Vecinos de relleno Doña Juana cuentan sus preocupaciones tras derrumbe

Vecinos de relleno Doña Juana cuentan sus preocupaciones tras derrumbe

Denuncian que luego del deslizamiento hay proliferación de ratones e infecciones respiratorias.

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05 de octubre 2015 , 08:32 p.m.

 “A mis hijos les empezaron a salir unas ronchas llenas de agua que hacen que se rasquen mucho, hasta que les sale sangre. Aunque les aplico Caladryl, no se les quita”.

Esto fue lo que le relató Claudia Ramírez, madre de cuatro niños y quien vive en el barrio Mochuelo Alto (Ciudad Bolívar), a periodistas de EL TIEMPO que visitaron este lunes la zona del relleno sanitario de Doña Juana que el pasado viernes sufrió un desprendimiento de basura, a las 4:30 de la madrugada.

Los comunicadores fueron testigos del olor nauseabundo y de las miles de moscas que invaden las viviendas de las familias. (Lea: Distrito declaró alerta amarilla ambiental en Doña Juana)

La comunidad aún no tienen claro cuáles fueron las causas reales ni la magnitud y el impacto del derrumbe en el interior del relleno. Lo único que saben es que moscas, zancudos, ratones y demás vectores están invadiendo sus hogares y afectando la salud. Según ellos, ahora les toca mantener todo cubierto, pues cada que se acercan a la cocina, las cucarachas o roedores están dentro de sus platos o comida.

“El sábado en la tarde me empezó un dolor de estómago fuerte y desde entonces la diarrea no me ha parado. Los médicos me dijeron que tomara mucho suero, pero la verdad el bolsillo no me da para eso”, contó Óscar Martínez, de 45 años.

En principio, se informó que fue un “movimiento de residuos”. Pero luego se constató que el desastre ambiental resultó ser un derrumbe de más de 600.000 toneladas que quedaron expuestas al aire libre, razón por la cual se declaró la emergencia amarilla de tipo ambiental.

Aunque el operador del relleno, la Unión Temporal Centro Gerencial de Residuos Doña Juana, no se ha pronunciado, expertos que conocen la zona han señalado que pudo haber una acumulación de gas metano, la cual causó una explosión.

A esto también se le puede sumar que las fuertes pero cortas lluvias que cayeron en el lugar los días anteriores facilitaron el deslizamiento de la compactación que se estaba realizando.

Por fortuna, el hecho se registró en la madrugada, cuando no había ni un solo operario en el área. (Además: Declaran emergencia sanitaria por derrumbe en Doña Juana)

En este momento, los residuos que llegan al relleno sanitario son depositados en lo que se denomina ‘zona de contingencia’, porque el lugar habilitado de forma normal para el depósito de todos esos desechos se encuentra cerrado hasta nueva orden.

Susana Muhamad, secretaria de Ambiente, afirmó: “Por el momento, las condiciones del relleno han sido controladas, estamos realizando un plan de contingencia para garantizar el correcto servicio del relleno y un plan de monitoreo para hacer seguimiento a las condiciones ambientales”.

Una de las mayores preocupaciones para la ciudad es hasta cuándo va a seguir la situación. Cabe decir que Bogotá produce, al día, 6.300 toneladas de residuos y la zona de contingencia solo tiene capacidad para recibir tres meses continuos de carga de desechos.

Por su parte, el alcalde Gustavo Petro aseguró que el Distrito supervisará las obras que adelanta el operador del relleno Doña Juana. “En este momento hay un área de contingencia que nos permite que la operación de aseo se realice normalmente y esperamos que esa área, que tiene una capacidad de tres meses, resista en el tiempo que tenemos que utilizar para arreglar los daños y adecuar esta zona a la captación de residuos”, explicó.

La directora de la Uaesp, Ilva Nubia Herrera, encargada de supervisar las labores de los operadores, reconoció que debe haber una investigación por lo sucedido y advirtió que, incluso, la entidad a su cargo, debe entrar en ese proceso. (Lea: No dejan arreglar vías en relleno sanitario Doña Juana con escombros)

Pese a lo expresado por los vecinos del sector, el secretario de Salud, Mauricio Bustamante, dijo que los olores “ofensivos” han disminuido considerablemente y aseguró que se han tomado las medidas pertinentes. “Tenemos más de 50 personas distribuidas en 7 equipos de territorios saludables, en un territorio que cubre a 3.000 familias. Allí se adelantan acciones de fumigación, control de vectores, se toman medidas cuando hay olores dañinos y se les hace el seguimiento para prevenir el inicio de enfermedades crónicas respiratorias”, informó.

Óscar Barón, líder de la zona y quien alertó del desastre a las autoridades ambientales, señaló que llegó la hora de iniciar el proceso de cierre de Doña Juana: “Tienen que utilizar procesos modernos de disposición de materiales”.

El derrumbe de 1997 desencadenó una serie de demandas que terminaron condenando al Distrito con la indemnización de las familias aledañas a estos terrenos.

BOGOTÁ

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