El colágeno del cuerpo también se acaba

El colágeno del cuerpo también se acaba

Esta proteína es una de las de mayor presencia en el cuerpo, pero con los años se deteriora.

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07 de octubre 2015 , 01:07 p. m.

Las arrugas, la pérdida de sostén del óvalo del rostro, las dolencias en los huesos y las articulaciones son algunos de los problemas que sobrevienen con el deterioro paulatino del colágeno en nuestro organismo. Esta es una proteína que les proporciona soporte a los tejidos y se encuentra en cantidades elevadas en la piel, los huesos y los cartílagos.

Según Hamilton Garzón, médico especializado en medicina estética y antienvejecimiento, el colágeno es una proteína que constituye el 25 por ciento de la proteína total del cuerpo. Existen más de 20 tipos de colágeno en el organismo y no solo aseguran resistencia mecánica que se traduce en firmeza.

Esta proteína es producida en el organismo por unas células llamadas fibroblastos. “Esta se une con otras iguales formando cadenas o fibras que le dan soporte a la piel y a otros tejidos como el hueso y el cartílago”, precisa la dermatóloga Lina María Llanos.

El colágeno “es sintetizado en el cuerpo por células especializadas a partir de aminoácidos que se producen de forma interna y otros provenientes de la dieta”, agrega la dermatóloga Victoria Tous. Y el que se usa con diversos fines, como estéticos, terapéuticos y preventivos, es una proteína que se puede extraer del ganado bovino, porcino, aves y peces.

Pero el colágeno presente de forma natural en el organismo en cierto momento de la vida se altera, y tiene efectos en la luminosidad y buen estado de la piel, los cartílagos y los huesos. Según Llanos, “después de la tercera a cuarta década de la vida, el metabolismo celular se hace un poco más lento, y con la edad se intensifica. Esto forma parte del proceso fisiológico de envejecimiento, propio de los seres humanos”.

De acuerdo con Alain PrudHomme, director técnico de Genacol Canadá, “hay estudios que confirman que la producción de colágeno desciende a razón de 1 por ciento anual a partir de los 25 años”. Esto es debido al agotamiento en la función de los fibroblastos y condrocitos. El experto indica que “la piel tiene, como mínimo, un 75 por ciento de colágeno, esto nos da una idea de todos los estragos que puede causar su deficiencia”, agrega PrudHomme.

El paso del tiempo no es lo único que influye. Este, “asociado a factores como los rayos solares, la contaminación, el tabaco, los efectos oxidantes en la célula, etc., hacen que se produzca una reducción en la producción y un aumento progresivo de su degradación”, explica el médico especialista en medicina estética Hamilton Garzón.

Colágeno en caída

Cómo se evidencia en la salud y en el cuerpo, en general, la pérdida de colágeno, “más que la pérdida de esta proteína, es la disminución en la calidad de las fibras y en su capacidad de soporte, lo que se manifiesta con líneas de expresión, flacidez y arrugas”, explica la dermatóloga Lina María Llanos.

En la piel se evidencia “la pérdida de sostén y el desplazamiento hacia abajo de los planos cutáneo y muscular por la fuerza de la gravedad, que se manifiesta con arrugas –agrega la dermatóloga Victoria Tous–, adelgazamiento óseo con signos de pérdida de volumen en el tercio medio de la cara, disminución de la fuerza y tono muscular a nivel corporal y atrofia progresiva de dichas estructuras”.

“Esta proteína se deteriora no solo por el paso del tiempo sino también por el consumo exagerado de azúcar, el sobrepeso, el exceso de exposición solar y de deporte (los deportistas de alto rendimiento, por ejemplo, generan estrés durante la actividad física, lo que repercute en la calidad de su piel, huesos y otros tejidos)”, precisa la biocosmetóloga María Isabel Fuentes. Una deficiente alimentación, no tener un sueño reparador, no consumir suficiente agua diariamente y la fatiga son otros factores que influyen en el deterioro del colágeno.

En estética, el colágeno tiene distintas aplicaciones y usos. “Dado que esta proteína se encuentra presente en muchos tejidos de nuestro organismo, y por su progresiva degradación, se han desarrollado sustancias y equipos de alta tecnología que estimulan su neoproducción, evitan su pérdida y reestructuran su composición”, explica Garzón.

En el campo de la estética, por ejemplo, buscan prevenir y tratar la flacidez cutánea aumentando la firmeza y la elasticidad de la piel, así como reponer los volúmenes perdidos en la cara. “La forma más efectiva de activar y aumentar la producción de colágeno en la piel es el calentamiento de la misma –explica la dermatóloga Lina María Llanos–. Tratamientos como láser, luz intensa pulsada (IPL) y radiofrecuencia calientan de manera efectiva las fibras de colágeno de la capa media de la piel, mejorando su síntesis y haciendo que las nuevas fibras sean más gruesas, densas y de mejor calidad”.

Por varios años, el colágeno se usó a nivel estético como sustancia de relleno para reposicionar el volumen facial, “pero con el desarrollo de nuevos productos, como el ácido hialurónico, quedó relegado a un segundo plano”, indica la dermatóloga Victoria Tous.

Debido a que era extraído de tejido bovino “había más riesgo de desarrollar reacciones alérgicas, lo cual no se presenta con el ácido hialurónico, que es sintetizado sin estos inconvenientes”, agrega Tous.
El colágeno tiene aplicaciones en ortopedia en trastornos articulares degenerativos para mejorar las estructuras de sostén, y en zonas afectadas por su desgaste.

Y, como explica Alain PrudHomme, así como se usa para tratar diversas patologías, también tiene diferentes vías de aplicación: oral (cápsulas, tabletas, soluciones), tópica (cremas, pomadas, ungüentos, soluciones) y parenteral (inyecciones intradérmicas, subdérmicas e intraarticulares).

Una controversia que no termina

Ahora bien, el colágeno empleado en la fabricación de productos como cremas para el rostro “es sintetizado de manera artificial en laboratorios o a partir de colágeno animal”, indica Llanos. Sin embargo, son de cuestionada efectividad ¿La razón? “El colágeno es una molécula de gran tamaño, por lo que es de difícil penetración en la piel y de manera efectiva. Es por esto que su uso tópico y oral es materia de controversia”, insiste la experta.

Para Garzón, los productos de uso tópico que tienen en su composición colágeno presentan entre sus principales problemas las reacciones de hipersensibilidad y alergias, y están contraindicados en personas con enfermedades autoinmunes y determinadas características de la piel.

Pero el colágeno también está presente en los alimentos, por eso una de las indicaciones para mantener piel, huesos y cartílagos sanos es seguir una alimentación saludable. “Por ser una proteína –explica PrudHomme– se encuentra en los alimentos de la misma línea como leche, carne, huevos, etc”.

Sin embargo, el colágeno presente en los alimentos es de difícil digestión. “Llega en bruto al tubo digestivo y este tiene que degradarlo (con agua, ácido gástrico, fermentos hepáticos y pancreáticos, etc.) para reducirlo y que pueda ser absorbido. “Todo lo anterior es un proceso de hidrólisis”, precisa PrudHomme. Por eso se calcula que solo se absorbe entre un 10 y un 20 por ciento del colágeno de la dieta.

Pero todavía más controvertido es el uso del colágeno inyectado con fines estéticos, por lo tanto se recomienda seguir las precauciones necesarias. Según Llanos, “no existe una presentación lo suficientemente segura para ser usada de manera inyectada. Las formas inyectadas no están aprobadas, por lo que no se puede garantizar su seguridad. Por esto, lo recomendable es estimular su producción con tecnologías seguras y efectivas como láser, IPL y otras como radiofrecuencia.

Para la dermatóloga Victoria Tous, el colágeno inyectado ha perdido terreno porque fue reemplazado por el ácido hialurónico. “Este es una sustancia producida naturalmente por el organismo, ya que forma parte de la arquitectura de la piel; su función es retener agua aportando hidratación y volumen –asegura Garzón–. Si bien el ácido hialurónico no es considerado colágeno, es una sustancia inyectable de última generación que estimula la producción del mismo, reforzando el balance hídrico y mejorando la elasticidad de la piel, y recupera los volúmenes perdidos”.

El ácido hialurónico, según Garzón, ganó más espacio por su compatibilidad biológica, es antialergénico, no es tóxico, no genera una reacción a cuerpo extraño, viene como un dispositivo estéril y no ocasiona una respuesta inflamatoria persistente. Los expertos son enfáticos al recomendar que solo debe ser aplicado por un médico especialista.

Además, como lo explica Garzón, con el advenimiento de la dermocosmética existen productos de uso tópico ricos en estimulantes de colágeno como antioxidantes especializados, que ayudan a que la piel mantenga el balance entre la prevención de la degradación y la producción de colágeno, aportando luminosidad, firmeza y tensado a pesar del paso del tiempo.

Equipos de alta tecnología como Thermage (radiofrecuencia) o Ulthera (ultrasonido), por medio del efecto físico de sus tecnologías, aumentan la temperatura de las capas profundas de la piel, donde se encuentran las fibras de colágeno, haciendo que estimulen su neoproducción y su reestructuración.

Cómo se favorece su presencia

Si bien es cierto que hay diferentes formas de estimular la producción de colágeno, como suplementos orales que en su composición tienen colágeno hidrolizado, péptidos y aminoácidos, y tratamientos con equipos de alta tecnología, lo cierto es que la prevención es fundamental para evitar los estragos de su carencia.
Para el dermatólogo Edwin Bendek, la fórmula es simple: alimentación saludable + ejercicio moderado + uso diario de bloqueador solar. “Y no autoengañarnos pensando que al consumir alimentos ricos en colágeno, el organismo los usará para atender las deficiencias de colágeno de la piel, cartílagos o huesos, eso es imposible de enrutar de esa manera, sino que los distribuirá para suplir distintas necesidades”, concluye.

La cifra

25 años es la edad, en promedio, en que se producen las primeras señales de desgaste del colágeno, pero todo depende de los cuidados y los hábitos individuales.

Asesoría: Lina María Llanos, dermatóloga asesora de Skinceuticals Ciruplastia, Av. Cra. 9 N°108A-10, www.doctorallanos.com / Victoria Tous, dermatóloga especialista de La Roche–Posay Evolution Medical Center, Cra. 11D N°. 119-21. / Hamilton Garzón, MD Medicina Estética & Antienvejecimiento SkinCeuticals, Cra. 15 N° 83-33, Cons 303. /Alain PrudHomme, director técnico de Genacol Canadá. María Isabel Fuentes, biocosmetóloga, spa manager de Assul Medical Spa. / Edwin Bendek, dermatólogo.

CARRUSEL

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