En video: así fue la implosión de un edificio en el centro de Bogotá

En video: así fue la implosión de un edificio en el centro de Bogotá

Estas demoliciones hacen parte del plan de renovación del centro.

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06 de octubre 2015 , 09:09 a.m.

Desde la terraza de su casa, Robinson y su hijo de 8 años vieron la explosión. Se asustaron. Brincaron. Estaban convencidos que les iban a anunciar con megáfono y sirena. Nada. La explosión los sacó de sus pensamientos. (En imágenes: las fotos de la implosión de un edificio en el centro de Bogotá).

Desde tempranas horas observaron los movimientos de los uniformados que aseguran la zona piloto para el simulacro nacional de búsqueda y rescate que se realizó hoy en varios puntos de la ciudad pero con una acción central a las 10 a. m. con la implosión de un edificio del centro de Bogotá sobre la calle 24 A con carrera 13 A, en pleno corazón de lo que queda del barrio La Alameda.

El explosivo fue instalado desde temprano. Hubo cierres viales, desvíos señalizados para evitar congestión y la Policía con el control de la zona.

Las fuerzas de rescate y seguridad y los bomberos estuvieron en alerta. La Defensa Civil, lo propio. La Cruz Roja con sus carpas para la atención de los evacuados, más de 150 personas entre niños, adultos y siempre al lado, sus mascotas que habitan en los alrededores.

El Ejército trajo a sus uniformados expertos en este tipo de maniobras.

Y desde el edificio Bulevar Tequendama, a tres cuadras de distancia sobre la calle 26 con carrera 13 A, el presidente Juan Manuel Santos y el alcalde Gustavo Petro dieron la orden de demolición.

Archivo particular.

Atrás quedan demolidas las viejas edificaciones de este sector de la ciudad que otrora fue tradicional punto de referencia en el territorio. Fue vivienda de artistas, estudiantes, escritores y músicos, en especial en la década del 70. También fue un gran sector comercial.

Muchas familias que vivieron en la buena ‘época’ de La Alameda recuerdan sitios tradicionales como el Bolívar Bolo Club, un sitio de diversión con sistema automatizado para recoger los bolos, toda una novedad en la calle 25 con avenida Caracas, costado nororiental. De allí salían para la Taberna Internacional, el sitio con 'show' de música y baile ubicado en los subterráneos sobre la carrera 10 con calle 26, entre otros lugares.

Por allí mismo pasaba entonces el trollybus, la Caracas estaba sembrada de urapanes y las fachadas de los edificios eran de piedra pulida. Más tarde llegó la empresa telefónica más emblemática de la época, Telecom. Se abrieron bares, restaurantes, cantinas, hostales, hoteles y sitios de salsa a unos pasos de la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias.

Viejas casonas quedaron encerradas por los edificios que año tras año se fueron levantando como la sede de la universidad Incca, a media cuadra de la implosión.

Pero el deterioro de la zona, la falta de una intervención integral y oportuna para la recuperación del centro llevaron a la proliferación de residencias y hoteles de mala muerte. El valor del suelo se fue depreciando y muchos predios fueron abandonados, vendidos por sus propietarios o sencillamente nunca volvieron por ellos y fueron invadidos.

Archivo particular.

Precisamente, sin dios ni ley, a uno de esos edificios lo llamaban ‘Mi Casita’, un expendio de drogas donde los adictos compraban todo tipo de sustancias, como lo recuerdan indigentes, consumidores y algunos de los jíbaros que todavía rondan esas calles.

“¿Quién no conoce Mi Casita? Era la olla mayor de la zona, vendían de todo para soplar”, sonríe el hombre que en su rostro refleja el uso del basuco (basura de coca), aquella droga ‘maldita’ que le consume la vida y toda la plata que consigue en el rebusque de la calle.

Plan de renovación

Estas demoliciones, más allá del simulacro, hacen parte del plan de renovación del centro con una megaobra que se llamará Estación Central, sobre las calles 24 y 26 entre 13 y Caracas. Se trata de infraestructura vial, espacio público y la integración de las tres troncales de TransMilenio: Caracas, 26 y la 10.ª.

 

Pero además tiene el componente de desarrollo inmobiliario, el cual, según lo ha informado la Empresa de renovación Urbana (ERU), será desarrollado a partir del primer piso de la estación, mediante la formulación del plan parcial de renovación urbana.

Son 11 manzanas, cerca de 250.000 metros cuadrados de construcción, 10,7 hectáreas y una inversión que supera los 600.000 millones de pesos.

Este es un mecanismo que busca, de forma definitiva, “frenar el deterioro y transformarlo en un espacio económico, social, cultural, turístico, residencial comercial y de servicios”, afirma la ERU.

Es decir, que esta zona se convertirá en un atractivo espacio competitivo para la ciudad y la región.

BOGOTÁ

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