Los intereses detrás de la coalición para salvar a Al Asad

Los intereses detrás de la coalición para salvar a Al Asad

A los bombardeos de Rusia en Siria y el apoyo de la milicia libanesa chií Hezbolá se sumaría Irán.

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01 de octubre 2015 , 08:21 p.m.

La ecuación en Siria parece cada vez más compleja. A la decisión de Rusia de apoyar sobre el terreno al presidente sirio, Bashar al Asad, y comenzar a bombardear posiciones del Estado Islámico (EI) y otros grupos terroristas en ese país de Oriente Próximo se suma el hecho de que Irán dijo este jueves que respalda los ataques rusos, a los que apoyará con incursiones terrestres, según dijeron fuentes libanesas. (Lea también: Alta tensión en Siria: Rusia bombardea e Irán atacará por tierra)

Los movimientos apuntan a que se formará una alianza militar entre Rusia y los otros grandes aliados de Al Asad –Irán y la milicia chií libanesa de Hezbolá– para recuperar áreas del noroeste de Siria conquistadas por rebeldes.

Pero cada miembro de esta nueva coalición, así como Siria, tiene sus intereses.

Los de Rusia son quizá los más claros hasta el momento: apoyar el régimen de Al Asad para que sobreviva; mantener la base naval de Tartus, que le permite una salida al mar Mediterráneo; y detener la ofensiva de los yihadistas –que, según Moscú, están cerca de sus fronteras y que controlan más de la mitad del territorio nacional sirio, pero que no tienen armamento antiaéreo que amenace a los aviones rusos–.

Para esto Moscú desplegó más de 50 aparatos, entre aviones y helicópteros, con el fin de bombardear centros de mando y arsenales en zonas montañosas de las provincias de Homs, Hama e Idlib, algo que inquieta a Estados Unidos, que teme que los rusos, con tal de golpear a los enemigos de Al Asad, termine bombardeando a sus aliados moderados que quieren su caída.

Según fuentes de seguridad sirias y expertos, los atacados son los grupos Frente Al Nusra (la rama siria de Al Qaeda), el grupo islamista Ahrar al Sham y, precisamente, otros grupos que están siendo entrenados por EE. UU. y cuentan con el apoyo de algunos países árabes.

Aunque Rusia descartó una operación terrestre, este jueves confirmó el despliegue de un batallón de infantes de Marina para proteger la base aérea de Jmeimim, cerca de Latakia, donde se encuentra emplazada la escuadra rusa y está el bastión de los alauíes, grupo al que pertenece Al Asad, y que es una rama del chiísmo y una confesión minoritaria en Siria. La mayoritaria es el sunismo.

Y es ese precisamente el interés del Presidente sirio: mantener a salvo la minoría a la que pertenece porque ahí recae el poder.

“La primera serie de ataques rusos parece concentrarse en las zonas rebeldes que amenazan el bastión alauí del régimen de Al Asad, lo que demuestra que Moscú quiere tomar la iniciativa en la guerra en Siria y no luchar contra los terroristas”, dice Fabrice Balanche, un especialista de Siria e investigador de The Washington Institute.

“Moscú interviene en Siria no solo contra el EI, sino contra todos los grupos que considera terroristas”, dice Balanche.

El Kremlin, al igual que el régimen de Asad, “considera al EI, a Al Nusra y a todos los demás rebeldes grupos terroristas”, le dijo una fuente de seguridad siria a la AFP.

Según Peter Harling, un investigador de International Crisis Group, “el objetivo de Rusia es defender el régimen, y en este contexto la oposición armada no yihadista es la amenaza más urgente”.

“El bombardeo ruso sirve para apoyar al régimen en las provincias de Homs, Hama y Latakia, donde las zonas alauíes están bajo amenaza”, afirma Rami Abdel Rahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Según Abdel Rahman, los ataques iban dirigidos contra un “triángulo” en el centro de Siria que si cayera en manos de los rebeldes cortaría una importante ruta del ejército para aprovisionar la ciudad de Alepo (norte).

Por su parte, Irán buscaría, con su entrada a la coalición militar que apoya a Al Asad, mantener su influencia en Oriente Próximo para hacerles contrapeso a Israel y a las monarquías suníes en la región, como la de Arabia Saudí. Además, Hezbolá, que lucha desde hace varios meses abiertamente en nombre del gobierno de Al Assad, siempre ha sido subsidiaria de Irán.

Según predicen expertos, en un futuro los bombardeos rusos se intensificarán y apuntarán ya a objetivos móviles, como convoyes con guerrilleros, en un intento de allanar el camino para una posible contraofensiva del Ejército sirio.

REDACCIÓN INTERNACIONAL*
* Con AFP, Reuters y Efe

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