Así es un día con el candidato Héctor Hoyos

Así es un día con el candidato Héctor Hoyos

El abogado que va por la Alcaldía de Medellín invita a no creer en encuestas.

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05 de octubre 2015 , 09:16 a.m.

Son las 7:00 a.m. y es época de parciales en la Universidad de Medellín. Allí, los estudiantes que van y vienen en medio de la premura que conlleva esa fecha, se detienen un momento ante dos personas vestidas con trajes de ciclista color amarillo.

“Buenos días, soy Héctor Hoyos, candidato a la Alcaldía de Medellín, aquí puede encontrar mis propuestas para la ciudad (...) su voto es muy importante”, dice uno de los ciclistas con actitud amable mientras entrega un volante.

Muchos parecen no creer. A Hoyos no lo acompaña una caravana con bombos y platillos o una pared de escoltas que lo alejan de las personas. No, lo asisten tres personas y su única protección son un escolta, y las rodilleras que tiene cuando monta en bicicleta. Y así hace campaña.

Madruga desde San Germán donde queda su casa y se traslada en bicicleta hasta las universidades para hablar con los jóvenes frente a frente.

Acepta que no es tan reconocido y que no tiene el presupuesto que poseen otros candidatos, pero se vale de eso para hacer de esa aparente debilidad, una fortaleza.

“Hay veces que me ponen problema hasta para entrar a los debates porque no saben que soy candidato”, dice con humor.

Pero la perseverancia, y el hecho de asistir a todos los foros y debates, le han valido para ganar reconocimiento. Los estudiantes se acercan a él con más confianza y le cuentan sus inquietudes y preocupaciones sobre Medellín.

A diferencia de otros candidatos que se distancian de su familia para poder hacer campaña, Hoyos se basa en esta para fortalecer su candidatura. Su hijo Samuel, de 19 años, no lo desampara y lo acompaña a todos lados. Aprende, pregunta y cuestiona como si él mismo fuera candidato.

Su hija y su yerno, también vestidos de ciclistas, lo ayudan a repartir publicidad. “Ellos son mi mano derecha, son mi bastión”, dice el abogado y exciclista de alto rendimiento.

Sobre las 10 de la mañana, y tras haberse cambiado, el candidato se dirige en la camioneta blindada otorgada por la Unidad Nacional de Protección hacia el barrio Enciso, nororiente de Medellín.

Allí, un grupo de más de 70 personas lo recibe para escucharlo a él y al candidato al Concejo, Carlos Mario Zapata.

Aprovechan también para contarles los problemas que tienen con la legalización del barrio, y con el club de adultos mayores.

“Yo quiero pedirle que si es Alcalde, nos ayude con un almuerzo que aquí aguantamos mucha hambre”, pide una de las ancianas del sector.

Hoyos bien pudo prometerle eso y mucho más, como usualmente lo haría un político. Pero en su lugar apeló a la educación.

El candidato pide que voten por quien les genere más confianza.

“Ustedes no tienen por qué mendigar algo que por derecho les pertenece. El presupuesto participativo es de ustedes y debe utilizarse en beneficio de ustedes”, les dice el candidato.

Los invita a que no se dejen guiar por las encuestas y que voten a conciencia, no por aquel que más vallas publicitarias tenga o el que aparezca en encuestas, que lo hagan por aquel que les parezca honesto y vele por sus intereses.

“Hay unos que ya han estado en cargos públicos y pudieron ayudarlos ¿por qué no lo hicieron en ese entonces y ahora vienen con más promesas?”, les pregunta.

Una sarta de aplausos lo despide cuando debe irse a su siguiente compromiso. Tras un almuerzo en familia que terminó en una reunión de trabajo, el cansancio de la madrugada en bicicleta comienza a hacer mella y a pedir una siesta.

Pero no hay tiempo. Un tinto y un abrazo de su esposa, y Hoyos está listo para seguir.

El próximo destino es la cárcel Bellavista, lugar aquejado por hacinamiento y otros problemas de abandono por parte de la administración que el director le cuenta en detalle al candidato del Polo Democrático.

Con un panorama más claro, sale de allí y se monta en la misma camioneta al lado de su hijo rumbo a Medellín. Son las 6:00 p.m. y el próximo evento lo tiene programado en casi dos horas.

“¿Entonces? ¿Nos montamos a un bus a repartir tarjetas o qué?”, propone Samuel. Y es que no es la primera vez que lo hacen, es una de las actividades que más les gusta, pero en la que el escolta más sufre.

Hoyos sonríe y decide repartir más tarjetas con la misma sonrisa, la misma decencia y la misma energía que tenía a las 7:00 a.m.

En la noche asistió a una premiación de animalistas a la que fue invitado. Como fundador de la Fuerza Anti Crueldad Unida por los Animales y la Naturaleza (Fauna), Hoyos asistió a la ceremonia realizada en el Paraninfo de la Universidad de Antioquia. Al salir, se preparó para su próximo día en el que lo espera su bicicleta, y su ciudad.

MEDELLÍN

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