Ciudadanas: ¡sigamos adelante!

Ciudadanas: ¡sigamos adelante!

Actualicemos los sueños de nuestras antepasadas, que soñaron con una democracia incluyente.

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06 de octubre 2015 , 06:32 p.m.

Sí, mujeres, hoy podemos votar y ser elegidas; también ocupar cargos públicos, entre muchas otras posibilidades que nuestras bisabuelas no tenían. Afortunadamente, estas bisabuelas, abuelas y tal vez hasta nuestras madres tuvieron sueños; sueños que, gracias a sus empeños y sus luchas en medio de entornos hostiles, se hicieron realidad.

Es, entonces, momento de decidir con sólidos argumentos cómo votar en estas elecciones del 25 de octubre. Si me preguntan qué significa votar con argumentos sólidos, pienso, ante todo, que es necesario conocer los programas de quienes han propuesto sus nombres para gobernar las ciudades y municipios o para integrar las asambleas departamentales, los concejos municipales y las juntas administradoras locales.

Y entonces es imprescindible recordar las enormes brechas de oportunidades que existen entre hombres y mujeres para gobernar. Tener presente que el universo político es aún tan masculino, tan patriarcal, que Colombia sigue vergonzosamente en la cola de los países latinoamericanos en cuestión de equidad de género en el sistema político.

¿Y qué me asegura una mujer para gobernar?, me preguntarán ustedes. Así planteada la pregunta, podría decirles que nada porque un cuerpo de mujer no nos asegura nada. Lo importante es una conciencia de mujer, una conciencia de género. Una particular manera de conocer el mundo, de sentirlo, de actuar sobre él, de interpretarlo. Y si hablamos de mujeres alcaldesas, es tal vez una manera de mirar la ciudad con ojos de mujer, sabiendo que las ciudades reflejan dramáticamente la historia de los hombres.

Las ciudades no fueron hechas pensando en la vida de las mujeres. Por esto, tal vez alentando utopías, una mujer alcaldesa, una mujer con conciencia y sensibilidad de género que reconoce las diferencias y diversidades, lograría formular nuevas preguntas para gobernar. Quizás animaría la construcción de un mundo más decente, más justo y más equitativo, es decir, más ético, donde hombres y mujeres podamos convivir en armonía y donde las mujeres contemos con espacios seguros, justicia con equidad y reconocimiento de nuestros saberes.

Por ejemplo, en Bogotá nunca ha sido elegida una mujer para gobernar la ciudad. No; hasta ahora hemos preferido volver a lo conocido. Porque la vieja política, hecha por hombres, la conocemos de sobra. Por el contrario, las mujeres acabamos de nacer a lo político y, por lo tanto, para nosotras todo es nuevo. Todo es inaugural. Y esto, de por sí, ya es una apuesta interesante.

Miren lo que decía Michelle Bachelet cuando fue presidenta de ONU Mujeres: “La fortaleza de las mujeres, la tenacidad de las mujeres y la sabiduría de las mujeres son el recurso más desaprovechado de la humanidad. El desafío consiste en mostrar cómo este recurso puede ser utilizado de una manera efectiva, que nos beneficie a todos y a todas”.

Ciudadanas: ¡sigamos adelante! Actualicemos los sueños de nuestras antepasadas, de todas estas mujeres que se atrevieron a soñar otro país y, sobre todo, que se atrevieron a soñar con una democracia incluyente que tal vez podrá realizar sus promesas contando con mujeres en los puestos de poder político. ¿Ensayamos? Yo sí estoy decidida a ensayar.

Florence Thomas
Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad.

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