Antioquia avanzó en condenas contra feminicidios

Antioquia avanzó en condenas contra feminicidios

La Fiscalía ha logrado 50 capturas y 15 condenas por asesinatos de mujeres en lo que va de 2015.

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05 de octubre 2015 , 09:26 a.m.

Los golpes en la pared antecedieron a la escena de horror. Hubo una discusión, se escuchaba la voz de un hombre y una mujer. Luego todo fue silencio. Los vecinos de ese inquilinato, ubicado en el barrio Estación Villa de Medellín, no se explicaban qué había pasado en la madrugada de ese 19 de abril. Lo último que escucharon fue cuando se cerró la puerta de la pieza 6.

En ese pequeño cuarto vivían Jackson Castro, su esposa, Kerlin Hernández y un niño de 2 años, hijo de la pareja. Ese día el niño no estaba allí, pero como siempre hubo peleas hasta el extraño silencio.

Dudosos de lo que había pasado, los vecinos llegaron hasta el cuarto de Kerlin, al día siguiente (20 de abril). Su cuerpo, apuñalado, estaba tendido en el piso.

Ese crimen es considerado uno de los 87 feminicidios (80 en Antioquia y 7 en Medellín) que se han presentado en el departamento durante lo corrido de 2015. Sin embargo, en total, son 114 muertes violentas en contra de las mujeres, pero según los antecedentes y las circunstancias en las que ocurrió cada crimen se establece si es, o no, feminicidio.

El de Kerlin evidentemente lo fue. Según las investigaciones de la Unidad de Homicidios de Mujeres de la Fiscalía, Castro cometió una serie de agravios contra su esposa hasta terminar en su muerte.

De acuerdo con los investigadores, el hombre la obligó a cometer delitos como hurtar con él y en un caso concreto llegó a exigirle que se deshiciera de un arma de fuego con la que este le había disparado a una mujer, víctima de sus delitos.

“Como ella se deshizo del arma, quería obligarla a que se la pagara y llegó, incluso, a cobrarle dinero con el pretexto de dejarle ver a su hijo, lo cual evidencia la relación alienante que sometía a esta mujer, mostrándola en una clara situación de indefensión, cifrada en su condición”, dice la investigación de la Fiscalía.

De hecho el 10 de mayo de 2014, la joven denunció a Castro por haberla agredido física y verbalmente: “La golpeó con los puños y con una correa. Además, la amenazó de muerte. Es más, cinco días antes le había propinado una puñalada en la espalda”, constató el ente investigador.

Con todo este material probatorio la Fiscalía logró que Castro fuera condenado a 40 años de cárcel, sin beneficio alguno, por el feminicidio de su compañera sentimental.

Su caso se convirtió en la condena número 15, de 45 capturas (40 en flagrancia y 5 por investigación), que durante lo corrido de este año se han logrado gracias la unidad especializada de la Fiscalía.

Avances gracias a la ley

De acuerdo con Diana María Ángel, fiscal encargada de la Unidad de Homicidios de Mujeres de Medellín, lo conseguido hasta el momento se debe a la aplicación de la Ley 1761 del 2015, más conocida como la ley Rosa Elvira Celis –la mujer asesinada cruelmente en Bogotá en el 2012– y la cual estableció en qué casos podría configurarse un feminicidio, o no.

“Percibimos, en la investigación, si tenía ciclo de violencia en espiral, continuo y agravante. Si por ejemplo la empujaba, la insultaba, la encerraba”, explicó Ángel refiriéndose a los casos en las que el asesino es su compañero sentimental o exesposo.

Aseguró que con la implementación de esa legislación, y algunas otras, se logró que los celos, ira e intenso dolor ya no sean una justificación o causal de rebaja de pena para quienes asesinen a las mujeres.

Por ello, la Corte Suprema de Justicia emitió este año en Medellín, la primera condena del país por un feminicidio. Fue contra Alexánder de Jesús Ortiz por el asesinato de Sandra Patricia Correa, con quien tenía una hija de 6 años.

En septiembre del 2009, Ortiz la apuñaló nueve veces. Aunque la mujer sobrevivió al brutal ataque, después de varios meses de acoso y del maltrato verbal de su expareja, fue asesinada por Ortiz el 17 de noviembre de 2012 en un encuentro en un motel en Medellín.

“Si se asesina a una mujer por el hecho de ser mujer significa un agravante de la pena, siendo los celos el ejemplo de esta situación”, aclaró Ángel.

Según la funcionaria con la nueva ley matar a una mujer por ira o celos se considera un feminicidio simple y contempla penas de hasta de 50 años, cuando antes era de 17 años, con posibilidad de solo purgar tres: “Y la ira ya no es un atenuante de la condena, no tienen rebaja de la pena”, agregó.

Su unidad, una de las más congestionadas del país por la cantidad de casos, está investigando alrededor de 505 asesinatos, del 2006 al 2015, que se configurarían en feminicidios.

Sin embargo, uno de los inconvenientes para avanzar en ese trabajo y en las condenas, aparte del poco personal con que cuenta la unidad (un fiscal, dos asistentes y tres investigadores), es que los operadores judiciales, los jueces e, incluso, los mismos fiscales entiendan sobre perspectiva de género.

“Son reacios a entender que los celos y la ira ya no se puede configurar como una circunstancia de atenuación que rebaje la pena. Por el contrario, hacen más reprochable el comportamiento e implica una pena mayor”, aseguró la funcionaria.

Cada semana asesinan a dos o tres mujeres en el departamento

Para la secretaria de equidad de género de Antioquia, Patricia Builes Gómez, el problema de la violencia contra las mujeres no puede seguir siendo un asunto “exclusivamente de interés de las mujeres”.

En Colombia 399 mujeres han sido asesinadas en lo corrido de 2015, de ellas 114 en Antioquia. Están asesinando a dos o tres mujeres por semana en el departamento y ¿por quiénes fueron asesinadas? Según la Secretaria, el 50 por ciento por sus parejas, el 30 por ciento por los excompañeros sentimentales y el otro 20 por ciento por personas ajenas.

La funcionaria dijo que se necesita de una movilización social que condene estos hechos.

Para ella es paradójico que el lugar donde las mujeres deberían sentirse más seguras, que es el hogar, sea el sitio donde más se cometen agresiones y asesinatos de mujeres.

“Hay toda forma de violencia contra la mujer. Unas son más visibles que otras, hablamos de las físicas, pero ha sido difícil entender que la violencia psicológica como burlas, desprecio, chistes, la desvalorización, también es una forma de violencia”, indicó Builes.

Es de gran avance, para ella, que las mujeres denuncien los casos de agresión de las que son víctimas.

“Pero encontramos casos en los que las mujeres que fueron asesinadas pusieron, incluso, cinco veces la denuncia antes de su muerte. Eso significa que no se le garantizó la protección, no se les garantizó el derecho a la vida, lo que encontramos fue muchos obstáculos institucionales para que a las mujeres reciban protección en estos casos”, denunció.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Medicina Legal en 2014 se registraron 10.200 casos de violencia de pareja contra las mujeres en Antioquia, de estos 707 son de violencia contra menores de edad en su hogar.

Sin embargo hay otro fenómeno que, según la fiscal Diana María Ángel, directora de la Unidad de Homicidios de Mujeres de la Fiscalía, será de gran complejidad en las investigaciones.

Se trata de los feminicidios perpetrados en el contexto del conflicto armado, donde las mujeres son percibidas como un trofeo y sus asesinatos como una ofensa para el enemigo.

“En el marco del conflicto la muerte de la mujer genera terror o humillación en el enemigo, por eso los cometen y por eso siguen siendo feminicidios y es, precisamente, lo que debemos empezar a analizar”, concluyó.

Así se configura el feminicidio

De acuerdo con la Ley de Rosa Elvira Celis se causa la muerte a una mujer por el hecho de ser mujer, cuando el acto violento que la produce está determinado por celos, subordinación y discriminación.

El artículo 2 de la Ley dice que hay un feminicidio cuando el agresor tenía una relación familiar, íntima o de convivencia con la víctima, de amistad, de compañerismo o de trabajo y perpetró un ciclo de violencia física, sexual, psicológica o patrimonial que antecedió el crimen contra ella.

Igualmente, aprovechar relaciones de poder sobre la mujer, ejercer sobre su cuerpo y su vida actos de instrumentalización de género o acciones de opresión y dominio sobre sus decisiones vitales y su sexualidad.

La norma también dice que un feminicidio se comete cuando se asesina a una mujer para generar terror o humillación a quien se considere enemigo y cuando existen antecedentes de violencia o amenaza en el ámbito doméstico.

También se considera que se asesina a una ‘mujer por el hecho de ser mujer’, cuando ella fue incomunicada o privada de su libertad antes de su muerte.

DEICY JOHANA PAREJA M.
EL TIEMPO
MEDELLÍN
deipar@eltiempo.com - @Johapareja

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