el funcionario del hotel pagaba cuentas. Y así, infinidad de historias guardan los 300 ‘embajadores’, como les dicen a los empleados desde la gerencia.

Inversiones y eventos

Hace siete años la cadena tomó la decisión de remodelar el hotel con una inversión de 20 millones de dólares, en un proyecto que rescató lo colonial y clásico con lo moderno.

Así nació la suite Fernando Botero, diseñada por la hija del propio artista, Lina Botero. La otra suite icónica es Legend, dedicada a la pureza de las hermanas clarisas y que está decorada con obras de la artista colombiana Ana Mercedes Hoyos.

La emblemática capilla del hotel es, además, sede oficial cada año del Hay Festival y del Festival de Música de Cartagena y durante todos los 365 días acoge decenas de eventos.

El hotel tiene 124 habitaciones, incluidas 19 suites.

JOHN MONTAÑO
Corresponsal de EL TIEMPO
Cartagena

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