'Ganarás el pan con el sudor de tu frente'

'Ganarás el pan con el sudor de tu frente'

Las naciones soberanas no necesitan amarrarse el cinturón durante las crisis económicas.

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30 de septiembre 2015 , 06:13 p. m.

“La ignorancia obstinada es generalmente manifestación de motivos políticos subyacentes”.
Michael Kalecki.

La economía mundial está al borde de otra recesión, sin que todavía se haya superado la crisis del 2008 de manera completa, con altas tasas de desempleo y bajo crecimiento, a pesar del optimismo de los gobiernos. En la zona euro, pocos países se escapan de los altos niveles de desempleo de Grecia y España. EE.UU. chapucea sin salir adelante. En Latinoamérica, todos los pronósticos de crecimiento se han revisado a la baja. Y China se enreda con los pronósticos de crecimiento pesimistas.

La receta preferida a esta situación es el recorte de los salarios y las pensiones. En general, todo el Estado de bienestar está en peligro, para equilibrar las cuentas fiscales y generar superávits primarios para pagar las enormes deudas a los bancos. Hay que aplicar austeridad. Esta es la política correcta en el auge, según John M. Keynes, y no en la recesión.

Michael Kalecki (1899-1970), famoso economista polaco, contemporáneo de Keynes, expuso antes que el británico el principio de la demanda efectiva, pero sin tener el reconocimiento dado a Keynes porque escribía en polaco y no en inglés. En un trabajo publicado en 1943, ‘Aspectos políticos del pleno empleo’ (1943), Kalecki plantea por qué a los empresarios capitalistas no les interesa el pleno empleo, a pesar de que se sabe desde la publicación de la ‘Teoría general’ (Keynes, 1936) cómo acabar con el desempleo, estimulando la demanda, aunque sea necesario hacerlo con un déficit fiscal.

El desempleo se puede resolver con la intervención del Estado en la economía a través del gasto público, no financiado con impuestos, cuando ni los consumidores ni los empresarios están dispuestos a gastar, por distintas razones, por supuesto, de tal manera que un mayor gasto público les dé confianza a los inversionistas, con lo que se crea capacidad de compra adicional en los consumidores. Una nación soberana no necesita amarrarse el cinturón como una familia o un país de la eurozona, durante una crisis. Puede emitir dinero contra los bonos del gobierno.

La sabiduría convencional afirma que el desempleo es debido a que los salarios no bajan, no son flexibles. Solución: recortar salarios. Sin embargo, bajan los salarios y la demanda y sube el desempleo. Los salarios son los ingresos y las ganancias de otros empresarios.

¿Qué plantea Kalecki? “Es falso el supuesto de que un gobierno mantendrá la ocupación plena (…) si tan solo supiera cómo hacerlo. En la crisis del 30, los empresarios se opusieron al aumento del empleo mediante el aumento del gasto gubernamental, excepto en la Alemania nazi”. Los empresarios se benefician del auge, pero se oponen al mismo con las políticas de austeridad que imponen sobre la población, como si se estuviera aplicando el fuego purificador sobre un pecador. ¿Por qué?

Kalecki da tres razones: Una, la oposición a la interferencia del gobierno en el empleo descansa en el hecho de que el empleo, en una situación de libre mercado, depende del estado de confianza de los inversionistas, y eso les entrega un control muy grande a estos sobre la política gubernamental para el sostenimiento del empleo, que puede ser disminuido por la intervención del gobierno. Hacer una regla fiscal es la exigencia actual para mantener el estado de confianza.

Dos, el disgusto por la orientación del gasto en inversión pública y consumo subsidiado se origina, en cuanto a la inversión pública, en el hecho de que a los empresarios no les gusta que el gobierno compita en las mismas actividades en donde está localizada la inversión privada, y, de hacerlo, que lo haga en la provisión de bienes públicos de infraestructura, como hospitales, carreteras, escuelas, etc. En cuanto al consumo subsidiado, los empresarios se oponen porque esta práctica anula el principio de la ética del trabajo: “ganarás el pan con el sudor de tu frente”, a menos que seas el dueño de un banco.

Y tres, la oposición de los empresarios a los cambios resultantes del mantenimiento del pleno empleo tiene que ver con la desaparición del desempleo como factor disciplinante de los trabajadores, y por lo tanto moderador de sus demandas salariales. Al desaparecer el fantasma del desempleo, los trabajadores llegan a imponer mejores salarios y condiciones laborales a los empresarios.

¿Por qué no les gusta el pleno empleo a los empresarios a pesar de que pueden rentabilizarlo? Porque se pierde la disciplina del trabajo. La crisis, en este sentido, es una oportunidad para darles una lección a los trabajadores e introducir las reformas para desmejorar las condiciones laborales, económicas y políticas de los trabajadores.

La lucha de clases no es un invento de Marx. “Es una lucha que estamos ganando” los capitalistas, afirma el multimillonario Warren Buffett, como si estuviera en el sofá del psicoanalista.

Guillermo Maya

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