Vinos de los Andes / Hablemos de vinos

Vinos de los Andes / Hablemos de vinos

La cadena montañosa es de una importancia enorme a la hora de producir cepas diversas.

03 de octubre 2015 , 08:11 p.m.

Arriba, en los Andes, a unos 1.500 metros sobre el nivel del mar, en Gualtallary, el aire se siente más puro y la luz del sol parece irradiar con más fuerza. También los días son más frescos si los comparamos con lo que sucede más abajo, en la ciudad de Mendoza, donde el calor puede ser aplastante.

Y lo mismo sucede al otro lado de las montañas, en Chile. En las alturas de Pirque, en el Alto Maipo, en las tardes de verano hay que ponerse algo encima porque el frío de la montaña baja siempre hacia el valle. Y aunque a menos altura, la presencia de los picos nevados influye directamente en la vegetación y, obvio, en los viñedos de la zona.

Tanto en el Valle de Uco y otras áreas precordilleranas de Argentina como hacia los pies de los Andes, en valles como el Maipo, Rapel o Maule, en Chile, la influencia de las montañas ha jugado un rol fundamental en el diseño de los vinos, especialmente en los tintos, aunque también últimamente en los blancos. Las menores temperaturas han permitido obtener nuevos sabores o, al menos, sabores distintos a los que se obtienen más abajo, en las planicies.

Los ejemplos más conocidos son el cabernet sauvignon en Chile y el malbec en Argentina. Si el cabernet de zonas cálidas chilenas es voluptuoso y goloso, el de zonas de altura hacia los Andes tiende a ser más ligero y herbal, más fresco y especiado. En cuanto al malbec, los mejores ejemplos de malbec andinos están llenos de sabores a frutas rojas refrescantes, vitales en acidez. De esos vinos que uno bebe por botellas en vez de por copas.

Aunque la tradición de hacer blancos hacia la cordillera es antigua (sobre todo con la variedad semillón), últimamente han aparecido excelentes ejemplos con otras cepas. Los sauvignon blanc de Uco ya tienen un lugar bien ganado entre los mejores blancos de Suramérica, y los chardonnay tampoco lo hacen nada mal. Mientras tanto, en Chile también hay muy buenos chardonnay de altura y algunos sauvignon hacia la cordillera del Maule que hay que probar sí o sí, y que nada tienen que envidiarles a los mejores ejemplos de la costa.

Cuando se habla de terruño o terroir o, si prefieren, cuando se habla sobre el efecto del lugar en el sabor de los vinos, en este lado del mundo es inevitable no referirse a la cordillera, la gran influencia del vino suramericano. Si no fuera porque los Andes están allí, quizás qué tipo de vinos tendríamos que beber. Y hasta quizás ni siquiera tendríamos vino.

PATRICIO TAPIA
Para EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.