La maniobra de 'Karate Kid' que salvó a hombre de morir en un arroyo

La maniobra de 'Karate Kid' que salvó a hombre de morir en un arroyo

Guillermo Moncada contó cómo logró salvarse de uno de los más temidos arroyos de Barranquilla.

02 de octubre 2015 , 06:06 p. m.

“Cuando escuché que el ‘man’ que me agarró del brazo me dijo: ‘Llave te tengo’, sentí que esas palabras fueron las más reconfortantes que me había dicho alguien en mis 51 años”, dijo el vendedor Guillermo Antonio Moncada Escorcia, quien el pasado miércoles al mediodía se convirtió en leyenda urbana de Barranquilla, al sobrevivir a las fauces del temible arroyo de la calle 76, en el norte de la ciudad.

Moncada, un moreno de cabello corto y cenizo; apariencia tranquila y ojos enmarcados en gafas delgadas, aseguró este viernes (dos días después del trágico evento), que la magnitud de la situación que vivió apenas se está manifestando en la gente que lo quiere y lo conoce. “He recibido mucho apoyo de mi familia, amigos y compañeros; y también muchos jalones de oreja”, explicó el suertudo vendedor.

La historia del bienaventurado empezó a las 12:20 del mediodía, cuando transitaba en una camioneta por la calle 76 hacia su sitio de trabajo, ubicado a escasas 10 cuadras. Un minuto después, el vehículo, que pertenecía a la empresa donde trabaja, se varó.

En ese instante solo se veían nubarrones grises y una fuerte brisa con olor a lluvia, el aguacero era inminente. Moncada tuvo que parquear el carro en una bahía de la calle, la cual no tiene más de 20 centímetros de altura. “El carro es muy largo y por eso quedó con la parte trasera muy cerca de la carretera”, indicó.

Llegó a la empresa, buscó la ayuda de dos compañeros y se lanzó nuevamente a la búsqueda del vehículo. Para ese momento el reloj ya marcaba las 12:50. Él sabía que la lluvia, que apenas empezaba, le podía traer serios problemas. Era posible que se llevara la camioneta y volverla añicos, y en el peor de los casos desaparecerla.

Cuando llegó al sitio donde la había dejado se dio cuenta de que esta se encontraba del otro lado de la acera, muy cerca de una de las esquinas de la calle 76 con la carrera 52, ya el arroyo había hecho de las suyas.

De inmediato se puso a buscar cuerdas para intentar atarla, pero todo fue imposible, el monstruo de la 76 empezaba a llevarse el carro en reversa. Por suerte el vehículo salió en diagonal y volvió al andén original donde se encontraba, solo que ahora estaba cerca de la zona más peligrosa del arroyo, la entrada a su canalización.

“Me di la vuelta por el puente del Country para llegar al otro lado de la calle. En eso demoré como 15 minutos. Cuando llegué a donde estaba la camioneta intenté amarrarla por la parte de abajo junto con otras dos personas, pero fue imposible. Llegó un momento en el que la fuerza del agua separó el carro del andén y a mí también. En ese instante me dije ‘coño qué pasó aquí, me está llevando el arroyo’. En ese breve lapso pensé en las responsabilidades para con mis seres queridos (sus padres, cuatro hijas y su actual pareja), y también en mí. Me dije ‘miércoles ahora qué hago’”, explicó Moncada con gran gestualidad.

También dijo que ese momento de tensión recordó a una jovencita que cayó en el arroyo de la carrera 21 hace un par de meses. “Me acorde que la niña sacó la cabeza unas dos veces y después no volvió a salir a flote. Así que yo no tenía muchas oportunidades”, dijo.

“Entonces tomé la misma posición del personaje de la película 'Karate Kid' en su última pelea, donde no puede ver. Los brazos abiertos, una sola pierna en el piso y la otra encogida. Iba saltando con el propósito de que la pierna encogida tocara la acera y que la otra quedara mucho más arriba. Así lo hice, pero quedé medio agarrado, ese fue el momento en el que las reconfortantes palabras llegaron a mi oído y me llenaron de tranquilidad. 'Llave te tengo'”, agregó.

El vendedor dio gracias a Dios, a su salvador y otro personaje que corrió en su ayuda. Rectificó que no le dijo a su héroe que lo soltará, sino que no tenía fuerzas para impulsarse y subir; y también, que el carro solo le preocupaba porque venía detrás de él y lo podía aplastar contra la pared.

La crítica

Moncada afirma que no estaba manejando en el momento del accidente y por lo tanto no fue imprudente como lo señalaron algunos medios de comunicación. Y se pregunta por qué si los noticieros estaban atentos a que pasara algo impresionante y otras personas andaban rebuscándose con cabuyas para salvar vehículos y vidas, por qué el Distrito no dispone de un sistema de ayuda en estos puntos críticos cuando se presentan lluvias. “Que existan cuerdas, arneses y otras herramientas en lugares cercanos para ayudar a los ciudadanos”.

En su trabajo, después de ‘volver a nacer’, lleno de los azares de sus labores de venta, recuerda el río urbano en el que casi pierde la vida. Se queda en silencio por un momento, reflexiona y luego asegura: “Los arroyos son peligrosos, peligrosísimos. No hay que jugar con ellos”.

DANIEL ESCORCIA LUGO
Redactor de EL TIEMPO
BARRANQUILLA

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